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Volver al futuro y que llegue lo antes posible

En la máquina del tiempo si volvemos al pasado 6 meses desde hoy, sería muy fácil no acertar sobre lo que iba a pasar en el futuro. Hace 1 mes que Javier Milei es presidente de la Nación.

Las diversas voces de análisis político establecían una clara confianza en que el sector de Juntos por el Cambio que era la oposición consolidada al kirchnerismo representado en las elecciones por Sergio Massa iban a ser los que sucedieran Alberto Fernández en el sillón de Rivadavia. Esa suposición se daba sobre la base de un análisis superfluo sobre la energía en la cual se establecía la oposición a todo el sistema de poder en la Argentina. 

Ya no se trata de entender a tal o cual candidato político sino a establecer la nueva grieta que existe desde hace ya algunos años en nuestro país la grieta de la gente con el poder. Hemos visto más de 20 años de estructuración de un sistema político y de poder que servía de alguna manera a una porción importante de la sociedad. A la vez es cierto que a medida que el estado fue dando menores prestaciones y de muy baja calidad los ciudadanos esperaban cada vez menos del aporte que sus impuestos lograban como políticas públicas. Fueron más de 20 años de controles de precios, inestabilidad macroeconómica, una importante gasto público sin respaldo recaudatorio y una desorganización política y social que generó estructuras alejadas de la producción y el trabajo

Se puede decir que sin industria no hay nación. Foto: MDZ.

Se puede decir que sin industria no hay nación como reza el eslogan de la Unión Industrial Argentina, pero a la vez hay que decir que no hay nación sin trabajo genuino. Las incursiones de diversos personajes en la política nacional fueron dando distintos
matices a lo que es un presidencialismo históricamente fuerte que está basado en una construcción federal. Sin embargo, en 1994 en la reforma constitucional Alfonsín quiso introducir una atenuación al presidencialismo con la figura del jefe de Gabinete y podemos decir hoy que esto no ha sido exitoso. 

Todos éramos subsidiados en las “décadas ganadas”

Pero la pregunta que hay que hacerse es ¿ganadas para quien? ¿es Argentina un país de referencia en los indicadores sociales, económicos, políticos y de la defensa? Este paradigma parece resistir entre los que al mes de asumido, esperan un fracaso rápido del nuevo gobierno para que vuelvan las viejas estructuras de poder político. Los años de “comodidad” de algunos sectores se tornan hoy una profunda duda de muchos sectores que pensaron que tenían “la vaca atada”. En los últimas décadas, el sindicalismo, el periodismo y los sectores empresarios se habían amoldado al modelo de economía del “conocimiento” que propuso el kirchnerismo en la gestión de la administración pública.

Una de las primeras medidas de Javier Milei fue suspender toda pauta oficial para los medios de prensa. La prensa es un claro ejemplo de lo que va a ser una batalla sin cuartel de “las fuerzas del cielo”, las así denominadas fuerzas comunicacionales inorgánicas que posee la libertad avanza en las redes sociales. La nueva arena política comunicacional por excelencia. Fenómenos como este también se tendrán que desplegar en el aspecto industrial. La industria está acostumbrada a una macro descontrolada como río revuelto. Solo sobreviven los que tienen más espalda y mayor poder de gestión de intereses.

Algunos empresarios expresan que el gobierno de Javier Milei es posiblemente en el aspecto teórico el más pro empresa de la historia, pero a la vez el gobierno más antiempresario de Argentina. Para Milei, los empresarios nacionales enrolados en la UIA son la casta también participaron de la decadencia de nuestro país. Muchos apuestan al fracaso en el corto plazo. Lo mismo ocurre con la sociedad y las instituciones religiosas. Si bien el perfil del presidente se puede decir que es una persona vinculada a la fe, su relación con el establishment de la Iglesia Católica argentina y sus voceros es por lo menos compleja. 

Muchos apuestan al fracaso en el corto plazo. Foto: MDZ.

El poder temporal siempre tiene problemas con el poder espiritual

No es una nueva problemática ni va a ser este el único ida y vuelta con un gobierno popular. El éxito y el fracaso de un gobierno no depende solamente de las expectativas de las fuerzas de poder, ni de las acciones de poder del Gobierno. Es una estructura compleja de acciones, opiniones y vida política, que no tienen independencia de los hechos que ocurren en el ámbito internacional y en la vida federal de la Argentina. 

A un mes de la asunción de la dupla Milei-Villarruel, no hay sorpresas pero sí mucha expectativa de una Nación que llegó con su ultimo aliento a una nueva gestión de gobierno que tiene que consolidarse como un proyecto de poder sustentable.

Agustín O’Reilly.

Agustín O’Reilly, es politólogo y director General de Moody Brook Consultores.