El zigzagueo de una concejala que intentó poner en jaque a su comuna
Si alguien sabe de cambios, es Débora Quiroga. La mujer, quien es concejala hace 11 años en Santa Rosa, estuvo en el centro de la escena política en los últimos días por haber lanzado acusaciones contra el reciente exconcejal Diego Foco, marido de la intendenta Flor Destéfanis. Ambos, hasta abril eran socios políticos de Quiroga. Pero la edil cambió de posición, algo que ha caracterizado su vida política hasta aquí: saltar de tener aliados radicales a peronistas y viceversa. De jugar en una interna con la UCR y luego con el PRO, a pasarse intempestivamente a apoyar al PJ.
La política viene de familia. Su marido es un exconcejal demócrata, Gustavo Muñoz, con quien tiene dos hijos. El hombre fue edil y funcionario de Antonio Ponce, el exintendente del PD. Pero ella fue ganando protagonismo en la política santarrosina por su cuenta.
Estudió Ciencias Políticas. Entró al Concejo en 2002 como prosecretaria. En 2008, cuando el intendente peronista Sergio Salgado fue suspendido de su cargo, ella tuvo un papel activo en la investigación de las denuncias contra el cuestionado jefe comunal quien terminó con el correr de los años, en la cárcel. Dos años después de haber sido apartado momentáneamente Salgado, Quiroga fue echada de su cargo, lo que se cree, como una forma de escarmiento por la investigación que realizó.
En 2013, asumió como concejal por la UCR. Fue, ahora como edil, una de las denunciantes -quizá quien tuvo más protagonismo- de la destitución de Salgado. Era el 2015 y Quiroga, junto a un grupo de concejales, consiguieron que el justicialista fuera apartado de su cargo por delitos por los que luego fue encarcelado. Santa Rosa no podía pagar los sueldos a los empleados, mientras al intendente se lo acusaba de abuso del mal manejo de los fondos municipales, indignidad o desacato, desorden de conducta y transgresiones u omisiones en su cargo.
Unos meses antes, la concejal había intentado ganarle la intendencia a Salgado, quien fue por la reelección y ganó. En ese 2015, la edil fue la candidata de Alfredo Cornejo, el actual gobernador, quien se convirtió en mandatario por primera vez. En esos años, su casa, que queda a tres cuadras del municipio, estaba empapelada con el rostro del gobernador.
Pero la vida siempre da sorpresas. Salgado fue echado, en parte gracias al impulso que dio Quiroga, y pese a eso, la edil entabló un buen diálogo con el exintendente, cuentan en el pueblo. "De repente se convirtió en quien le daba concejos a Quiroga", aseguran. Luego, Salgado fue a la cárcel. En 2017, la radical Norma Trigo fue la primera intendenta mujer en ganar una elección en Mendoza por el voto popular y lo hizo por dos años: para terminar el mandato que no pudo concluir el destituido peronista.
En 2019, Quiroga se volvió a presentar como candidata a intendenta por el Frente Cambia Mendoza. Pero cambió de aliados. Lejos de jugar en la interna junto a Cornejo -como candidato a gobernador fue Rodolfo Suarez- fue la precandidata de Omar De Marchi. El actual gobernador apoyó a Trigo. En la primaria, abierta, simultánea y obligatoria (PASO), Trigo se impuso. Quiroga no la apoyó y a, tomó una decisión que dejó boquiabierto a más de uno.
Decidió respaldar a la candidata peronista y actual intendenta, Destéfanis, quien no sólo fue elegida por lo comicios de 2019 sino que ganó la reelección en 2023. Durante todo ese tiempo, Quiroga se convirtió en una socia política que parecía de fuste.
En 2019, la radical decía incluso, que había ganado Destéfanis, gracias a los votos que ella le trasladó y explicaba de esta manera esa nueva alianza que nacía y cinco años más .Durante esos años, ambas mujeres estuvieron juntas dentro del mismo espacio. La concejal no sólo era la voz de Destéfanis en el recinto sino que además, tenía referentes propios en el gabinete. A pesar de que Quiroga tiene raíces en la UCR, se la vio ¿cantando? la marcha peronista junto a dirigentes de su nuevo grupo político en varias oportunidades.
A Quiroga le queda un año y medio como concejal. Su mandato vence en 2025. Este año, el Concejo Deliberante hubo cambios, al ritmo de los nuevos rumbos que buscó la edil. A pesar de ser la presidenta del cuerpo como representante del oficialismo pero decidió abandonar repentinamente a Destéfanis y se unió a la oposición junto a una nueva socia: María José Buffa, una nueva concejal..Así, en concreto, junto a tres radicales y un concejal del PRO, Quiroga y Buffa se convirtieron en críticos de la gestión de Destéfanis que quedó con sólo cuatro concejales de su lado.
¿A qué se debió este nuevo salto de Quiroga? En abril comenzó a tener muchas diferencias con un edil: nada más y nada menos que con el marido de Destéfanis quien había asumido en diciembre.En Santa Rosa cuentan que esas desavenencias están motivadas en que se corría la voz de que Foco podía ser el candidato a intendente por el oficialismo en 2027 ya que Destéfanis no puede buscar una segunda reelección. Un cargo que, Quiroga quería para ella. Pero dentro del frente oficialista de Santa Rosa, aseguran que iba a ser tenida en cuenta aunque nadie podía garantizarle a esta altura- cuando faltan tres años para las elecciones- que sería la "elegida".
Quiroga dio un portazo y Foco le pidió en el recinto que renunciara como presidenta del Concejo porque ese cargo le correspondía al oficialismo no por una cuestión numérica - son más los opositores- sino por códigos políticos. Cuando Destéfanis no está frente a la intendencia, quien debe quedar a cargo del municipio, se espera sea alguien de su confianza. Pero la concejal no lo hizo y con parte del sus nuevos aliados acusaron a Foco de violencia institucional por las formas en las que discutía en el recinto con las mujeres concejales.
Destéfanis, decidió que renunciara Foco y otro concejal, Hernán Dubé. Fueron reemplazados con dos mujeres, que no había en el bloque oficialista tras la ida de Quiroga. La denuncia en el recinto contra Foco iba a discutirse esta semana pero el marido de la intendenta ya no es más concejal. Como Quiroga, quien ya no es más oficialista.