Crecen los desencantados de Javier Milei y lo que antes estaba bien ahora pasa a estar mal
Mauricio Macri se asoma. Patricia Bullrich reclama. Cristina Kirchner amenaza. De los viejos tercios que dividieron el escenario electoral de 2023 se podrá pasar a cuatro cuartos o fracciones menores porque crece el desencanto por los modos y el dolor que provoca el plan de Javier Milei.
Las últimas encuestas demuestran una fuerte caída en la imagen de Javier Milei.
N/ALos interrogantes del mundo no peronista son varios, pero uno, puntualmente, es el que se empieza a escucharse más recurrentemente. “¿A quién hay que votar el año que viene?”. Esas personas son quienes hasta hace algunos meses defendían contra viento y marea al gobierno de Javier Milei, con sus formas y sus agravios. Antes eran cosas de los periodistas o de “la política”; ahora es la verdad revelada.
En MDZ dábamos el ejemplo del dueño del restaurant en una importante ruta del conurbano, en uno de los tantos “corazones” que tiene la Ruta 4, verdadera columna vertebral del Gran Buenos Aires. Acostumbrado a tener sus mesas repletas de comensales por su calidad y bajos precios, tanto el miércoles como el viernes casi que no movió más que veinte platos.
“Acá fuimos los diez los que lo votamos a Milei… Ahora ni en pedo”, le dijo a este periodista, habitué de esa casa de comidas. No solo eso. El anfitrión fue uno de los primeros que le prestó atención al creador de riqueza con o sin dinero. No le importaba su verborragia ni sus gritos. Ahora no le deja pasar ni una, y mucho menos, que su restaurant no tenga ni el 30% de los clientes que habitualmente paraban por ahí.
El actor Marcelo Mazzarello también dijo lo mismo. Pero en él tiene mucha más fuerza por su identidad. Fue uno de los tantos voceros no políticos que bancó al gobierno libertario desde el primer momento y siempre lo comparaba con la corrupción kirchnerista. Pedía paciencia y argumentaba en su favor. Pero eso se terminó luego que su hermana padeciera la desidia de las prestaciones brindadas desde el PAMI. “Si me decís si lo vuelvo a votar, te digo que no. Le está haciendo daño a mucha gente”, dijo con una clara mezcla de arrepentimiento y tristeza.
En diálogo con Jorge Giacobbe, éste aceptó que “la relación entre Milei y la sociedad es mucho más histérica que la que tuvieron con otros presidentes… Si lo vemos como en una línea emocional, es un ecocardiograma. Sube y baja tal cual una pareja tóxica o histérica, que se pelean y se juntan. ¿Volver? Sí, pueden volver a convivir en el futuro”.
“No es lo mismo de lo que pasó con Mauricio Macri, a quien le soltaron la mano una vez y luego, cuando quisieron ir a buscarlo de nuevo, nada alcanzó. Esto no se da. Pero, si se interpretan las curvas de imágenes positivas, sí, efectivamente, parece que le será muy difícil conseguir la reelección”, agregó el consultor.
“La gente está experimentando una situación que le excede el dolor tolerable… La Esperanza se está convirtiendo en Ansiedad… Milei hoy es un traumatólogo que nos dijo que necesitábamos cuarenta sesiones, pero a la 25 no vemos resultados y cada consulta nos duele más. Le pedimos que nos cambie los ejercicios, porque nos duele, y ese médico, que es Milei, nos grita, se enoja con nosotros y encima nos dicen que si no hacemos eso somos unos idiotas”.
El "Próximo Paso" de Mauricio Macri
Hoy, en Vicente López, Mauricio Macri volvió a provocar que se dialogue sobre su persona como hacía rato no lo hacía. Toda la política lo observó y hasta quienes no lo querían en el pasado, tras la experiencia libertaria lo miran como un estadista.
El equilibrio que realiza el PRO es absoluto. Sabe que sin La Libertad Avanza, que se llevó parte de su propio público, poco o nada puede hacer y lo necesita para tener alguna chance de un Segundo Tiempo. Sin embargo incomoda, a propios y extraños, que para seguir siendo aceptado como aliado del oficialismo se permitan maltratos públicos, incumplimientos políticos y eviten reclamar por cuestiones básicas como la libertad de expresión o las instituciones como lo hacían hasta ayer nomás.
Según Soledad Martínez, intendenta de Vicente López, “en la Provincia sufrimos un gobernador que cree que para solucionar un problema hay que agrandar el Estado de manera infinita. En donde gestionamos los intendentes del PRO, la gente vive mejor. Que sea el PRO de la Provincia de Buenos Aires el que lidere el cambio, para que esta provincia pueda salir definitivamente del kirchnerismo".
Diego Santilli, entre la espada del PRO y la pared de LLA
Acá aparece el otro gran inconveniente. El mejor candidato es Diego Santilli, quien no se desafilió del PRO pero es parte del gabinete que conduce, todavía, Manuel Adorni. “El Colo” es el único referente opositor que le ganó las dos veces que se presentó al kirchnerismo unificado, aunque en la segunda oportunidad tuvo como foto de lista a José Luis Espert.
Santilli tiene como frontera el carácter vengativo de Mauricio Macri. El expresidente no lo quiere y por eso cometió el error político de hacerlo competir con Néstor Grindetti sabiendo que tenía chances de ser derrotado en esa interna donde ganó Patricia Bullrich. A pesar de haber sido su ministro de Servicios Públicos, nunca más pudo conseguir su aprobación.
El actual ministro del Interior tiene, sin embargo, una chance. A pesar de que dicen que es “imprescindible” una oposición provincial unificada, quizás eso no sea tan necesario y podría hasta escindirse del mundo libertario para esta competencia puntual. Es que Fuerza Patria está yendo directo a su división política porque Cristina Fernández de Kirchner volvería a armar Unidad Ciudadana.
Cristina libre o todos divididos
Un intendente peronista lo aceptó por segunda vez esta semana ante este periodista. “A diferencia de la elección del 2023, ahora no se dividirán por tercios, sino por cuartos. O por décimos, porque no sabemos ni como quedan ellos ni como quedamos nosotros”.
Otro jefe comunal, que conoce las entrañas de La Cámpora, aceptó la posibilidad que sus aliados terminen yendo con sus propios candidatos. “Eso nos armaría un quilombo bárbaro a todos… Pero ya tenemos que aceptar que eso podría terminar así”, aceptó.
Efectivamente, Máximo Kirchner continuará con esa presión hasta minutos antes del cierre de las alianzas. Sabe que su debilidad actual se transformará en fortaleza en esa instancia. Pocos, en la Provincia de Buenos Aires, podrán ganar en su localidad si se presentan de manera dividida con el intendente peronista o con dos propuestas opositoras si el distrito es manejado por un radical o un PRO.
Mucho menos alcanzarían la gobernación si tienen dos candidatos. Por eso La Cámpora intentará imponer condiciones en cada rincón del territorio bonaerense y serán más visibles los pedidos por Cristina Libre como la que intentó interrumpir el acto de Axel Kicillof en el Teatro Podestá de La Plata este jueves por la tarde.
La expresidenta de la Nación les está mandando a pedir a todos sus intendentes aliados que hagan actos para reclamar su propia libertad a sabiendas que incomodará al 90% de los dirigentes de su propio espacio. Falta que vuelva a pedir que se metan el peronismo en el culo, como lo hizo oportunamente. Con ella detenida, insistirán conque “proscriben a todo el peronismo” pero propondrán un nuevo Cámpora, de ahí la importancia que tiene esa agrupación.


