Alfredo Cornejo, entre las encuestas y la realidad económica que empieza a complicarse
La caída de la economía real, que ya se materializa este mes en la merma de los recursos coparticipables (la más fuerte de los últimos 45 meses) encendiendo las alarmas de los ministros de Hacienda, la paralización de la obra pública y la quita del Fonid y del fondo del transporte, añaden un desafío adicional a la tensión entre los gobernadores y la Casa Rosada.
Las finanzas provinciales comienzan a verse golpeadas no solo por la retracción de la economía local, sino por la caída del goteo diario de las transferencias automáticas de la Nación (entre ellas, la coparticipación) que el último mes se desplomaron 20,4% interanual en términos reales, sumando una contracción del 67,3% de los envíos discrecionales (ATN).
Ante este panorama ¿es adecuado acompañar en silencio la crisis? Desmutear el debate por fuera de algunas medidas necesarias que se están adoptando para un país devastado, poner sobre la mesa cuestiones sensibles como la confrontación permanente -que en algunos casos raya la falta de respeto-, el no análisis de ciertos gastos como el abultado sueldo que cobrará la titular del Renaper, y la ausencia en la agenda de políticas reactivas, podría ser una alternativa para dejar de hacer oficialismo solo por el peso de las encuestas.
Alfredo Cornejo se encuentra ante esta encrucijada política. Por un lado, enfrenta la tentación de seguir atado a las encuestas que todavía muestran cifras favorables para la gestión de Javier Milei, mientras que, por otro lado, debe contemplar la realidad económica que golpea diariamente a los mendocinos.
La incertidumbre económica nacional plantea dos posibles escenarios: un rebote técnico a partir de la llegada de inversiones que impulsen la recuperación, o una caída aún más pronunciada que profundice la crisis. En este contexto, el gobernador corre el riesgo de quedar atrapado en un círculo vicioso que termine colisionando con el descontento creciente en la provincia por el impacto de las medidas económicas de Luis Toto Caputo.
Un comportamiento que, en rigor, refleja la complejidad de la política provincial y la necesidad de tomar decisiones basadas en el interés público y no en intereses partidarios a corto plazo.

