Cada vez queda más claro que Cristina Fernández de Kirchner nunca se fue del Gobierno
En el acto del centenario de YPF del viernes pasado Cristina Fernández de Kirchner denominó a la administración de Alberto Fernández como “nuestro Gobierno”. Pudo interpretarse como una referencia obvia, pero con varias movidas de los últimos tiempos está demostrando que nunca se fue del Gobierno, más allá de la presencia de La Cámpora en Anses, PAMI, Aerolíneas Argentinas y obviamente YPF.
Cada vez queda más claro que la renuncia de Máximo Kirchner en febrero a la presidencia del bloque de diputados del FdT no fue otra cosa que “fulbito para la tribuna” para forzar a Fernández a limitar el acuerdo con el FMI que había negociado Martín Guzmán y de paso ahora puede dedicarse a lo que realmente le gusta. Mostrarse full time como presidente del PJ bonaerense y recorrer locales en el territorio, sobre todo en el conurbano.
Mientras tanto, se puede decir que el único que se fue en serio del Poder Ejecutivo fue Roberto Feletti, un fusible para molestar a Guzmán. Pero la vicepresidenta sigue en detalle cada área del Gobierno, especialmente las que tienen que ver con la inflación, la distribución del ingreso y los problemas sociales, y obviamente el sector energético. El lunes de la semana pasada recibió al ministro de Desarrollo Social, Juanchi Zabaleta, y le pidió un informe pormenorizado de la pobreza y la indigencia.
“Es mentira que Cristina tomó distancias de la administración, en todo caso se hace la desentendida, pero lo cierto es que intenta cogobernar por las malas para lograr que Alberto haga lo que ella quiere”, comenta una fuente de la Casa Rosada. “De alguna manera se puede decir que no logra gobernar y entonces ha empezado una especie de cogobierno donde ambos pujan por imponer sus ideas o a sus funcionarios preferidos”, agrega el vocero. Como tal lo anticipó en MDZ Carlos Burgueño, el preferido del cristinismo para ir a la cartera de Producción no era Daniel Scioli, sino Augusto Costa, exsecretario de Comercio de Axel Kicillof y hoy funcionario bonaerense. Evidentemente privó la tradición política que dice que “el que saca, no pone”, en alusión al despido de Matías Kulfas.
El capítulo del gasoducto Néstor Kirchner tiene un componente muy particular. Independientemente de que la vice buscaba obsesivamente la renuncia de Kulfas, también hay un componente en la crisis del fin de semana que tiene que ver con su enorme interés por defender a los funcionarios que le responden en el área energética. Es más, terminó exhibiendo públicamente que no sólo controla la Secretaría de Energía, sino también la estratégica empresa Integración Energética Argentina (Ieasa). Se trata de lo que fue Enarsa con un presupuesto millonario y tiene a cargo las obras que hace el Estado, la compra de y provisión de gas y la producción y comercialización de electricidad.
Cristina aprovecho la polémica por la licitación del gasoducto Néstor Kirchner para matar dos pájaros de un tiro. Se cargó a Kulfas y de paso hizo todo lo posible para defender a uno de sus protegidos que está al frente de Ieasa y que aparece un poco comprometido en la rápida licitación por el supuesto apuro de iniciar la obra. En todo esto terminó quedando expuesto el santacruceño Agustín Gerez, abogado especializado en energía. Con 36 años viene manejando una de las compañías estatales más estratégicas bajo el paraguas de Federico Basualdo, subsecretario de Energía que resistió el intento de despido de Guzmán. Lo queda en evidencia es que Cristina nunca se fue del Gobierno y tiene más funcionarios propios que el presidente.

