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La zona de riesgo de los intendentes

Hay 9 de los 18 jefes comunales que ya no pueden ser reelectos el año que viene. Pero se encuentran con la difícil tarea de nombrar a alguien que los suceda para que compita en la contienda electoral. Si se equivocan, el error les puede salir muy caro: los no electos pueden jugar en contra.

La mitad de los intendentes mendocinos ya no se puede reelegir. La Corte de la provincia de Mendoza ratificó la legalidad del decreto que publicó el exgobernador Alfredo Cornejo en noviembre de 2019, limitando a un período la reelección de los jefes comunales de la provincia, basándose en la enmienda votada por la ciudadanía en 2009. Por eso, 9 de los 18 jefes comunales ya lleva más de dos gestiones y deben nombran a alguien para que compita el año que viene en las elecciones generales. Pero es un tema con muchas aristas: hay “caciques” que no son fáciles de reemplazar y si se equivocan a quién eligen como sucesor, pueden caer en zona de riesgo, es decir poner en peligro la elección por múltiples razones.

El intendente que lleva más años en la gestión es el peronista Roberto Righi de Lavalle. Comanda esa comuna desde 2003. Su imagen y su poder son indiscutibles en el departamento. De hecho, sus propios contrincantes suelen cuestionar a la gestión pero “no al Roberto”, como le llaman, a quien le reconocen su capacidad para el contacto con la gente y su carisma.

Ahora, tiene que elegir quién será su postulante para que compita por el oficialismo partidario, incluso en una interna con otros peronistas que ya están en carrera. Righi pretendía que fuera Rolando Romera, su secretario de Obras, quien lo sucediera. Pero el funcionario no mide en las encuestas para postularlo. Por eso tiene otros dos nombres en vista: el senador provincial Gerardo Vaquer o el diputado provincial Eduardo González. En Lavalle dicen que el primero tendría más el visto bueno de Righi: es un dirigente muy comprometido, que viene trabajando hace muchos años con él y muy técnico. Pero si de perfil más popular se trata, el que corre con más ventajas es González. Por eso, la apuesta es intrincada.

Algo similar le sucede a otro dirigente, que está cercano en kilómetros pero no en filiación partidaria a Righi. El intendente de Las Heras, el radical Daniel Orozco, quien este año cumplirá sus dos gestiones al frente de la comuna y apuesta a ser precandidato a gobernador. Pese a que hay una danza de nombres típica del año preelectoral, Orozco sabe que hay dos personas que tienen chances: su secretario de Obras Públicas, Francisco Lopresti y Fabián Oso Tello, el secretario general de la intendencia, cercano al diputado nacional Julio Cobos. Hay dirigentes que indican que aunque ambos tienen posibilidades, el jefe comunal debe escoger al que menos “riesgo” le genere. ¿Qué quiere decir esto? Que si no escoge al que sea capaz de embarrar la cancha, no sumando votos en las generales, por ejemplo, se complica.

Si se perjudica, el peronismo puede llegar a ser competitivo y tiene nombres en carpeta que lo hacen soñar con tener alguna chance de  administrar el departamento que perdió hace 8 años. Ellos son el concejal Raúl Ceverino quien es médico como Orozco o Néstor Márquez, un diputado que responde a Guillermo Amstutz y quien recientemente fue nombrado presidente de la Bicameral de Seguridad.

En San Rafael, el intendente peronista Emir Félix tiene resuelta su sucesión, especialmente después de su enfermedad que lo dejó unos meses fuera de la gestión. Hasta el año pasado los nombres eran varios, iban desde legisladores provinciales como Mauricio Sat hasta el concejal que lo reemplazó durante su ausencia, Paulo Campi. Hoy hay sólo hombre que puede garantizarle cerrar sus filas hacia adentro: su hermano Omar, quien actualmente es diputado provincial. De esta manera, se evita problemas internos en su propio grupo. 

En la provincia sucede algo similar. Hay varios jefes comunales que quieren suceder al gobernador Rodolfo Suarez, quien sabe que un sola persona podría ordenar filas: Cornejo. ¿Él tiene decidido ser candidato nuevamente a gobernador? No, porque falta mucho tiempo para el año próximo, pese a que las elecciones mendocinas serán desdobladas. Y se trata de un político que toma esas decisiones con menos anticipación.