Escándalo en la adjudicación de las obras en el Perilago de Potrerillos
No todo es lo que parece, sin embargo, la fragilidad obscena al opinar, no nos sorprende cuando viene de la mano de aquellos que deberían apelar a la responsabilidad y a la probidad, producto de ocupar cargos públicos.
Humberto Mingorance, apelando a frases innecesarias, subió en las redes un comentario, que es la muestra cabal de la decadencia, en la cual, se encuentra inmersa la provincia.
A esto se le suma un escándalo que a grandes rasgos suele pasar desapercibido en la sociedad, tal es el caso, de la adjudicación de las obras en el Perilago de Potrerillos.
Dudas y deudas, sobrevuelan la poca credibilidad de aquellos que tienen en sus manos el destino de los mendocinos.
No hay mendocino que no desee un futuro prominente, sin embargo ese deseo se ve obstaculizado por la estupidez emocional, con la que suele regirse la clase política.