Por Macri, los aliados de Milei pueden provocarle la derrota menos pensada
“Estamos en un momento de ebullición, está pasando de todo. Vamos de reunión en reunión, viendo qué hacer con los macristas, qué hacemos nosotros. Es toda una locura”, confesó hoy a la mañana un importante dirigente de La Libertad Avanza en cuyo distrito logró ubicar al “León” en segundo lugar, detrás, lejos, del peronismo kirchnerista que es oficialismo.
Tal como viene alertando MDZ, la inserción de Mauricio Macri y de Patricia Bullrich en el mundo Milei tiene sus pro y sus contra. Entre los primeros datos alentadores están la consolidación de un voto duro macrista que ya tiene decidido votar por el libertario y cierta previsibilidad en formas y modelo de gobierno a seguir.
Sin embargo, esta nueva realidad que le permitiría llegar a la Presidencia de la Nación en el próximo balotaje, choca contra el desconcierto y hasta indignación de quienes fueron a trabajar con “el loco” o “peluca” con el sólo hecho de quedarse con unas bancas de legisladores nacionales, provinciales o concejales. Las ofertas para que los dirigentes libertarios "liberen las urnas" van de US$ 50.000 a US$ 100.000 dólares por localidad.
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La mayoría de este último pelotón pertenece al reciclado acercado por las dos fuerzas mayoritarias hasta las últimas elecciones generales, el Frente de Todos, hoy Unión por la Patria y Juntos por el Cambio, o, literalmente hablando, Cambiemos. Los primeros en llegar al “mundo Milei” fueron, precisamente, los dirigentes más liberales del mundo macrista que se vieron sin lugar y apartados de cualquier ámbito de discusión o posibilidad de cargo, ese que denunciaba el libertario.
En forma paralela, Carlos Kickuchi, Fernando Rozas, Fabián Luayza y Sebastián Pareja, entre otros, hablaban y conseguían audiencias con intendentes y gobernadores del peronismo, además de las propias articulaciones realizadas por Sergio Massa, aportante clave de cuadros políticos y consultores para que la performance de Javier Milei sea tan buena para dividir a la oposición, que por su lucha interna salvaje, hizo ese trabajo sin necesidad del libertario.
La dirigencia territorial del PRO hace como que no sabe qué pasa. Los intendentes de Juntos por el Cambio que mandaron a cortar boleta por Sergio Massa y Javier Milei con tal de conseguir un voto más para su propia presentación local ahora no pueden hacer lo mismo. Pero tampoco le piden a sus amigos mileístas ocultos que vayan a fiscalizar ni movilizan, como lo hicieron en las PASO y elección general, para que haya presencia libertaria en las calles.
Los territoriales, en tanto, los mayores perdedores por el desaguisado y desquicio superestructural, que habilitó internas insólitas contra jefes comunales y contra dirigentes muy bien instalados a nivel local, ahora también hacen como que todo terminó.
“Vamos a fiscalizar, pero hasta ahí. Anotamos voluntarios, nos ponemos a disposición de quienes quieren un comicio transparente, pero nosotros no movilizaremos ese ejército de fiscales que prometió Macri”, dice uno de los que menos lo quieren al expresidente.
Los larretistas están dispuestos a votar por Sergio Massa. La mayoría de los radicales ya lo hizo en octubre. Sin embargo, cuando los otros días hablaron con Diego Santilli, estos referentes, candidatos derrotados o concejales electos, tuvieron la impresión que hay que tener una responsabilidad cívica sobre lo que se viene.
“Algunas escuelas vamos a fiscalizar pero, ¿por qué no están los halcones que querían a Milei con Patricia (Bullrich) en la misma fórmula pidiendo fiscales?”, se preguntó otro notorio miembro de las palomas PRO. Entre los apuntados están Cristian Ritondo, Néstor Grindetti y el propio Joaquín De la Torre, que también coqueteó con los libertarios en la previa de la designación de los candidatos cambiemistas.

Para afinar las asimetrías preexistentes y resolver estas cuestiones que exceden lo metodológico, en la tarde de ayer se juntaron Guillermo Francos y Lisandro Catalán, por parte de Milei, y Jorge Triacca, hombre de extrema confianza del binomio Macri-Patricia Bullrich. El celestino del encuentro fue Anibal Asseff, dirigente de Moreno, exsenador provincial y amigo del exministro macrista y el que se alista como futuro ministro del Interior del libertario.
“¿Cuántos amigos tiene Javier Iguacel en toda la provincia?”, se preguntaba, irónico, otro a los que no les gusta nada tener que ver un partido final sentado en la vereda, sin chance de nada, producto de la trituradora de la interna PRO.
El peronismo kirchnerista, en cambio, tiene todo afinado para la batalla final. Los fiscales, las boletas, las presencias, las actas, todo está siendo revisado y preparado para que si hay chance de sumar un punto más en favor de Massa. “En una elección tan fina, olvídate que la ganamos con la fisca”, en clara referencia a la fiscalización.


