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Estratega se busca

En el caso del gobierno de Alberto y Cristina Fernández, la falta de acción y de estrategia tienen el mismo apellido.

En la historia de la política y de los pueblos, fueron los grandes estrategas de la clase política los que llevaron al éxito a los ejércitos y luego a las sociedades. ¿pero qué significado tiene hoy para un argentino que alguien le hable de estrategia

Durante muchos siglos, la humanidad se dedicó a escribir sobre la estrategia, que no es sino un patrón que establece la circunstancia “prudencial” para llevar adelante la acción política. Así como la política, en el sentido arquitectónico, la estrategia tiene una parte de conocimiento y otra de acción o comportamiento estratégico.

En la antigua Grecia el estratega era el que mostraba el camino a los ejércitos y establecía sobre todo las necesidades logísticas. Con el correr de los años se le dio el nombre de General al Estratega que comandaba toda la acción militar. Podemos recordar a Pericles. 

La estrategia como “patrón” supone tener las capacidades de examinar el pasado y mirar al futuro para poder adecuar los principios directrices a las realidades del momento en el que se operan. 

El filo de la Navaja

Algunos autores indican que toda estrategia tiene ventajas y desventajas, por lo que se produce un efecto filo de navaja, de un lado el efecto esperado y del otro lo que no deseamos que ocurra. Pero en algún sentido se da dentro de un marco, un ambiente adaptado en el cual el titular de la estrategia propone un camino y un proceso con diferentes estructuras y acciones que son tendientes a lograr los objetivos estratégicos. 

La ausencia de estrategia del gobierno 

Cuando los efectos de la realidad, el ambiente, las variables sociales, políticas y económicas llegan a un nivel crítico y muy inestable, se produce un efecto natural y lógico que es la ausencia de estrategia planificada. Todas las acciones que produce el gobierno se vuelven “emergentes” y son reacción a lo que la realidad les devuelve como “fruto” de las decisiones o la falta de decisión que empieza a socavar la base constitutiva del poder. 

La pérdida de iniciativa es el primer paso de la ausencia de estrategia, sin embargo en el caso del gobierno de Alberto y Cristina Fernández, la falta de acción y de estrategia tienen el mismo apellido. La falta de estrategia de gobierno no es nueva. Como en el día de la marmota de Bill Murray, los problemas con los que amanecen los argentinos desde hace 50 años son los mismos. Pero como en aquella película, cada vez los efectos sobre la psiquis del ciudadano de a pie son más graves. 

El tiempo, la variable más compleja de manejar

El claro ejemplo de que el país tiene una clase dirigente desorientada y sin estrategia es que ninguna fuerza política, puede decir en qué momento y de qué manera se van a resolver los problemas que se arrastran por décadas en la argentina. La falta de
estrategia general ha producido ya en nuestro país una enorme disgregación social, económica y como corolario, política. 

En resumen, la falta de estrategia política, económica y social de nuestra clase dirigente durante muchas décadas y su inusitada frase “la culpa es de otro”, termina generando el efecto “pueblo huérfano” en el cual las fuerzas vivas actúan independientemente del bien del cuerpo nacional. Esto no es nuevo sino que lleva ya por lo menos 30 años ocurriendo en Argentina, y en estos días ha llegado a nuevos niveles de desintegración. Las instituciones erigidas como centrales ya cuentan con nula credibilidad, y el poder se tornó líquido y poco detectable por simple identificación de las instituciones formales. 

Habrá que estar mucho más atento a las personalidades de los actores que detentan ese poder formal, y a los candidatos a la sucesión, que a las propuestas de política y de economía, porque para este gobierno el tiempo de gobernar ya pasó.