El "olvido" de Alfredo Cornejo de un sector clave en la economía mendocina
El mandatario dio un extenso discurso en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura y apenas mencionó un emblema de la matriz productiva local.
Alfredo Cornejo se "olvidó" de uno de los motores de la matriz productiva de Mendoza.
Alf Ponce/MDZComo cada 1° de mayo, la provincia de Mendoza vivió la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura provincial y el gobernador Alfredo Cornejo brindó su tradicional y extenso discurso ante la Asamblea. En el mismo, repasó logros de su gestión y anunció medidas para las distintas áreas de su Gobierno. Aunque fue más de una hora ininterrumpida ante el micrófono, el mandatario apenas mencionó uno de los sectores más arraigados en la economía local: la vitivinicultura.
El peculiar “olvido” quedó evidenciado al contabilizar las veces que nombró a la industria madre de los mendocinos en su exposición. Fue apenas una, cuando habló del logro del mayor operativo contra la lobesia botrana con 130.000 hectáreas tratadas, más de 9.000 productores alcanzados y una reducción del 70%.
Sin embargo, a diferencia del 2025 donde incluso llevó una botella al recinto para vanagloriarse de la reputación del vino mendocino en el mundo y poner este valor como objetivo para el desarrollo minero, esta vez la vitivinicultura fue ignorada casi por completo. Lo curioso es que se da en uno de los años más complejos que está atravesando la industria, con dificultades en todos los eslabones de la cadena productiva.
Los números de la vitivinicultura
Como lo repitió en varias ocasiones durante su discurso, el mandatario puso foco en el mensaje de “ampliar la matriz productiva”, apoyado en motores como “la minería del cobre, el petróleo no convencional, el potasio y la economía del conocimiento”.
Pero en su vista al futuro de Mendoza, el Gobernador obvió el rol fundamental que sigue teniendo la vitivinicultura mendocina en el presente de la provincia y la impronta cultural e histórica de la actividad que ha marcado la idiosincrasia de los mendocinos.
Si vamos a los números, la actividad, pese a su crisis, sigue siendo uno de los pilares de la matriz productiva, con peso decisivo en empleo, exportaciones e identidad territorial. Según datos oficiales del Gobierno de Mendoza y del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la provincia concentra más del 71% de la superficie implantada de vid del país, supera el 74% de la producción de uva y reúne más del 80% de la elaboración de vino argentino.
Además, de las 1.236 bodegas inscriptas en Argentina, 896 están en territorio mendocino, es decir, el 72,5% del total nacional. Esta concentración convierte a la actividad en tractor, con impacto directo sobre el agro, la logística, el turismo, la gastronomía y el comercio exterior.
En 2024, Mendoza exportó bienes por US$ 1.601 millones y el clúster vitivinícola fue su principal complejo exportador. El vino, junto con el mosto concentrado y el jugo de uva, sostiene buena parte del ingreso de divisas provinciales y la inserción internacional de la economía mendocina.
Pero más allá de los números, la vitivinicultura define el entramado social mendocino: miles de productores, contratistas, trabajadores rurales, cooperativas y bodegas dependen de su dinamismo. Por eso, resulta extraño el “olvido” de la actividad en un año donde varios de estos actores están pasando un delicado momento.
Si hacemos un repaso rápido podemos mencionar desde contratistas y productores que este año tuvieron que dejar la uva en el viñedo por los altos costos de la cosecha que no pudieron afrontar -con precios que remontan a 2024- y bodegas que no compraron uva por la acumulación de stocks.
En otros eslabones de la cadena productiva, no faltan los ejemplos de empresas con serias complicaciones financieras y las caídas en los despachos, tanto en el mercado interno como en la exportación.
Si bien no se puede obviar la crisis de consumo de vino que se vive a nivel mundial y la coyuntura nacional, el silencio por parte de las autoridades locales no deja de ser llamativo, así como también la falta de medidas específicas para el sector cuando es un secreto a voces la necesidad de una reconversión profunda de la actividad que no pueden encarar solo los privados.

