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UNCuyo: El peronismo ve una luz de esperanza y el cornejismo se aleja de la universidad

Dirigentes de peso del peronismo estuvieron en la asunción de Adriana García en la UNCuyo. La ausencia del cornejismo.

La asunción de Adriana García como rectora de la UNCuyo de este sábado 15 de agosto fue acompañada por dirigentes del peronismo, que interpretan el cambio de conducción como una señal política en un escenario provincial adverso. Del lado del radicalismo, la presencia fue mucho más acotada: sólo estuvieron el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, y la senadora nacional Mariana Juri. Ningún representante del Gobierno de Mendoza acompañó.

La llegada de Adriana García al Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo no sólo significó un cambio de autoridades académicas. La ceremonia de este sábado también dejó una fotografía política que rápidamente comenzó a ser leída en Mendoza: mientras dirigentes peronistas acompañaron la asunción de la nueva rectora, el cornejismo tuvo una presencia prácticamente nula.

Para el peronismo mendocino, la victoria de García en el balotaje del 23 de junio representa una señal de esperanza en un escenario provincial en el que el radicalismo mantiene el control de la Gobernación y buena parte de las estructuras institucionales.

García se impuso con el 53% de los votos y consiguió desplazar del Rectorado al espacio que durante más de una década había conducido la UNCuyo. El resultado fue interpretado dentro del PJ como una muestra de que el escenario universitario podía romper con la hegemonía política que había predominado durante los últimos años.

La ceremonia de asunción volvió a mostrar esa lectura.

El peronismo dijo presente

Entre los dirigentes peronistas que acompañaron el acto estuvieron referentes de distintos sectores del justicialismo mendocino, que se acercaron a la Nave UNCuyo para participar del recambio de autoridades y acompañar a la nueva conducción.

La presencia del peronismo no pasó inadvertida. De hecho, estuvo el exvicegobernador Carlos Ciurca, quien trabaja políticamente junto al intendente de Maipú Matías Stevanato, quien también participó; la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti; el diputado nacional Martín Aveiro, que está armando la base del presidenciable Axel Kicillof en Mendoza; el senador provincial Félix González; la presidenta del bloque de senadores provinciales del PJ Adriana Cano; y la diputada provincial Verónica Valverde, entre otros.

En un contexto en el que la Universidad Nacional de Cuyo aparece como uno de los principales ámbitos de discusión frente a las políticas del Gobierno nacional, el cambio de conducción es observado por el PJ como una oportunidad para recuperar presencia en un espacio institucional de enorme peso político y social.

La foto también tuvo un componente simbólico: dirigentes que durante los últimos años habían quedado fuera del esquema de conducción de la Universidad volvieron a ocupar un lugar visible en un acto institucional de la principal casa de estudios de Mendoza.

Sin embargo, la nueva conducción deberá evitar que esa cercanía política sea interpretada como un alineamiento partidario. García llegó al Rectorado con una alianza plural y su principal desafío será preservar la autonomía universitaria.

La foto radical: Suarez y Juri, pero sin cornejismo

Del lado del radicalismo, en cambio, la presencia fue mucho más reducida.

Los únicos dirigentes radicales de peso que estuvieron presentes fueron el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, y la senadora nacional Mariana Juri.

La ausencia del resto del oficialismo radical mendocino llamó la atención especialmente porque la conducción saliente de la UNCuyo estuvo vinculada durante años con sectores del radicalismo y porque el gobernador Alfredo Cornejo mantiene una relación política estrecha con buena parte de ese espacio.

La imagen dejó así una escena difícil de ignorar: el recambio institucional de una universidad que durante años tuvo una fuerte presencia del radicalismo se produjo con una representación oficialista muy acotada.

No estuvieron presentes, las principales figuras del Gobierno provincial identificadas con el cornejismo.

La lectura política inevitable es que la derrota electoral de junio todavía genera distancia entre el oficialismo provincial y la nueva conducción universitaria.

Una derrota que cambió el mapa de la UNCuyo

La UNCuyo estuvo gobernada desde 2014 por el Interclaustro, una alianza que logró sostener durante años el control del Rectorado. La elección de junio rompió ese esquema.

García consiguió imponerse en el balotaje y construir una mayoría suficiente para acceder al Rectorado, acompañada por Ana Sisti como vicerrectora.

El resultado no implica necesariamente que la Universidad haya virado hacia el peronismo. La comunidad universitaria tiene una composición política mucho más amplia y la propia alianza que llevó a García al poder reúne sectores con diferentes procedencias.

Pero sí significa que el radicalismo perdió un territorio institucional en el que había logrado consolidar una fuerte influencia.

Y esa pérdida tiene una lectura política inevitable fuera de los límites de la Universidad.

La autonomía, en el centro de la UNCuyo

García apunta a demostrar que su gestión puede mantener distancia tanto del Gobierno provincial como del nacional y de las estructuras partidarias.

Ese será uno de los principales ejes de su gestión: defender la autonomía universitaria y evitar que la UNCuyo quede condicionada por los gobiernos de turno.

En ese sentido, la fotografía del día de la asunción resulta particularmente significativa. El peronismo estuvo presente y celebró el cambio; el radicalismo tuvo una representación mucho más limitada, con Suarez y Juri como principales figuras.

Para el PJ, la UNCuyo aparece ahora como una pequeña luz de esperanza en medio de un escenario político provincial dominado por el radicalismo.

Para García, en cambio, comienza el verdadero desafío: convertir una victoria electoral que tuvo una lectura política evidente en una gestión universitaria capaz de sostener su propia identidad, sin quedar subordinada a ninguno de los partidos que hoy intentan interpretar el resultado.