Arrancó el plebiscito en Chile en un escenario de ilusión e incertidumbre
Este domingo 15 millones de chilenos están habilitados para podrán decidir si aprueban o rechazan la nueva Constitución Política de la República de Chile, que pasaría a reemplazar la actual Carta Magna heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. La votación concluirá un proceso que germinó a partir del estallido social de 2019 y se da en un contexto de polarización, ilusión e incertidumbre.
Los votantes tendrán solo dos opciones en las casillas de votación: Apruebo o Rechazo. La alternativa que obtenga más sufragios entre las 8 y las 18 de este domingo decidirá el futuro del texto constitucional compuesto por 388 artículos que elaboró la Convención Constituyente a lo largo del último año y medio.
La elección de este 4 de diciembre es el corolario de un proceso de reforma impulsado por el 78% de los chilenos en la elección de octubre de 2020, donde se aprobó por gran mayoría el plebiscito de entrada. Posteriormente se volvió a las urnas para elegir a los convencionales constituyentes en mayo de 2021. El texto elaborado por esos representantes es el que se somete a votación este domingo con el plebiscito de salida.
La nueva Constitución Política de la República de Chile restructura temas centrales de la vida política y social de la ciudadanía chilena, algunas bastante controvertidas, y ha recibido numerosas objeciones por sus detractores, e incluso por algunos que la respaldan. Sin embargo, para una buena parte de la ciudadanía genera esperanza sobre un devenir más igualitario para el país.
De todas maneras, el resultado de la elección de este domingo es completamente incierto. En los últimos días comenzó a regir la veda para la difusión de encuestas. La mayoría de los últimos sondeos de opinión coincidían en una ventaja para el Rechazo. Mientras que otros arrojaban un resultado de empate técnico entre las dos opciones.
Muchos analistas coinciden que el escenario es sumamente impredecible, principalmente a raíz del hecho de que la votación es obligatoria. A diferencia del resto de los comicios chilenos, tanto presidenciales como legislativos, la votación de este domingo será obligatoria para todos los mayores de 18 años. Esto implica que además de tratarse de un deber cívico se impondrán altas multas si no se asiste a sufragar.
Por este motivo se espera una histórica participación este 4 de septiembre. Estiman que más de 10 millones de chilenos y chilenas podrían votar. Esto trae aparejado una gran incertidumbre sobre el comportamiento de los votantes que habitualmente no son tenidos en cuenta en las encuestas. Se calcula que esa cifra rondaría los 2 o 3 millones de personas, sobre quienes es difícil predecir cómo van a votar. Ese bolsón de votos podría inclinar la balanza para un lado u otro de las dos alternativas.
A raíz de esta situación algunos especialistas sostienen que las encuestas podrían no ser del todo confiables para este proceso excepcional, ya que en las elecciones tradicionales más o menos se conocía el padrón y las características de los potenciales votantes.
Asimismo, igual de relevante que la jornada electoral de este 4 de septiembre será las repercusiones y consecuencias que comenzarán a develarse a partir del lunes 5 de septiembre. El resultado será determinante para el corto y mediano plazo del gobierno del flamante presidente Gabriel Boric, quien ha militado e impulsado el voto por el Apruebo, desde antes de ser electo primer mandatario.
Por otra parte, el triunfo del Rechazo significaría un duro golpe para el líder de izquierda y podría complicar su programa de gobierno.
En las últimas semanas de campaña Boric se colocó en un rol de jefe de Estado, llamando a la concordia y la paz social, sea cual sea el resultado. "País querido, mañana será un gran día. En Chile nuestras diferencias las resolvemos con más democracia, nunca con menos. Estoy profundamente orgulloso de que hayamos llegado hasta aquí", publicó en la noche del sábado el presidente.