El arrepentido que mandó preso a Boudou, crece como empresario en Mendoza
Chacras de Coria es la tierra prometida para muchos mendocinos por la calidad de vida, la tranquilidad y el boom turístico e inmobiliario que tuvo en los últimos años. Alejandro Vandenbroele cumplió ese sueño, aún con su prontuario penal a cuestas. O, como sugieren muchos, gracias a su prontuario. El hombre que fue un confeso corrupto y que mandó preso a Amado Boudou con su testimonio está afincado en Chacras, montó un hotel con ayuda estatal y ahora es oficialmente empresario: hace pocos días creó una sociedad para gestionar a su nombre el petit hotel del que se hizo cargo de manera paralela a que ingresó en el programa de testigos protegidos.
Vandenbroele creó en junio pasado la empresa La Masía Mendoza, de la que es único propietario. Se trata de una sociedad por acciones simplificada nacida y radicada en Chacras de Coria; particularmente en La Masía, la posada de lujo ubicada en Longone 2710, Chacras de Coria que tiene el condenado hombre de negocios en ese paraíso mendocino. Justamente es el negocio que fue denunciado como "pago" para que Vandenbroele testifique en contra de Boudou. Lo cierto es que el hombre sí recibió fondos del Estado como parte del programa de protección de testigos y todo indica que ese dinero fue a parar a la compra del hotel.
Vandenbroele recibió además algunos guiños judiciales, pues fue condenado a solo dos años de prisión, pena que ya cumplió. Por eso también desarrolla su actividad comercial tratando de obviar ese pasado reciente en el que tuvo a su expareja como principal testigo en contra. De hecho fue Laura Muñoz quien alertó que Vandenbroele era testaferro del ex vicepresidente. Esa punta comenzó a desarmar la madeja. Alejandro Paul recibió una condena de dos años "por considerarlo partícipe necesario de los delitos de cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública". Es decir que fue, para la justicia, una pieza clave para que Amado Boudou y el resto de los condenados operaran para quedarse con la empresa Ciccone Calcográfica, imprenta que hasta tenía la posibilidad de imprimir papel moneda. Boudou fue inhabilitado de manera perpetua para ocupar cargos públicos. Vandenbroele no tiene restricciones.
Para ello se autoinculpó y entró en el programa de testigos protegidos o imputado colaborador. A cambio recibía pagos mensuales y recursos para vivir y desarrollar una actividad. Esa actividad era un emprendimiento turístico de lujo. La justicia exculpó a Germán Garavano y otros exfuncionarios de la denuncia por haber premiado a Vandenbroele "a cambio" de testificar. Según esa sentencia, los pagos y ayudas recibidas estaban dentro de la ley y lo previsto por el programa. Pero los pagos existieron.
Vandenbroele pudo elegir dónde vivir, y por eso se mantuvo en el exclusivo pueblo de Luján de Cuyo que se convirtió en su lugar en el mundo, a un costo que superó los 550 mil pesos de entonces (2018). Su ingreso mensual rondaba los 60 mil pesos, pero rendía viáticos y gastos por 90 mil pesos. Reiteredas veces reclamó más dinero. En las causas figura, además, un pago de 300 mil pesos como adelanto para ejecutar un proyecto de inversión. Se trataba de una posada llamada "La Masía", para lo cual Vandenbroele había pedido recursos por casi 2 millones de pesos. No está claro cuál fue el total de pagos del Estado para quedarse con el petit hotel que aún administra y que tiene ahora el paraguas de una nueva empresa.