Desubicados: la política y la gente no saben dónde ubicar a Massa
El presidente de la Sociedad Rural de la Provincia de Buenos Aires, Osvaldo Simiele, calificó a la designación de Sergio Massa como futuro ministro de Economía como una "excelentísima noticia" y que todos esperamos que "empiece a resolver los terribles problemas que tenemos en el país".
Simiele reconoció que en 48 horas, él, como otros referentes del sector ganadero, tienen "otra expectativa" ya que "Massa siempre tuvo un rumbo a favor de la producción y esperemos que nadie intervenga en sus ideas", le dijo a MDZ tras observar que en la exposición de La Rural "hasta empezaron a hacerse operaciones a seis meses de plazo sin intereses".
La mirada de la dirigencia política también tuvo un abrupto cambio de parecer. En el oficialismo la expectativa ahora no es de desmadre sino, hasta que algo cambie, de tenso optimismo. Como diría el productor agropecuario, "mientras que otros no intervengan", parece que un mínimo plan puede funcionar.
Sin embargo, hasta el momento, quienes podrían "intervenir" ya demostraron, en los inicios del kirchnerismo y en estos dos últimos años, que los intereses generales siempre sucumben ante los propios. Como no le suma a Sergio Massa que sus amigos y afectos lo sigan promocionando como "superministro", menos aportan los precedentes de la vicepresidenta y el presidente, con sus continuas actitudes desenfocadas.
Todos le temen a la posible reacción de Cristina Fernández de Kirchner cuando note que el nonato plan de Massa tenga algún tipo de aceptación general. ¿Sucederá lo mismo que pasó desde mayo de 2020 en adelante, cuando la popularidad presidencial era del 80% y las presiones empezaron a llegar para que haga "más kirchnerismo" y menos "acuerdos con la oposición para superar la grieta"? Nadie lo sabe.
"Es que ahora la crisis es terminal. No tiene más margen. Sabe que si esto fracasa, ella y los suyos también. Se dieron cuenta que no tienen que tirar más de la cuenta", es la frase con la que se autojustifican los que creen que la vicepresidenta mirará cómodamente desde un sillón de la presidencia del Senado cómo Massa, mientras baja la inflación, concede algunos beneficios que hasta ahora ni Martín Guzmán, ni Silvina Batakis pudieron dar.
Son los mismos referentes que compraron el "volver mejores" que hicieron creer al 50% de la población que Alberto Fernández y el ahora "superministro" podían hacerle entender a Cristina Fernández de Kirchner que debía cuidar de su hija Florencia y disfrutar de su nieta. No pasó. ¿Por qué pasará ahora? ¿Por el abismo? ¿Por el miedo a la derrota? Hasta ahora siguen cumpliendo con el "leitmotiv" de Néstor Kirtchner cuando ingresó al Parlamento y en su primer mensaje presidencial dijo que no llegaban para dejar sus principios "en la puerta de la Casa Rosada".
En un sketch de La Rueda, Alberto Olmedo personificaba a un dirigente político que siempre decía que tenía sus principios, pero también tenía otros y cambiaba el retrato que colgaba a sus espaldas. Si en algo Cristina Fernández de Kirchner es diferente a su fallecido esposo es que a ella no le importa decir que no digiere a tal o cual. La concertación plural, para ella, es basura.
Hoy, mientras se escribe esta nota, otro de los elementos de tensión que ya trascendieron es la designación del sucesor de Massa al frente de la Cámara de Diputados. Para no dejar dudas que él no viene a especular, dijo que renunciará. La licencia tampoco le sirve al Frente de Todos, por los votos tan ajustados que tienen.
La salida de Massa abre el cada vez más observado tercer escalón institucional, detrás del presidente y la vice. Si algo sale mal, y renuncia la dupla presidencial, quien esté sentado en la presidencia de la Cámara de Diputados llegará a la Presidencia. Ya nadie se priva en decir a boca de jarro que la tensión es por eso.
El futuro ministro quiere que su reemplazante sea propio. Cristina Fernández y su hijo Máximo Kirchner parece que no. Sucede que nadie tiene la estatura política para llegar a la Presidencia. No hay ningún exgobernador en el oficialismo con esa entidad, como lo había en 2001. Sólo José Luis Gioja podría presidir con cierta espalda del Frente de Todos, pero no le alcanzan los consensos.
Las dudas de Simiele tienen que ver con estos y otros temas. ¿No es demasiado poder? Por eso se están sucediendo cambios e intercambios en los diferentes gabinetes ministeriales. Aún continúan analizándose sobre la reducción de carteras, de 17 que hay en la actualidad, a un número que no supere las 10. Entre ellas la vital cartera de Transporte, que casi dan por hecho que se fusionará con Infraestructura y seguir Gabriel Katopodis como ministro, Alexis Guerreira como secretario y otros cambios que aún no fueron definidos.
El cruce de funcionarios, uno del grupo Alberto, si se puede considerar, otro de Cristina, otro de Sergio y otro de Máximo Kirchner, puede volver a atrofiar todo, como sucede en la actualidad. "Y que no se meta el presidente, que aún está saliendo de la crisis que está viviendo. Si él empieza a querer meterse también, no sabemos cómo termina esto", reflexionó un secretario que estuvo alternando entre distintos ministerios de Nación.
El "Circulo Rojo" y sus adyacencias, políticos, empresarios y medios, están ansiosos por resultados. La gente no espera mucho. Las imágenes de cada uno de los líderes en cuestión no tuvo mayor cambio y los memes destructivos inundaron todos los chats grupales y privados.


