Patricia Bullrich y un dilema que complica a Juntos por el Cambio: parecerse a lo que se enfrentaba
Patricia Bullrich encarnó, apenas se inició la cuarentena eterna, la antisistema que parecía a destiempo cuando el resto del esquema político tradicional aparecía en cadena nacional para cuidar a los argentinos y pedir que no saliéramos de nuestras casas. Era la única.
Más tarde, cuando el Gobierno avanzó sobre Vicentín, también se coló casi en soledad para proteger la propiedad privada. Eso, y muchísimos sucesos posteriores, fundamentalmente con temas vinculados con la inseguridad, el manejo de las calles en medio de las presiones de los piquetes y cuando se discutían reformas de profundidad tanto en el campo económico como laboral, su mensaje no necesitaba decodificarse, era claro, sencillo, directo. Mucho más si se lo comparaba con su rival, luego derrotado en la interna de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta.
Sin embargo, algo pareció pasarle a ella y a sus estrategas cuando fundaron "Es todo o no es nada" y se profundizó el día del cierre de listas para las PASO que luego ganó. Su mensaje empezó a carecer de frescura, se enredó en temas económicos y la derrota de otra "halcón", Carolina Losada en Santa Fe, puso en crisis todo el sistema de instalación porque lo agraviante no cuajaba con su público, supuestamente.
El domingo de la elección terminó por comprobarse algo todavía ignorado. Que Javier Milei era más desafiante, duro, certero y gráfico a la hora de determinar los problemas que tenía la sociedad argentina, o al menos eso lo consideró un 30% de la población.
Más allá del cómodo y contundente triunfo interno, Patricia Bullrich salió debilitada de esa pelea. Y eso se nota, inclusive, cuando se habla con algunos de sus dirigentes de máxima confianza. Ya tienen que salir a suturar las heridas que se abrieron en dos distritos que antes se creía asegurados como Córdoba y Santa Fe que, por los comicios sucesivos, la candidata casi ni pisó en el último tramo de campaña.
"Es complicado lo que queda para adelante. Porque ella tiene que retener el voto moderado de los radicales y desarrollistas no K como Horacio pero, a la vez, no quedar tan paloma en comparación con Javier Milei", reflexionaban en una nutrida mesa política cercana donde suele estar Mauricio Macri.
El expresidente, que se siente a sus anchas por haber "tenido razón en todo", estuvo con Néstor Grindetti, el triunfante candidato a gobernador que está que trina con algunos operadores larretistas que siguen discutiendo y piden el recuento definitivo de los votos bonaerenses. Por todos los medios, Diego Santilli deja en claro que él no está detrás de esa movida.
Para Macri, que Javier Milei no estuviera en Juntos por el Cambio fue culpa de los radicales y de Elisa Carrió. También reprocha que los amigos de Horacio Rodríguez Larreta hayan operado todo el fin de semana con mensajes de whatsapp y telefónicos en favor de Martín Lousteau en desmedro de su primo, Jorge Macri, donde también terminó imponiéndose.
"Está bien que haya acertado en todo, lo felicitamos, pero ahora, que se corra", dice un importante operador radical que trabajó para la campaña de Bullrich que cree que la imagen del expresidente aún no es buena entre los votantes, fundamentalmente los de la provincia de Buenos Aires.
Para un experimentado y triunfante dirigente PRO, "hay que esperar que decante todo un poco... algunos todavía estamos festejando un poco por algunos resultados puntuales, pero pasado eso, listo, nos enfocamos en la campaña y metemos a todos adentro, no tengo dudas de eso".
Para adecuarse a esta nueva campaña, el centro de campaña de Bullrich escuchó los consejos de varios consultores externos que estuvieron, por ejemplo, siguiendo de cerca cada latiguillo, postura y mensaje de Jair Bolsonaro, el más parecido de los dirigentes autóctonos a Milei.
"Tenemos que hacer de cuenta que solo tenemos 17% de los votos y que nada más existe. Primero, lo lógico, es fidelizar el de los radicales y larretistas que no nos votaron, sin descuidar las posturas de Patricia para que no quede tan atrás de Milei. Luego, rodearla y mostrar equipo, institucionalidad, decisión y, fundamentalmente, vitalidad", le confió a MDZ uno de los puentes con todos los sectores que tiene el macrismo.
"Vitalizar, vigorizar, esas son las claves de lo que viene. Parece que uno va a cien kilómetros por hora y nosotros seguimos carreteando", aseguró. "Debemos recuperar esa frescura, remover la memoria de que somos el verdadero cambio pero, además, con todo un equipo y una institucionalidad que nos hace confiable y creíbles para las transformaciones que se deben hacer", dijo el mismo "gurú" que, en esta ocasión, debió aceptar que la interna feroz achicó al espacio y no lo expandió, como él preveía que podía pasar cuando se fue a buscar a los que "están en los extremos de nuestro nicho natural de votos".
Agudo, el mismo radical que pidió que se corriera Macri, también puso el foco en su candidato a vice, Luis Petri. "No sabemos lo que piensa, tiene escaso nivel de conocimiento. Lo que sirvió en un momento, ahora, parece necesitar alguien con más presencia".