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Estado presente, ausente o inteligente

Argentina parece debatirse entre un Estado presente, el que en algún tiempo se lo identificó con un elefante, y hoy un Estado ausente, el que parece que será identificado con un león.

Todo país se organiza en base a un orden jurídico. En cada uno se dictó una Carta Magna donde se dan los principios y garantías rectoras a las que todos deben sujetarse. Argentina lo hizo en 1853 y con ella se transitó hasta mediados del siglo XX. Basta recorrer nuestro país y preguntarse cuando se hicieron ciertas obras arquitectónicas, especialmente para imaginar el porque muchos extranjeros elegían venir a poblar estas tierras. Algo teníamos u ofrecíamos. Tatarabuelos, bisabuelos y abuelos vinieron en esos tiempos, por algo sería.

Hay realidades que no se pueden desconocer, y es importante usar la lógica y el sentido común. Hace 2000 años alguien dijo "la única verdad es la realidad" (Aristóteles). El mundo era otro, las ideas eran otras. Sobre fines del siglo XVIII las ideas liberales predominaban e influenciaron en el orden jurídico de los Estados. Argentina no fue ajena a esa influencia.

A mediados del siglo XIX con la aparición del manifiesto comunista y la extensión de las ideas marxistas, con el correr de los años, y ya entrado el siglo XX algunas de sus ideas se plasmen en normas jurídicas, y las ideas liberales comienzan a trazar estrategias para contestar a estas nuevas ideas que avanzan por la Europa de aquellos años.

Hay realidades que no se pueden desconocer, y es importante usar la lógica y el sentido común. Foto: MDZ.

Comienzan los tiempos de lo que se llama el constitucionalismo social, que en Argentina se plasmó en la reforma constitucional de 1949, derogada por la de 1957, que nos deja como parte de ese constitucionalismo social el artículo 14 bis. El constitucionalismo social fue una respuesta que las corrientes liberales encontraron para el debate con el socialismo, y este también se fue aggiornando compartiendo temas que hacen a la mejor administración de la cosa pública.

De aquellos que pregonaban un Estado bastante ausente y los que pretendían un Estado fuertemente presente, se buscó un equilibrio, algo que parece que Argentina nunca logró. Aunque en Argentina no prosperó el marxismo, si prosperaron las ideas intervencionistas y corporativas, y creamos un Estado presente, que fue avanzando sobre todas las actividades de la vida económica. 

También se avanzó en derechos y garantías, y así en 1994 llegó otra reforma constitucional, donde ingresaron Tratados y Convenciones Internacionales sobre derechos humanos, asumiendo compromisos internacionales (ONU y OEA) que fueron ratificados por el Congreso. Esto alimento a quienes impulsan el Estado presente a alejarse de la disciplina fiscal y  como consecuencia terminar creando más pobreza e indigencia, con una inflación que en nada colabora con los derechos humanos que se deben proteger, sino pregunten a los jubilados.

Haciendo una incorrecta interpretación de la frase "donde hay una necesidad nace un derecho", algunos interpretaron que esto habilitaba a abandonar la disciplina fiscal y terminar endeudando la Nación, cada uno a su manera, pidiendo prestado o provocando más inflación, lo cual solo ha servido para que otros desprecien esos derechos, el Estado ausente.

Es hora de instruirse para poder encontrar el camino para un Estado inteligente. Foto: MDZ.

Ante esta debacle de malas administraciones que no supieron recrear un Estado inteligente, abrieron la puerta a quienes impulsan el Estado ausente, el que hoy se identifica con el actual Presidente. Una vez más en los extremos, Argentina puede volver a perder una oportunidad de oro, y no lograr que los argentinos tengamos un Estado inteligente. Las ideas liberales modernas, no son libertarias, ni tampoco anarco capitalistas, nada más contrario a esas ideas. 

El constitucionalismo social se emparenta con la economía social de mercado, que pocos conocen, y como no conocen hoy escuchamos hablar de términos como liberales, libertarios, neoliberales, como si todo fuera lo mismo. Es importante que sepamos identificar a unos y otros, como también a los ignorantes que usan esos términos como si fueran lo mismo. 

Es hora de instruirse para poder encontrar el camino para un Estado inteligente, que pienso se debería ilustrar con la imagen de la justicia, relacionando a esta con la Carta Magna. Es innegable que muchos países latinoamericanos encontraron la forma de tener un Estado inteligente, más allá de que gobiernen corrientes de centro izquierda o de centro derecha, y algo podríamos aprender de ellos.

Carolina Jacky.

* Dra. Carolina Jacky, abogada civil.

Instagram: @carolina.jacky

carolinajacky@gmail.com