La Doctrina Social de la Iglesia, una guía segura para tiempos difíciles
Aunque para algunos sea sorprendente, la Iglesia Católica ofrece una doctrina, madurada a lo largo de algo más de dos milenios, que constituye un valioso aporte para la sana organización de las sociedades: la Doctrina Social de la Iglesia. Y una buena pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué la Iglesia ha desarrollado una doctrina social? La misma Iglesia lo explica así: “La salvación que nos ha ganado el Señor Jesús, y por la que ha pagado un alto precio, se realiza en la vida nueva que los justos alcanzarán después de la muerte, pero atañe también a este mundo, en los ámbitos de la economía y del trabajo, de la técnica y de la comunicación, de la sociedad y de la política, de la comunidad internacional y de las relaciones entre las culturas y los pueblos.
Transformar la realidad social con la fuerza del Evangelio, testimoniada por mujeres y hombres fieles a Jesucristo, ha sido siempre un desafío y lo es aún, al inicio del tercer milenio de la era cristiana. Para que se consolide cada vez con mayor firmeza una auténtica civilización, orientada hacia la búsqueda de un desarrollo humano integral y solidario”. (Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 2005).
La Iglesia quiere contribuir al bien común, y a la salvación de las almas, con su doctrina social, que concierne a todo el hombre y se dirige a todos los hombres, católicos o no. Porque es la persona del hombre la que hay que salvar. Y es la sociedad humana la que
hay que renovar. La doctrina social, propone y no impone, a todos los hombres un humanismo acorde con la dignidad de hombres creados y amados por Dios, un humanismo integral y solidario, “que pueda animar un nuevo orden social, económico y político, fundado sobre la dignidad y la libertad de toda persona humana, que se actúa en la paz, la justicia y la solidaridad.
Este humanismo podrá ser realizado si cada hombre y mujer y sus comunidades saben cultivar en sí mismos las virtudes morales y sociales y difundirlas en la sociedad, de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de una nueva humanidad con el auxilio necesario de la divina gracia” (CDSI, op. cit). Los principios que sostiene la doctrina social de la Iglesia se apoyan en la ley natural. Esta doctrina destaca además la importancia de los valores morales, fundados en esa ley natural, escrita en la conciencia de cada ser humano, que por ello está obligado a reconocerla y respetarla.
Esta doctrina constituye una parte fundamental de pensamiento filosófico de la Democracia Cristiana y así lo ha sido desde un principio, desde lejanos días, a fines del siglo XIX, cuando este corriente empezaba a conformarse, en Francia, en Alemania y en
otros países europeos, o desde que Don Luigi Sturzo creó en Italia, a principios del siglo XX, el Partido Popolare, antecedente directo de la Democracia Cristiana y, por supuesto, ya lo era también cuando a principios de la década del 1950 se funda el
Partido Demócrata Cristiano en la República Argentina.
* María Alejandra Muchart, Abogada, Magister. Presidente Partido Demócrata Cristiano- CABA.