Mendoza gris: Cornejo opacado por Milei, los deslices de la vice y los olvidos de la Corte
Si algo tiene Alfredo Cornejo es pericia para analizar la política. LO que ocurre y lo que puede pasar. Fue así que en 2011 “vio” que aún con un mal gobierno provincial gestionado por el PJ y con todo el potencial que podía tener el radicalismo, el “huracán Cristina” iba a arrasar llevándose puesto a quien se parara enfrente. Por eso simuló una interna con Roberto Iglesias, a quien le dejó el espacio para la derrota digna de aquella elección en la que Francisco Pérez se transformó en gobernador. Cornejo había sido parte de la primera oleada del kirchnerismo, la que rompió las estructuras de los partidos, pero no tuvo la misma “piel” con el cristinismo, pues todo terminó con el voto no positivo de Cobos.
Hoy Cornejo es parte de otra tormenta política severa y mucho menos previsible. Es el que conduce Javier Milei y que también rompió a los partidos. Claro, lo hizo de manera mucho menos tradicional, pues a diferencia del kirchnerismo no cree en la política y esas estructuras para construir poder. Sea por convicción o por adaptación (La Libertad Avanza no tiene ninguna estructura de poder territorial), Milei rompe los partidos sin una idea de capitalización propia. Los huracanes son bautizados con nombre de mujer, pero Milei tuvo en la política un efecto similar, dejando teñido de gris a otros dirigentes; incluso bajando la repercusión de cualquier iniciativa. Aunque no la vio a tiempo (antes del Balotaje especulaba con un triunfo de Sergio Massa, a quien creía más previsible), sí se intentó subir a la ola libertaria. Ese camino no tiene mapa, es pura intuición y con un problema: Mendoza es la provincia donde mejor le va a Milei.
La enorme diferencia con aquel 2011 es que ahora Cornejo sí tiene en sus manos las herramientas electorales y políticas para decidir y esquivar las consecuencias del arrastre. Mieli parece intransigente con algunas reglas para hacer alianzas (como las que pretende Cambia Mendoza) y es a todo o nada.
La omnipresencia de Milei opacó al propio Cornejo, como a todos los gobernadores y dirigentes políticos del país. Por eso el 2024 fue un año gris para las aspiraciones del gobernador, sobre todo fuera de los límites provinciales. El balance puede ser distinto si se mide puertas adentro. El control político vernáculo ya le aburría a Cornejo antes de las elecciones de 2023 y por eso ponía su mirada en la influencia nacional que nunca logró tener. Esa frustración se traduce hoy en el humilde intento para llamar la atención de un presidente que no tiene en las provincias a su prioridad.
Puertas adentro de la provincia el Gobierno transitó con una armonía inexplicable. No porque tenga que haber sobresaltos o haya algún alerta obviado, sino porque por la extraña ausencia de matices en la política local. Tan aburrida es la política, que las heridas autoinflingidas son las únicas que aparecen en el cuerpo del oficialismo. Tan simple es el recorrido político, que se permiten licencias absurdas como los dichos de la vicegobernadora Hebe Casado, que llegó al cargo producto también del amplísimo margen de maniobra del cornejismo. En un contexto político más equilibrado, que una persona con tamaña responsabilidad institucional festeje una muerte o promueva la desobediencia a leyes sería un escándalo. También lo hubiera sido obviar el dolor ajeno al subestimar el sufrimiento de las personas con algún trastorno del espectro autista como lo hizo a viva voz y en ese oxímoron que se hizo carne: obviar a los demás en nombre de la libertad. Cuando era irrelevante institucionalmente podía parecer hasta pintoresco su rol disruptivo. Como segunda autoridad de la provincia, genera vergüenza ajena. Hebe Casado, que no logró siquiera ganar una pequeña interna en el Pro, ejecuta decisiones y tiene un cargo mucho más allá de sus posibilidades políticas individuales. Cada vez que tropieza con Twiter lo hace saber.
