Una "misa militante" desnudó las tensiones internas de la Iglesia
"La patria no se vende", corearon una y otra vez en la iglesia Inmaculado Corazón de María, ubicada en el barrio porteño de Constitución, una semana atrás. La ceremonia estuvo dirigida por el obispo auxiliar de Buenos Aires Gustavo Carrara y desencadenó una ola de críticas y comentario de apoyo. Para algunos ese espacio no debe usarse para expresiones políticas mientras que para otros funciona como instrumento de cambio y réplica de expresiones sociales en otros ámbitos. Con las aguas partidas, Carrara salió a disculparse y monseñor Jorge García Cuerva lanzó un llamado de atención, pero la crisis de la Iglesia por la posición que toma respecto a las medidas del Gobierno de Javier Milei es más profunda.
Te puede interesar
Martín Menem adelantó cuál será la próxima ley que votarán en el Congreso
El obispo explicó en un comunicado que aquel día se recordaba al padre Mauricio Silva, "que mientras trabajaba como barrendero el 14 de junio de 1977 fue detenido desaparecido" y, en ese contexto, se pidió "defender la dignidad de los trabajadores, acompañándolos en su lucha para vivir bien". Y detalló: "Antes de la bendición final fui sorprendido por una señora que empezó a cantar 'la patria no se vende', muchos de los presentes en el templo continuaron el canto por un minuto. Interrumpí, hice la oración, y di la bendición y el saludo final".
"Celebrar la Eucaristía es celebrar amor y es necesario que ese amor salga más allá del templo, también en la acción política" y explicó: "Me parece importante aclararlo porque para muchos la política hoy es una mala palabra y no se puede ignorar que detrás de este hecho están a menudo los errores, la corrupción, la ineficiencia de algunos políticos". Luego, preguntó: "¿puede funcionar el mundo sin política? ¿Puede haber un camino eficaz hacia la fraternidad universal y la paz social, sin una buena política?".
Luego, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió una misa en la parroquia San Ildefonso del barrio porteño de Palermo, donde reflexionó sobre los cánticos y reprendió: "La misa es algo sagrado, porque está en las entrañas más profundas de la fe de nuestro pueblo. Aquí venimos a alimentarnos de unidad, de fraternidad, de paz. Por eso no está bueno usar la misa para dividir, para fragmentar, para partidizar. No está bueno usar la misa para que terminemos separados como hermanos".
Monseñor García Cuerva insistió en que "tampoco está bueno contar con la buena fe de quienes participan de la Eucaristía o de los sacerdotes a los que se invita a presidirla para que después pase lo que ha pasado en estos días, como le ha pasado a monseñor Gustavo Carrara. La misa es algo sagrado. La misa es para unirnos, para hacernos hermanos".
Los curas villeros cruzaron al Gobierno por la pobreza y hablaron de "ineptitud"
"Nos gustaría pensar que esto es ineptitud y que se quiere mejorar", dijo en un comunicado un grupo de curas villeros que organizan una misa en protesta contra el Gobierno el próximo 19 de junio, a cargo de monseñor Oscar Ojea, quien tiene línea directa con el papa Francisco, para pedir por el reparto de alimentos del Ministerio de Capital Humano y asistencia alimentaria atada a la inflación.
“En un país con un 55% de pobreza y 18% de indigencia” no se puede considerar que el problema de la comida “es psicológico o ideológico” y que “no se combate con relatos y redes”, lanzaron. “Los problemas de asistencia alimentaria tienen que acompañar la realidad que estamos viviendo y actualizarse con la inflación”, expresaron.
Estas declaraciones son parte de la defensa hacia las mujeres que trabajan en los comedores y que “fueron acusadas de robar o vender alimentos” destinados a la asistencia alimentaria. Retóricamente preguntaron: “¿Cómo pasamos de ensalzarlas en la pandemia a humillarlas, ahora?”.
Por este motivo, eligieron “como abanderadas”, a poco del Día de la Bandera, a las mismas mujeres que “aplaudieron” y “homenajearon” durante el confinamiento y que “cuidan el pan de cada día”. “Hoy nos sentimos en deuda con ellas. Son las que sufren el dolor de ver que no alcanza la comida de la olla. Son las que dan la cara cuando el Gobierno no entrega los alimentos”, sentenciaron.
Asimismo, pidieron “recapacitación” no sólo a la gestión de Javier Milei, sino a todos los políticos, comunicadores y empresarios porque “jamás imaginaron” que se discutiría “el reparto de comida”.

