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Horas antes de los golpes, Sergio Berni se había anotado como candidato

El ministro de Seguridad publicó una columna de opinión exigiendo que se respeten las PASO para jugar y anunciando que él está "presente". Sus diferencias con Alberto Fernández y el alejamiento del kirchnerismo. El factor que lo llevó a romper y armar su camino y la relación con Cristina Kirchner.

Un día pasó entre que Sergio Berni decidió publicar sus aspiraciones políticas para 2023 y la contundente agresión que recibió por parte de los compañeros del colectivero asesinado en La Matanza a un mes de jubilarse. El ministro de Seguridad bonaerense utilizó su manual más habitual, llegó casi solo al lugar a "dar la cara", como suele decir, pero no fue bien recibido. Debió huir escoltado con un golpe en su rostro y un casco de bicicleta, tropezando mientras esquivaba piedras y golpes.

Sergio Berni tomó distancia del gobierno nacional hace tiempo, se referenció con el matrimonio Kirchner durante veinte años, pero al año de asumido Alberto Fernández decidió dar por terminada su militancia y se apartó. Allí empezó un proceso de distanciamiento que lo llevaron a promulgar una frase muy dura para con el Presidente (el que trajo al borracho que se lo lleve) y no volvió a hablar con él. Alberto nunca lo respetó y en privado lo despreció más de una vez por sus intenciones de copar siempre la mirada de la prensa y no obtener buenos resultados de gestión. 

Berni destaca el liderazgo de Cristina.
Berni tuvo que ser escoltado por la Policía de la Ciudad.

Berni fue agredido cuando había pasado un día desde la publicación de la columna de opinión en Infobae en la que expresamente pedía jugar las elecciones venideras exigiendo unas PASO. "Llegó la hora de construir representatividad propia para dinamizar al peronismo, entendiendo que no hay nada más sagrado que la voluntad soberana del pueblo expresada libremente a través del sufragio. Por eso yo digo presente, por qué no miro para otro lado cuando la historia nos convoca y nos pide que actuemos con arrojo y valentía", expresó Berni en su carta publicada ayer por el 41 aniversario de la guerra de Malvinas. 

El ministro de Seguridad quiso "llevarse la marca", según definen en su entorno. Es sencillo, logró que los temas de seguridad se los endilguen a él y no al gobernador Axel Kicillof, que se abocó íntegramente a la gestión de Buenos Aires. 

Berni destaca el liderazgo de Cristina Kirchner.

Así mismo, reiteró el rol de Cristina Kirchner y citó su frase sobre el bastón de mariscal que promulgara meses atrás: "Queremos un peronismo que se propone reconstruir un proyecto nacional con vocación de mayoría, capaz de interpelar a la Argentina federal y productiva. Si Cristina decidiera ser la candidata, este debate sería estéril porque no habría duda alguna. Pero no podemos pedirle más sacrificios a quien lo dio todo. Nuestra responsabilidad, entonces, es tomar el bastón de mariscal y construir legitimidad, representación y volumen político", definió. 

Cinco años atrás había lanzado los spots con la empresa Vivalab, conformada por quienes trabajaron con el histórico publicista, Ernesto Savaglio. El perfil de mano dura pero kirchnerista le permite bucear en algunas zonas donde el Frente de Todos no quiso meterse antes, por eso su eterna rivalidad con Sabina Frederic, quien cultivó un perfil de la seguridad más alejado de la llamada "mano dura". 

Así entonces, mientras la reunión que convocó Axel Kicillof de urgencia se lleva a cabo para definir los pasos a seguir, debió ser escoltado por la Policía para evitar ser agredido nuevamente por los compañeros del chofer asesinado en La Matanza cuando faltaban treinta días para jubilarse.