Fin de semana caliente: bonos a precio de default, blue récord y Alberto pensando cambios

Fin de semana caliente: bonos a precio de default, blue récord y Alberto pensando cambios

Demolición del precio de los bonos argentinos en junio. El Gobierno no puede recuperar confianza. Alberto está cansado y le piden cambios. Cristina ya consulta a todos los economistas, desde Redrado a Melconián.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

Hay números que son más que elocuentes: la caída de los títulos de deuda argentina alcanzó durante lo que va a de junio registros impensados. Hay bonos como el Global que registran una caída de 22 % solo en el mes. En el año perdió más de un tercio de su valor. Ayer, la pérdida de la deuda argentina llegó a casi 6 % en algunos casos. La síntesis es dura: toda la deuda cotiza a niveles de default con paridades de 23, 35 % como el caso del Global o inclusive 21 % para el AL30, el bono que se hizo popular porque se lo utiliza para la compra del dólar bolsa. La caída de ayer volvió a ser devastadora pero con un dato que la agrava: ni siquiera se frenó con el anuncio de la aprobación por parte del FMI de la primera revisión del acuerdo con el Ok para el desembolso de U$S 4100 millones. 

Para que se entienda mejor; un bono de cualquier país que cotiza por debajo del 25 % de su paridad sale automáticamente del menú de opciones de los fondos de inversión. Argentina tiene al menos 7 de sus principales títulos de deuda en esa situación, es decir, en valores de default. Por debajo del 20 %, los bonos ya entran en la única chance de ser captados por fondos buitres, casi siempre para apurar el negocio de la ejecución judicial. ¿Es nuevo esto? No, la novedad es que cada vez que la deuda cayó en los niveles que lo hizo hoy el mercado se ilusionó con haber llegado a un piso. En junio el hartazgo de los inversores superó cualquier límite y de ahí la alarma que corrió durante todo este viernes. 

Semejante debacle tiene una sola explicación posible: la incapacidad de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner de generar confianza. El presidente y su vice solo logran sumar incertidumbre cada día, ya sea por sus peleas o por las recetas que llevan adelante para no solucionar problema alguno. 

El mercado argentino tiembla por estas horas como hace rato no se registraba. Rumores y versiones de todo tipo corrían por las mesas intentando buscar alguna explicación o salida a los números rojos de los activos argentinos que se desmoronaban en las pantallas de operación. En esos cruces nerviosos por teléfono se argumentaba lo que es lógico: la deuda en pesos sigue sin encontrar piso a pesar de haber pasado ya los niveles de default.

El resumen semanal que ofreció hoy Consultatio Investment a sus clientes es mas que elocuente sobre lo que esta sucediendo: "La deuda en pesos sigue sin encontrar signos de estabilización, con flujos de FCIs que volvieron a registrar rescates netos esta semana y el BCRA teniendo un papel protagónico como proveedor de liquidez para sostener el funcionamiento de mercado".

Alberto Fernández esta cansado. El presidente sabe que pasó casi la totalidad de su mandato con la deuda en valores de default y por lo tanto el riesgo país en trepada. El canje de Martín Guzmán quedó tan en el pasado que hoy esa deuda cotiza a valores inferiores a los que tenían los bonos argentinos antes que se hiciera esa operación. El dólar blue, por otro lado, le da algún que otro respiro pero la tendencia es siempre hacia arriba: hoy cerró en otro récord de $226. Si falta algo: el BCRA no solo esta imposibilitado de recomponer reservas, como Guzmán comprometió con el FMI, sino que esta semana tuvo una sangría de U$S 250 millones. No puede seguir así durante un año y medio más. 

Cristina Fernández de Kirchner esta mas preocupada que el presidente. Llama a todos los economistas que tiene cerca o lejos para pedir consejo. Martín Redrado es un clásico de esas consultas y ayer se sumó tambien Carlos Melconian. No es la primera vez que se reúne con el presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea. 

El presidente estará volando mañana hacia Alemania para participar de la cumbre del G7. El viaje, al que invitó a Sergio Massa. tendrá tambien carácter de retiro espiritual del núcleo íntimo del presidente. En la Casa Rosada esperan que el presidente regrese con algún cambio en el bolsillo; no es una especulación, sino casi un pedido desesperado. La arquitectura del equipo económico estará en la agenda de esos vuelos hacia y desde Europa. Massa, que apuró sus quejas contra el gobierno en los últimos días y espera un debate del Frente Renovador en Mar del Plata el 15 de julio sobre su rol dentro del gobierno, será protagonista tambien de esas confesiones presidenciales sobre la medianoche en medio del Océano Atlántico. 

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