El fracaso político y la angustia social
Alejandro Katz, ensayista y analista político habló en MDZ Radio sobre la angustia social que genera el contexto argentino actual y el fracaso político para traer soluciones.
"Uno no debería extrañarse sobre la tensión social en un contexto como el nuestro. Una economía estancada desde hace 12 años, niveles de pobreza en un 40% o más. Sobre esa base la inflación no para de crecer. También sabemos que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad. No me parece que la tensión vaya a disminuir los próximos meses sobre todo porque empalma en un inicio de un proceso electoral", explicó.
En cuanto a las visibles manifestaciones en el país dijo: "Cuando hay insatisfacción siempre hay algún actor político que captura la demanda de las reivindicaciones sociales, los actores vinculados con el oficialismo se corren porque creen que no deben confrontar con su propio Gobierno para defender los intereses de sus representados. Por esta razón, aparecen actores como en esta situación, de izquierda muy particular, que ha tenido la habilidad política de hacerse presente y trabajar sistemáticamente y seriamente hace mucho tiempo en los sectores obreros, eso lo vemos con el problema de los neumáticos y en el mundo de las organizaciones sociales. Eso le permite liderar en algunos sectores del país protestas sociales".
Para el especialista cree que es bueno que haya un sector político que organice las protestas “sino tendríamos una revuelta muy radical. Algo que no esté regulado y controlado se puede convertir en algo muy violento”.
Ante el contexto actual dijo: "Es la primera vez que estamos viendo pobreza en sectores con trabajos en blanco. Es un fenómeno nuevo y preocupante. Me atrevería a decir que es una condición novedosa en muchos países, sobre todo occidentales y tiende a convertirse en una configuración cada vez más extendida y dominante, en un futuro de pobreza y precarización laboral. Hay una creciente polarización en las clases sociales, hay sectores muy minoritarios con ingresos muy altos, y sectores mayoritarios con ingresos muy bajos, con muy pocas posibilidades de incrementar ese ingreso”.
En cuanto a la respuesta política y la figura ascendente de algunas figuras con ideas radicalizadas dijo: “Milei está capturando preferencias de sectores populares que no son solo kirchneristas sino también peronistas. La primera reacción mía es que ningún sector político está en una situación de incapacidad de comprender lo que está pasando en la sociedad. El atentado a Cristina Fernández de Kirchner fue una señal de alarma, por un lado les hizo ver una dimensión del deterioro social que no estaban percibiendo y además visibilizar que estaban mirando para otro lado. Luego de esto han vuelto a una dinámica de desacople de la realidad social".
Para Katz la evidencia que tienen los ciudadanos argentinos es que todos los políticos disponibles para conducir el destino de la sociedad en los próximos tiempos son elencos de fracaso, que luego de fracasar han sido capaces de revisar ese fracaso y dar nuevas alternativas. "Lo que hay tristemente es un conjunto de dirigentes políticos que dan la impresión de estar más atentos a sus problemáticas y a la reproducción de su grupo de pertenencia e intereses que a la atención de los problemas en la sociedad. Tampoco se han demostrado capaces de responder problemas como la inflación, que además tienen un discurso que refuerza en los errores en vez de proponer correcciones a las trayectorias que navegaron hasta ahora".
En cuanto al ascenso de la figura de Javier Milei dijo: "La sociedad está muy angustiada, y cuando alguien propone soluciones sencillas que afectan también a aquellos que significan los causantes del problema, y que en el imaginario popular pueden parecer respuestas satisfactorias, resulta una alternativa. Estos discursos se manifiestan a través de la creación de un problema y un culpable. Que un problema sea la causa de los males no es un buen diagnóstico. La responsabilidad no es de Javier Milei ni de la gente que él dirige, la responsabilidad es de los que no pueden construir con todos los recursos disponibles que tienen a la mano, discursos alternativos, creíbles y atractivos, ahí es cuando decimos que la clase política se desacopla de la sociedad”.
Finalmente cerró: “La sociedad está fatigada de las disputas políticas que las ven como una discusión de intereses particulares de los líderes políticos y no de problemas compartidos. Ahí hay un problema serio. Queremos tener dirigentes moderados, pacificadores, dialoguistas, pero las coaliciones nos entregan candidatos radicalizados”.

