Reconfiguración institucional siglo XXI
Cuando Néstor Kirchner tomó el poder produjo uno de los mayores procesos de reconfiguración institucional que haya tenido la historia de Argentina. Sacudió a la Corte Suprema y a los jueces y revisó todos los consensos adquiridos durante la década de los ‘90. El país tenía una circunstancia similar al proceso de degradación política y económica que vivimos en el 2023. Sin dudas existen varios status similares. Sin embargo, la gran diferencia especifica era la del sistema de partidos políticos y la comunicación por redes sociales.
Es por esto que Néstor Kirchner estableció un sistema político basado en la destrucción y manipulación del sistema de partidos con su famosa transversalidad y encorsetó la comunicación política a través de las PASO y las leyes de publicidad electoral. Todos estaban tabulados y tenían los mismos “derechos” de comunicación.
Néstor Kirchner estableció un sistema político basado en la destrucción y manipulación
Fue exitoso en la destrucción del sistema de partidos, que la Constitución del ‘94 -con cierto temor- instaló como el único canal posible para la participación política y la comunicación fue una de sus mayores peleas. Esto se materializó en el ataque directo a las empresas de medios en sus negocios y llevando en muchos casos a reales crisis institucionales como la ley de medios y las causas de papel prensa.
Pasó mucha política por debajo del puente y finalmente el resultado, luego de 20 años, fue la desarticulación de los dos sistemas. El de partidos políticos, virtualmente destruido en la eficiencia para obtener y mantenerse en el poder; por otro lado, el sistema de medios de comunicación ha perdido el depósito de “cuarto poder” en manos de las redes sociales que son sin ninguna dudas las preferidas del consumidor/elector.
El sistema de medios de comunicación ha perdido el depósito de “cuarto poder”
Que no funcionan los partidos políticos como vía de transferencia de poder político está a la vista y sólo bastaría con hacer una encuesta en la calle: ¿Quién está afiliado o se afiliaría a un partido? … los resultados serían lapidarios. ¿Quién en los últimos 5 años ha participado de una reunión de un partido político? tampoco obtendría números positivos.
El camino está allanado para una fuerza política inorgánica pero fuerte en los valores. Totalmente lo contrario a lo que había sido en el pasado la construcción partidaria donde los valores eran muy flexibles, pero las estructuras de poder y personalismos se sostenían desde una rigidez inconveniente.
El acceso al poder fue mediante una figura revolucionaria con mecanismos nuevos, la política tradicional fue derrotada y no hay posibilidades ciertas de que los viejos dirigentes conquisten o mantengan el poder a través de las viejas estructuras.
El camino está allanado para una fuerza política inorgánica pero fuerte en los valores
Todo el escenario sufre un gran cambio generacional. El statu quo de los grandes empresarios tiene un promedio alto en años de edad, las jerarquías del sindicalismo tienen un promedio similar, los periodistas otro poco. El único mecanismo de poder que es hereditario en la Argentina es el del gobierno federal y el de algunas provincias.
Pero no es de esperar que la crisis de representatividad esté atada al desarrollo del programa económico del presidente Javier Milei. Sin dudas define la reestructuración del sistema político cuáles son los resultados de la política económica del gobierno que desarrolla el presidente, junto al Ministro de Economía Caputo. No es esperable que el gobierno falle en lo político si es capaz de dar las respuestas económicas que prometió en campaña y que milita con fuerza luego de esta victoria pírrica de hace 6 meses.
Recordemos que toda la estrategia política de los primeros años de Néstor Kirchner fue descalzar al peronismo de la provincia del liderazgo de su propio mentor. Lo logró a fuerza de billetera municipal y conducción política. Es importante entender el capítulo de la provincia de Buenos Aires, donde La Libertad Avanza sólo pisó en boleta corta. Si se desenamora la clase media, es capaz de votar como en el 2019, a los mismos de siempre que adquieran o mantengan volumen político.
El mayor enemigo del gobierno hoy, es su propia soberbia
* Agustín O’Reilly, es politólogo y presidente de Gob Partners