"Ah, pero Alberto", la nueva frase que empiezan a utilizar desde Máximo Kirchner hasta Sergio Massa
Axel Kicillof, Alberto Fernández y los mejores propaladores del antiguo Frente de Todos tenían como método para explicar los sucesivos fracasos de la gestión presidencial, agravada por una fortísima interna que nació antes de la llegada al poder en 2019. "Pero Mauricio Macri" esto, "pero Macri" lo otro, con lo que se generalizó la broma de “ah, pero Macri” para todo lo que no tenía solución.
Esta semana, Carlos Pagni, en La Nación, sumó otro culpable para todos los nuevos males del Gobierno que no puede contener ni la inflación ni al dólar, entre otras tantas imposibilidades. "Ah, pero Aracre", con una clara sorna por la supuesta responsabilidad de Antonio Aracre, el despedido asesor presidencial, en la última semana de zozobra económica en la que el dólar, en las cuevas, solo se podía conseguir a $448 pesos de piso.
De ahora en más, el oficialismo empezará a utilizar un nuevo chivo expiatorio, aunque de hecho ya lo estaba utilizando: "Ah pero Alberto". Alberto Fernández fue, es y será, desde ahora, el único culpable de todos los desaguisados, fracasos y angustias sociales y económicas que padeció la población desde diciembre de 2019.
Cristina Fernández de Kirchner ya viene ejecutando este concepto desde hace tres años, cuando hizo pública su opinión de funcionarios que no funcionan y que repitió, la semana pasada, el ministro del Interior, Wado de Pedro. No aclaró quiénes son los nuevos funcionarios que no funcionan, pero dado los resultados observados, pueden ser todos tranquilamente.
En su operativo clamor, impulsado por los seguidores más orgánicos de CFK, siempre manifiestan que “éste no es nuestro Gobierno”. La primera que lo dijo fue Fernanda Vallejos, la exdiputada nacional que lo trató de “okupa” a Alberto Fernández pocos días después de la derrota en las PASO de 2021.
Desde ahora, todo será así. Las campañas buscarán decididamente separarse de Alberto Fernández y de su gestión. Dudan, incluso, si será invitado a otra actividad oficial de ahora en más. Axel Kicillof lo querrá lo más lejos posible. No habrá reconocimientos ni siquiera sobre lo que el mismo Gobierno decía que había hecho bien.
Sergio Massa, al igual que Máximo Kirchner y su madre Cristina, creen y certifican que la actual situación económica se debe a dos cuestiones. La deuda con el FMI cerrada por Mauricio Macri y las pésimas políticas económicas implementadas por dos funcionarios “albertistas” como el exministro Martín Guzmán y el aún presidente del Banco Central, Miguel Pesce.

Entonces, desde esos puntos de vista, lo poco o nada que se pudo hacer hasta el momento tiene sabor a “hazaña” con estos condimentos como puntos de partida. Y, como nunca, comenzará a circular la idea de que todo lo que vendrá será para mejor.
Massa ya le dice a todos que es la garantía de la estabilidad hasta las PASO y una vez superada esa instancia. Puede sostener su precandidatura presidencial sólo ante la posibilidad de que surja de una lista de única. No irá a una primaria interna. Su jugada sigue siendo ser el referente máximo del Frente de Todos con el manejo económico a cargo de un profesional de su absoluta confianza, como podría ser Gabriel Rubinstein o elevar a Marco Lavagna desde la conducción del Indec hasta el Ministerio de Economía.
Daniel Scioli ya viene ensayando que él anticipaba lo que iba a ocurrir si ganaba Macri sin tener en cuenta que luego hubo cuatro años del Frente de Todos en el poder, con Alberto presidente y Cristina vice. Todos sus mensajes están puestos en función de aquel debate perdido con el expresidente de Cambiemos como si nada hubiera pasado con posterioridad. Quizás, amable como es, podrá tenderle un fragmento de apoyo a la gestión de Alberto Fernández.
El sábado en el acto en el que Máximo Kirchner fue el orador principal y el próximo jueves en el Estadio Único de La Plata, con la presencia de la propia vicepresidenta de la Nación, todos creen que tiene que ser ella la máxima referente en la elección. “¿De qué sirve ir con candidatos que miden mucho menos que la mitad que ella, o un cuarto, como Massa o Scioli?”, dicen en cada encuentro que tienen los máximos referentes de La Patria es el Otro.
Para ellos, no cambia nada si Cristina Fernández de Kirchner es candidata a senadora. “Si puede ir de presidenta, ¿por qué bajarla?”, se preguntan con una clara respuesta. Ahí sí le encuentran un lugar para Sergio Massa. Sería el candidato a primer senador nacional por el esfuerzo que ha hecho en estos tiempos.
Termine como termine este debate, lo único que queda en claro es que Alberto Fernández pasará a integrar la misma función que Mauricio Macri para el discurso oficial. Nadie lo tomará como faro. Como pasó en el antiguo Egipto, su nombre se borrará de las tablas y monumentos públicos para evitar lo que todo el mundo sabe: que a Fernández lo puso su vice y que “volverían mejores” porque “entre Sergio y Alberto la iban a alejar a Cristina del centro del poder”. Algo falló.