Curiosamente la Legislatura que ella debería liderar tuvo un año exitosísimo para el oficialismo, pues se aprobaron casi todas las leyes que el oficialismo propuso. No es gracias a su gris visión de la política, sino de quienes realmente conducen políticamente la Casa de las Leyes para el oficialismo. Andrés Lombardi es uno de los referentes de máxima confianza de Cornejo y quien lleva el pulso de lo que el Gobernador quiere y es uno de los ejecutores políticos dentro del radicalismo, en la Legislatura y también puertas afuera. Como todo cornejista, no se rebela contra su líder. El otro referente incondicional el Martín Kerchner. La estima de Cornejo sobre el senador es tal que cuando se le preguntó cuál era el mejor ministro del gobierno, el Gobernador dijo “Kerchner”, que no es ministro. Es de su extrema confianza. Fue, por ejemplo, quien negoció el primer crédito con el que Cornejo apuntaló su gestión en 2015. Era el “candidato ideal” para sucederlo, con el pequeño detalle que dentro del oficialismo no hay muchos que lo quieran y puertas afuera tampoco muchos que quieran votarlo. Kerchner es uno de los rostros más visibles del cornejismo que decide y se mantiene. Se suman ahí otros como Lisandro Nieri y pocos más. Hay otros dirigentes, referentes y hasta filo empresarios que tienen una enorme influencia pero no son conocidos.
La Corte que decide sin firmar sentencias
El otro poder del Estado que tuvo un año con matices es el Judicial, liderados por el presidente de la Suprema Corte Dalmiro Garay. Las reformas ejecutadas en los procedimientos tuvieron algún éxito: oralidad en los procesos, digitalización y celeridad. Casi sin problemas, salgo que los involucrados incomoden. La Corte agudizó su pelea interna y la guerra fría de sectores tuvo un en José Valerio un actor relevante, aunque más para molestar que para decidir. Garay hace equilibrio en un mundo complejo.
Ese Tribunal es tiempista por naturaleza y por eso abundan las “no decisiones” se transforman en fallos tácitos. La Corte de Mendoza es una sobre las que se puede decidir que dicta sentencia sin escribir un fallo. Es lo que pasó, por ejemplo, con la causa en la que se debía decidir qué hacer con los pozos de agua dados de manera irregular en una zona privilegiada de Luján de Cuyo. Parece un tema menor, pero involucra negocios millonarios y nada menos que la autoridad del Departamento General de Irrigación. Solo en revaluación de tierras por acceso al agua la causa involucra unos 500 millones de dólares.
La Corte dejó en estado de dictar sentencia hace 2 años, pero no hubo ni un movimiento. Antes, pasó más de una década. Los vinos producidos en esas fincas ya son añejos, además de caros. La Corte decidió, sin dictar sentencia y no es el único ejemplo. Tampoco movió ni un papel respecto al cuestionamiento del acuerdo entre Edemsa y el Gobierno. El resultado de ese convenio firmado por Rodolfo Suárez es ha sido tener una de las tarifas más caras del país, ganancias fuera de escala para la empresa concesionaria y una serie de ventajas comparativas respecto a otros. La Corte no se ha expedido y el tiempo corre.
Dentro de ese tribunal, la figura más relevante del 2024 fue María Teresa Day. La jueza llegó a la Corte con cuestionamientos por los antecedente y la forma de asumir. También cargaban sobre ella prejuicios por su cercanía con algunas organizaciones religiosas, como el Opus Dei. La ex coordinadora del Ministerio Público Fiscal no habla mucho, pero a través de algunos fallos rompió algunos esquemas. Tuvo una visión de género en los que sorprendió, como lo que ocurrió con las licencias de las docentes y el “fallo Zuccardi”. Ese tribunal iniciará el 2025 con una nueva conformación y tendrá siete miembros en actividad plena.


