Horacio Rodríguez Larreta busca votos por afuera para derrotar a la base electoral del PRO
El contundente triunfo de Maxi Pullaro en Santa Fe no sólo generó que recuperaran el optimismo en el entorno de Horacio Rodríguez Larreta, sino que cayó como un balde de agua fría en el búnker de Patricia Bullrich. Pero, por sobre todas las cosas, provocó un clima de confusión e incertidumbre en el mundo político y en el círculo rojo. Si bien las elecciones locales no suelen ser extrapolables a las presidenciales, el ganador de la contienda santafecina logró una cantidad de votos inusual que no registró ninguna encuesta.
El análisis más lineal que se escuchó a lo largo de la semana es que la sociedad prefiere candidatos moderados y no confrontativos. Es decir, el ganador de origen radical y alineado con Martín Lousteau vendría a ser Rodríguez Larreta, y Carolina Losada por su campaña “halcona” sería Bullrich. Pero Pullaro sostiene que su triunfo es provincial. No necesitó del aval de ningún referente nacional, fue consolidando su imagen desde que perdiera en el 21 con Carolina Losada. Y sabe que necesita de los votos de la senadora nacional que ganar con contundencia en septiembre,
Además, la mayoría de los sondeos en Santa Fe la dan ganadora a la exministra de Seguridad. Pero ahora en el oficialismo y en la oposición vuelven a tomar con pinzas la veracidad de las encuestas. En Unión por la Patria aún no se han recuperado de la debacle del peronismo en esa provincia y algunos temen que pueda pasar algo parecido en las PASO nacionales. Los más optimistas sostiene que el 13 de agosto no se va a repetir un escenario parecido en Santa Fe porque juega la boleta de Javier Milei y los socialistas van detrás de la candidatura de Juan Schiaretti.
Entre paréntesis: ¿Será verdad que el gobernador de Córdoba analiza bajar su candidatura y respaldar a Larreta? Dicen que la fórmula del cordobés con Florencio Randazzo no aparece ganadora ni siquiera en la provincia mediterránea. Ni hablar de la mala performance que estaría realizando en Buenos Aires y en CABA. Por el momento voceros del cordobecismo lo desmientan categóricamente y otros sostienen que muchos referentes del peronismo de esa provincia se sienten más cerca de Sergio Massa.
Entonces, ¿Qué lección deja el comportamiento del electorado santafecino? Es obvio que Larreta no es Pullaro, ni Bullrich es Losada. El principal llamado de atención tiene que ver con la llamada “mayoría silenciosa”. Así denominan en el larretismo y cerca de Massa a los votantes moderados. Parten de la premisa que hay un segmento del padrón electoral que no suele votar a Juntos por el Cambio, pero que el 13 agosto podría sentirse tentado de participar en esa primaria por rechazo a Bullrich y a Mauricio Macri. Algo que evidentemente ocurrió en Santa Fe. Losada hizo la elección que se esperaba, Pullaro se sorprendió con muchos votantes del PJ y socialistas.
Los defensores de esa teoría aseguran que ese es el electorado que suele definir las elecciones. Votaron por Massa en 2015, respaldaron a Macri en las legislativas de 2017 y, dos años después, confiaron en que se venía un Alberto Fernández moderado. No están politizados, ni les interesa contestar encuestas y, como suele repetir Rodríguez Larreta, no miran canales de noticias porque se distraen con el fútbol y las novelas turcas en televisión abierta.
Se aferran más a los focus group que a las encuestas telefónicas y pronostican que esa gente comenzó a asustarse con los spots duros de Bullrich porque la ven muy agresiva y dispuesta a implementar un duro ajuste contra la clase media, como vaticinó Elisa Carrió. Lo mismo ocurrió con la desafortunada comparación que hizo el diputado lilito Juan Carlos López de un hipotético gobierno de la jefa del PRO con el final de la administración de Fernando De la Rúa.
Parece probable que, cuanto más masiva sea la primaria de JxC, mayores son las ventajas para Larreta, quien debe derrotar en las urnas a la base electoral del PRO, partido del que es fundador. Pero ese electorado intenso y militante se ha alineado masivamente con su rival interna. Bullrich tiene los votos de Macri que representan un 23% aproximadamente, siempre de acuerdo al nivel de participación.
Pero tiene un techo muy concreto. Es difícil que pueda el 13 de agosto seducir a muchos más. Aunque tampoco está comprobado que la gran mayoría de los silenciosos decida finalmente optar por el gobernante de la Capital. La encuestadora Shila Vilker sostiene que muchos indecisos o indiferentes suelen subirse a las tendencias que se perciben en la calle y ahí están Bullrich y Javier Milei. Sobre todo este último que sigue siendo un misterio, aunque muchos no lo dan por muerto y aseguran que está en el 20%. En el larretismo y en el massismo prenden velas para que el libertario llegue a las primarias competitivo. Lo necesitan para que no crezca la jefa de los "halcones".
El nuevo fenómeno político de este escenario con miras a las PASO es que parece que cualquier escenario es posible. Podría finalmente ganar Bullrich, como indican la mayoría de los sondeos y, pese a eso, sería una sorpresa porque arrancó prácticamente con un grupo de amigos y logró armar músculo político que le fue "robando" a Larreta. No tiene los recursos de su competidor para financiar la política y operar en los medios de comunicación. Quizás esa desventaja se empiece a sentir ahora que se aproxima la recta final de la campaña.