Alberto Fernández habilita a uno de sus más importantes ministros a hacer campaña
Si bien Sergio Massa no habría de necesitar su apoyo, no quedan dudas de que si el presidente lo acompaña en su idea de presentarse como candidato presidencial, esto lo ayuda y mucho. Y si bien la actividad que desarrolló hoy con Jorge Taiana había sido organizada desde hace dos semanas, por lo menos, que el ministro de Economía haya participado del anuncio de un aumento salarial a las fuerzas armadas junto con su par de Defensa, llamó por demás la atención.
Luego de la fortísima discusión que tuvieron el presidente con su funcionario más protagónico de los últimos tiempos, que fue relatada a los medios por Malena Galmarini el miércoles pasado, Alberto Fernández no sólo compartió una actividad con Massa en Mendoza so pretexto de la vuelta del tren a aesa provincia desde Buenos Aires. También lo subió a la comitiva oficial que lo llevará a encontrarse con Joe Biden en la Casa Blanca en el transcurso de esta semana.
"No busquen doble interpretaciones... porque cuando anunciamos los aumentos para las jubilaciones y la moratoria con Fernanda Raverta no fue porque teníamos que congraciarnos con nadie o porque habíamos discutido con el presidente. Algunas veces lo armamos juntos y otras veces no", dijeron personas que están en el quehacer diario del ministro.
Más brutal, sin embargo, fue un dirigente que continua la cotidianeidad del oficialismo casi con desesperación. No porque lo apasione lo que está viendo sino, literalmente, porque lo desespera la desconexión que existe entre los máximos protagonistas del poder. "Este es Alberto Fernández en estado puro. Te sube a los aviones, te presenta como el mejor y, cuando no te das cuenta te frisa", dijo casi con tristeza.
Si bien en el transcurso de sus tres años de gobierno muchos de sus funcionarios experimentaron esta ambigua relación, fue el propio Massa el que lo vio antes que nadie cuando, en 2020, cuando aún no había empezado lo peor y la relación entre el presidente y la vice no estaba tan rota como ahora, supo cuánto desgastaba llevarse bien con Fernández y no morir en el intento.
El 27 de octubre de hace tres años, cuando se realizó el homenaje en el CCK al expresidente Néstor Kirchner, en el décimo aniversario de su fallecimiento, Máximo Kirchner había anunciado que no sólo no iba a participar de dicho evento, sino que había dado un par de declaraciones fortísimas contra el mandatario, poniendo en duda, inclusive, que mereciera ser parte de un homenaje a su padre.
Fue en esa ocasión que el entonces presidente de la Cámara de Diputados de la Nación salió con el presidente desde la explanada de la Casa Rosada y, caminando, fueron juntos por Paseo Colón hasta el edificio donde antes funcionaba el Correo argentino. Desde ese momento, pasó mucho tiempo para que se produjera una foto de similar características y el ahora ministro también supo de lo difícil que era convivir con el jefe de Estado y con su círculo más cercano. También lo subió al avión que lo llevó a norteamérica el año pasado en medio de una tormenta similar.
La confianza, claro está, no existe más. Aunque el nivel del enojo entre ambos no es recíproco, la relación nunca más llegará a ser como la que mantuvieron desde que Fernández abandonó su cargo y Massa lo reemplazó en medio de la lucha del kirchnerismo contra el campo en 2009. El presidente quiere que el ministro lo apoye en su aventura por la reelección y su funcionario quiere que no agrave los problemas que ya tiene y, para peor, amague con apoyos como el que le dio a Daniel Scioli que fue, al fin y al cabo, lo que produjo la mayor tirria massista.


