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Horacio Rodríguez Larreta y el cambio de tendencia, la fe de Patricia Bullrich y las encuestas que fallan

En medio de la incertidumbre por la ineficacia de las encuestas, la primaria en JxC luce pareja. Rodríguez Larreta confía en el amesetamiento de su rival y anticipa un cambio de tendencia. Bullrich se aferra a las sondeos que la dan favorita y no va a cambiar su estrategia electoral.

Los últimos resultados electorales en las provincias han dejado muy mal parados a todos los encuestadores. La ajustada victoria de Martín Llaryora sobre Luis Juez en Córdoba, el contundente triunfo de Maxi Pullaro en Santa Fe y la reciente derrota de Rodrigo de Loredo en la ciudad de Córdoba volvieron a dejar en evidencia que los sondeos dejaron de ser un insumo para el accionar de los políticos para transformarse exclusivamente en un instrumento de propaganda electoral.

La mayoría de la dirigencia se ha quedado navegando sin luces y sólo se obsesionan por evitar que se difundan encuestas que los dan perdiendo. Casi todos los candidatos más competitivos están desconcertados con los números de opinión pública y hacen lo posible por instalar en los medios de comunicación que van a ganar. Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta aseguran que están en crecimiento a medida que se empiezan a definir los indecisos y los desinteresados.

Mientras que Patricia Bullrich, sin recursos económicos para hacer acción psicológica, se aferra a que la mayoría de los encuestadores la dan ganando la primaria de Juntos por el Cambio. Su equipo de campaña considera que no debe modificar nada de su campaña con discurso “halcón” hasta que se abran las urnas. “Patricia va a mantener su identidad, no vamos a cambiar ahora”, dicen en su entorno.

 

 

 

 

Creen fervientemente que sigue liderando las preferencias entre los votantes de la principal coalición opositora. Aseguran que tienen una encuesta presencial a nivel nacional que la da ganando a Bullrich por 3 puntos de diferencia. Y se guían por ese trabajo de una consultora. Pero esa diferencia está en el límite con el margen de error. Eso significa que se trata prácticamente de un empate técnico, escenario que podría terminar incluso con el triunfo de su rival interno.

Pero el optimismo es de tal magnitud que algunos referentes del espacio de la candidata se manejan como sí la interna estuviera ganada. El ala más política del bullrichismo considera que de aquí hasta el domingo 13 de agosto se va a ver en acción el aparato y la caja del jefe de Gobierno porteño. Y eso significa poder territorial y operaciones mediáticas que los “halcones” no están en condiciones de empardar. “Horacio tiene bolsillo de payaso y eso se va a sentir en la recta final”, asegura un bullrichista.

El entusiasmo de Larreta

En la vereda de enfrente el larretismo ha recuperado entusiasmo desde el triunfo de Pullaro en Santa Fe y dicen contar con un sondeo presencial de 3.500 casos a nivel nacional que lo da al candidato 2 puntos arriba. Pero no la muestran. La tiene en su despacho el estratega Federico Di Benedetto que ahora pasa más tiempo en el bunker de la calle Olazábal. Están convencidos  que Bullrich ya capturó todo el voto macrista y que con ese activo no le va a alcanzar si ellos logran aumentar la cantidad de electores que decidan participar en la primaria de JxC. La famosa “mayoría silenciosa”.

Transmiten optimismo. Explican que ha cambiado la tendencia porque la candidata de los "halcones" se ha estancado luego de llegar a su techo, con lo cual agregan que el único que puede seguir creciendo es Larreta. La gran apuesta es seducir a los votantes blandos que no se interesan por la política y que aparentemente se inclinan por la moderación. Hasta se han entusiasmado con la sorpresiva performance electoral del PSOE en España que dejó desilusionados a los jefes del PP. Otro resultado que no fue detectado por los encuestadores.

Los allegados al mandatario porteño aseguran que el resultado de los comicios españoles ratifica lo que ocurrió en Santa Fe. La gente vota contra los que se radicalizan, como Alberto Núñez Feijoo o Carolina Losada. Incluso, los más entusiastas creen que en el tramo final de la campaña van a seducir a muchos votantes que no quieren a Bullrich como presidenta. Un efecto similar al público que se inclinó por Pullaro para evitar que Losada sea gobernadora de Santa Fe. Una mirada interesante que podría registrarse en las primarias del mes próximo o quizás sólo se trate de expresión de deseos. Nadie lo sabe a ciencia cierta.

 

 

 

 

Ni siquiera se puede pronosticar cómo terminarán las elecciones de este domingo en Chubut donde hace dos años el senador del PRO, Ignacio Torres, quedó perfilado como el favorito para ser el sucesor del gobernador Mariano Arcioni. Ganó en 2021 las elecciones legislativas con el peronismo dividido. A pesar de la pésima gestión del actual mandatario, la unificación del PJ detrás de la candidatura del intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, recompuso al oficialismo provincial. En JxC dicen que viene palo a palo. Pero la tendencia debería favorecer al candidato amarillo.

Por eso el larretismo ha comenzado a instalar que su candidato es más competitivo que la exministra de Seguridad para enfrentar a Massa en octubre y también en un eventual balotaje. De todas formas, la presencia del ministro de Economía en el escenario electoral no es una buena noticia para el sucesor de Mauricio Macri en CABA. El postulante de Unión por la Patria intentará buscar al voto blando que supo respaldarlo cuando competía con el sello del Frente Renovador y también a los desilusionados con Alberto Fernández que actualmente no quieren votar al oficialismo.

Si Massa crece se podría ver favorecida Bullrich. En cambio, si Javier Milei no se desmorona es una noticia excelente para el titular del Palacio de Hacienda y también para Larreta. Todas especulaciones basadas en análisis cuantitativos y focus groups que no terminan de captar fehacientemente a todo el electorado.

Ni hablar del nivel de abstención que viene creciendo a pasos acelerados. Cuesta detectar a quién perjudicaría una baja participación en las PASO. Siempre favorecía a los que manejan aparatos poderosos, pero en Córdoba se batió un récord de ausentismo y el PJ local ganó ajustadamente. Evidentemente la moneda está en el aire.