Un busto, una ley: el culto al líder sigue degradando a nuestra República
Recientemente, probablemente sin saberlo, la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, cometió un acto ilegal al emplazar un busto en honor a la expresidente María Estela "Isabelita" Martínez de Perón en el Senado de la Nación.
La ley Nº 5.158 en su artículo 3 expresamente prohíbe "rendir homenaje a personas vivientes con estatuas o monumentos", nombrando calles y demás tipos de espacios públicos. No importa de quién se trate, qué hizo o dejó de hacer, la ley busca prohibir que se ensalce a los que viven a fin de prohibir el culto al líder. Esta norma buscó, según sus propios fundamentos, evitar el "cesarismo que degrada a los pueblos" y "personalismos y obsecuencia repugnantes al espíritu republicano". Esta búsqueda de neutralidad quedó reflejada en la motivación de la norma al establecer que "ha de dejarse a la historia, con la perspectiva que da el transcurso del tiempo, el fallo sereno e imparcial del acierto de los funcionarios".
Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires, mediante su ley N° 83, extendió este criterio y estableció que "en ningún caso deberán designarse calles o lugares públicos con nombres de personas antes de haber transcurrido diez (10) años de su muerte, su desaparición forzada o de haber sucedido los hechos históricos que se trata de honrar".
Sin ir más lejos, el kirchnerismo hizo trampa a la hora de nombrar al "Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento", al llamarlo en su momento "Centro Cultural Néstor Kirchner" violando la normativa y autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. Nuevamente, por fuera de las simpatías o antipatías que despierta el exmandatario, la norma vigente en la CABA impedía este tipo de distinciones. Se ampararon en que, al tratarse de un edificio nacional, estaban por fuera de las restricciones vigentes para el resto.
Retomando el tema del busto, no es ocioso recordar que Cristina Fernández de Kirchner incurrió en 2008 en un incumplimiento expreso de la Ley 5.158 al realizar el emplazamiento del busto homenaje a Raúl Alfonsín. Es decir, un sector y otro de la política argentina, peronismo y radicalismo, violaron conjuntamente una norma orientada a cuidar la ética pública por resultarles mutuamente conveniente. Recordemos que este homenaje se dio durante la presidencia kirchnerista-radical de Cristina Kirchner y Julio Cobos.
Este tipo de debates no son una cuestión indolente ni un simple formalismo inconducente. En la historia, hemos visto cómo la exaltación personalista de líderes en vida ha sido el preludio de gobiernos autoritarios y concentraciones excesivas de poder. Basta con recordar ejemplos internacionales, como en ciertos regímenes de América Latina o Europa del Este, donde los monumentos a líderes en vida se han utilizado como herramientas para perpetuar el poder, sofocar las críticas y desmantelar las instituciones democráticas. En este sentido, las leyes como la N° 5.158 y la ley No 83 buscan evitar el adoctrinamiento y la apropiación del espacio público por parte de un espacio político.
Este tipo de normativas no solo resguardan la ética pública, sino que protegen a las democracias jóvenes de los peligros que representa el cesarismo. Como ya lo advertían quienes impulsaron estas leyes, el personalismo degrada a las naciones y alienta la obsecuencia, resultando en un debilitamiento del espíritu republicano que debe prevalecer en nuestras instituciones. Más aún: ninguna norma es efectiva si quienes tienen la responsabilidad de cumplirla eligen ignorarla. Tanto el peronismo como el radicalismo han violado esta ley cuando les resultó conveniente, demostrando que, en Argentina, la ley parece aplicarse de manera flexible según los intereses del momento.
Por lo expuesto, desde la Fundación Apolo ingresamos un reclamo administrativo para que se remueva el busto de María Estela Martínez de Perón, y, de no resolverse por los propios medios del Senado, reclamaremos la intervención de la Justicia. Respetar la ley es respetar la República: si permitimos que los intereses personales o partidarios pasen por encima de las normas, debilitamos los cimientos de nuestra convivencia democrática.
* Yamil Santoro, legislador porteño por Republicanos Unidos.