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La nueva plasticidad de Javier Milei que altera el ritmo de su propio Gobierno y paraliza a la oposición

El presidente descoloca a propios y extraños con su pragmatismo. "Sería bueno que nos avise cuando va a doblar", le dijo a MDZ alguien cercano.
Javier Milei se ha vuelto indescifrable, tanto para los de adentro como para los de afuera Foto: Télam
Javier Milei se ha vuelto indescifrable, tanto para los de adentro como para los de afuera Foto: Télam

El método Milei desconcierta a propios y extraños. Quienes lo siguen tratando desde que era un simple economista que generaba rating en televisión, hasta el día de hoy, se sienten desconcertados, aunque sí aceptan que tiene algunas cosas inmodificables en su actitud. Que todo debe ser supervisado por su hermana, Karina, y que los perros le quitan más tiempo que las personas con las que debe interactuar ocasionalmente.

Esta actitud, que lo hizo cambiar en medio trance entre balotaje y asunción presidencial el filo de la motosierra, la penetración del recorte a la casta y convocó a economistas con los cuales no había trabajado en la campaña, como Luis Caputo, descoloca a sus funcionarios más cercanos como así también a los referentes opositores.

El supuesto corto circuito entre la ministra Sandra Pettovello con su secretario de Desarrollo Social, Pablo de la Torre, porque este intentaba adelantarse al reclamo callejero que los piqueteros de izquierda iban a realizar el 20 de diciembre, no condice con la decisión presidencial de querer dialogar con los dirigentes gremiales públicamente, con los cuales mantiene un contacto directo a través de Guillermo Francos.

Según pudo saber MDZ, por lo menos un sector de los referentes de la economía popular, representados por Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro, ya se encontraron oportunamente con Francos y el propio De la Torre. En el Ministerio de Capital Humano nunca impidieron que las partes tuvieran un encuentro previo, pero las operaciones por los cargos, ajenos a la ministra y a su equipo, está a la orden del día.

"No es solamente ahí", confió un secretario confirmado. Ningún ministerio, de los nueve creados, tiene una línea de trabajo. Múltiples supuestos secretarios y directores de Estado aún no han recibido confirmación

Cerca del presidente, y de su hermana, existe una virtual fobia por las críticas. Mucho más si las mismas vienen de la propia tropa. Ambos creen que eso es "tirar mala onda" y rápidamente, los dicentes que interrogan, son raleados. Javier Milei, además, es un hombre de una memoria extraordinaria para todo, inclusive para saber quién le falló o él cree que lo hizo. No suele perdonar o sacar una sanción.

Milei, confiado y enfocado, aunque pierde la mirada colateral.

La única que lo logró, efímeramente, es la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien casi fue sacada de cuadro en los días previos a la asunción presidencial. Sin embargo, la maniobra que encabezó para apartar al kirchnerismo del manejo del Senado la volvió a posicionar, pero siempre con reservas.

"Está tan enfocado en el tema económico que parece que no le importara lo que pasa colateralmente por sus medidas. Es de recibir pedidos particulares, pero los deriva rápidamente. Otro en su lugar llamaría delante del damnificado para hacerle ver que lo está solucionando", relató una persona que lo frecuentó hace años y aún chatea con él.

Este virtual "autismo económico", que lo volvió pragmático al extremo, también confunde a la oposición, donde hay tres posturas distantes entre sí. La mayoría del PRO, que creen, al igual que Mauricio Macri, que a pesar de las diferencias con las formas o con algunas medidas concretas, ellos tienen la obligación de apoyar hasta el final.

Los que desde el propio Gobierno de Cambiemos que siempre manifestaron su crítica a la falta de criterio político y búsqueda de consensos. Si bien siempre se recuerda la pelea entre Marcos Peña y Emilio Monzó, por la conveniencia o no de la "rosca política", el extremo que expone Javier Milei hace que Horacio Rodríguez Larreta aparezca como un halcón de esa causa.

En esa misma ruta están los radicales, que también se dividen, como siempre lo hicieron durante su rica historia partidaria, entre los más cercanos a la derecha conservadora de los más progresistas acercados por Raúl Alfonsín en 1983. "Hasta ahí, te la banco, pero que ahora dependamos de las sugerencias de quien dictó la 125, en pleno kirchnerismo, es demasiado", le dijo a MDZ uno de los que aún no encuentra su lugar en esta nueva realidad.

La oposición está luchando para no anunciar que Juntos por el Cambio dejará de existir. La mesa de gobernadores se reunió hace veinte días y luego no emitió un solo comunicado. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los diputados radicales y los del PRO evidenciaron sus diferencias en la discusión en la que Axel Kicillof pretendía aprobar su nuevo gabinete de casi veinte personas. Y tampoco algunos pretendían otorgarle ni la aprobación para el endeudamiento y el aumento de los impuestos de casi 300%.

Esta última semana, además, Javier Milei acrecentó la seguridad personal como ningún otro presidente en la historia. La Casa Militar creerá que está cuidando a Volodímir Zelenski. Caninos, policías secretos y especialistas antibomba controlan cada lugar por el que transitará el presidente de la Nación.

A quien ha reivindicado en privado y en público en estas horas, inclusive en la entrevista que le dio a Mirtha Legrand, donde estuvo acompañado por Patricia Bullrich, fue a Mauricio Macri, persona a la que escucha mucho más de los que algunos suponen y a quien también suele frenarlo cuando avanza más allá de lo que él desea. "Mauricio, esto es un acuerdo político, no hablemos de funcionarios que puedan colocar", le dijo el lunes siguiente a la primera vuelta mientras lo trataba de "señor presidente".