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El nacimiento de “San Gallardo”, la jugada judicial electoral y la tensión renovada con Moritán

El juez que marcó el camino de “salvación” de Larreta ante el intento de magnicidio de Cristina, la evaluación de Uspallata y la relación con los aliados. Otra vez, el diputado liberal que volvió a generar polémica. Además, el desembarco del primer juez electoral de la Ciudad.
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Movimientos y enojos en la Ciudad. Movimientos judiciales. Y enojos políticos.

Uno de los enojos que habían surgido en Parque Patricios había sido contra el juez Roberto Gallardo, cuando dio la orden de retirar a la Policía de la Ciudad en la cuadra de la casa de Cristina Fernández de Kirchner en Recoleta. Aunque parece una historia de meses, fue apenas hace dos semanas. Hoy en Uspallata hablan de “San Gallardo”: gracias a esa medida judicial, por la cual fue recusado, la Policía Federal fue la responsable exclusiva de (des) cuidar a la vicepresidenta cuando intentaron asesinarla.

Aunque Gallardo sigue siendo uno de los magistrados más detestados por el Gobierno porteño, quienes decidieron dar un paso más allá de las recusaciones, fue el bloque de la Coalición Cívica porteña, que pidió el juicio político por “mal desempeño”.

La bancada que preside el “lilito” Facundo del Gaiso decidió avanzar y, aunque se necesita una mayoría de dos tercios para avanzar –que hoy es casi imposible de juntar-, dejó el precedente de un pedido de juicio que solo había iniciado Mauricio Macri como jefe comunal, sin éxito.

Con todo, Gallardo le dejó la tranquilidad servida a Larreta y a Marcelo D´Alessandro, el ministro de Seguridad porteño, quien primero bufó por el fallo pero, a la luz de los hechos, quedó totalmente ajeno al ataque a Cristina Kirchner. Es más: en el larretismo se preguntaban el fin de semana qué hubiera ocurrido si en lugar de la Federal había policías porteños entre la militancia de La Cámpora y el joven atacante. “Si llegaba a estar ahí la Policía de la Ciudad como mínimo pedían que renuncien todos, nos comparaban con la dictadura, armaban marchas y nos escrachaban”, le dice a MDZ una fuente con despacho en Uspallata.

El jefe comunal respiró, además, porque el conflicto se trasladó a Tribunales y al Congreso. Fueron días ajetreados para Larreta: su proyecto presidencial sigue en marcha pero el “vallasgate” había comenzado a detonar relaciones. Con todo, en el último focus group que le mostró el secretario de Comunicación, Federico Di Benedetto, su imagen no se había movido a pesar de la crisis que sufrió la Ciudad.

Ya la semana pasada, por las dudas, y atentos al caos del “vallasgate”, los legisladores de Juntos por el Cambio en su versión porteña fueron convocados por el titular de la Legislatura porteña, Emmanuel Ferrario, al Centro Cultural Recoleta, para monitorear la marcha del viernes pasado en apoyo a CFK.

Sin embargo, en el marco de las broncas políticas porteñas, una vez más Roberto García Moritán fue el blanco de los dardos del larretismo. Su proyecto para demoler el ministerio de Desarrollo Social nacional tuvo un fuerte eco en los medios de comunicación pero silencio del lado del larretismo. Esta vez Moritán avisó a los larretistas de la iniciativa.

“Mirá Roberto que nosotros no estamos de acuerdo”, escuchó el diputado de los representantes fieles de Uspallata cuando les contó. “Sí, pero yo necesito presentarlo”, respondió a sus diversos interlocutores.

En rigor, el ideólogo de la iniciativa fue Yamil Santoro, funcionario de la Ciudad y su futuro jefe de campaña a jefe de Gobierno en 2023. Santoro tiene en carpeta una serie de proyectos del mismo calibre que prometen poner a Moritán en los medios de comunicación.

Quienes bramaron por este tema fueron los aliados de la Coalición Cívica. Uno de los diputados “lilitos” incluso buscó antecedentes: encontró que en rigor habría que expropiar el edificio con la dificultad mayor de que pertenece a otra jurisdicción como es la nacional.

De todos modos el proyecto le abrió, una vez más, el camino de la difusión masiva. En los fundamentos de la iniciativa además incluyó que este año hubo “más de 600 piquetes” en la 9 de Julio. Para el electorado porteño que detesta al kirchnerismo fue un canto de sirenas.

Un experimentado diputado del PRO recordaba en esos días que Jorge Triaca quiso mudar el ministerio de Trabajo dado que se cortaba la calle Alem casi a diario cuando Macri era presidente. Se encontró con una dificultad compleja: allí estaban casi todas las áreas del ministerio pero además áreas de administración y de atención, sumada a la oposición de los gremios, lo cual lo volvió casi inviable. En Desarrollo Social además se ubica el ministerio de Salud. La complejidad podría ser mayor, razona ante MDZ.

Polémicas aparte, el otro tema que cobrará más relevancia en las próximas horas, en particular desde el viernes, será el nombramiento del primer juez electoral de la historia de la Ciudad.

Esta semana comenzó el tratamiento en la Legislatura porteña de Roberto Requejo, hoy titular de la Secretaria de Acceso a la Justicia del Ministerio Publico Fiscal. En rigor, Requejo es quien agiliza todas las denuncias que ingresan en la fiscalía que conduce Juan Bautista Mahiques. Magister en administración de Justicia y con un bajísimo perfil, llegará con el aval de las cabezas judiciales del PRO y, por supuesto, con la del propio Larreta.

El viernes tendrá su bautismo de oro en una reunión conjunta de las comisiones de Acuerdos y de Justicia de la Legislatura porteña. Apenas tuvo una sola impugnación del neo libertario Oscar Zago – ex radical PRO – quien cuestionó sus antecedentes y sus calificaciones. Su impugnación fue desechada por la comisión.

Con todo, Requejo no presenta historia política sino judicial, como abogado y con Mahiques en el cargo de Acceso a la Justicia, la primera ventanilla de cualquier denunciante.

Su nombramiento requiere 31 votos, una mayoría que el titular del bloque Vamos Juntos, Diego García Vilas, suele conseguir con relativa facilidad.