Alberto Fernández le reza a Daniel Scioli para frenar una "corrida" política en el Gabinete
"Yo estoy para jugar la primaria del Frente de Todos contra el que sea". La frase no corresponde a Alberto Fernández. Tampoco a Cristina Fernández de Kirchner. Ni a Sergio Massa, otro de los fundadores del FdT junto a Máximo Kirchner. El mensaje en clave electoral fue dispersado por Daniel Scioli, el nuevo presidenciable que se sumará al Gabinete nacional a partir de las 18. El presidente, por ahora sin control de la corrida cambiaria que disparó el precio del dólar, ahora se enfrenta a una "corrida" política dentro de su propio Gobierno.
Se abre a partir de esta tarde, entonces, una nueva fase de cohabitación en el pan peronismo. Casi una interna anticipada, y a cielo abierto, dentro del Gabinete. Scioli, presidenciable, Eduardo Wado de Pedro, Ministro del Interior, también presidenciable. Juan Manzur, pese a la falta de gestión y liderazgo en el Gobierno nacional, también se anota junto a otros gobernadores como Jorge Capitanich (Chaco) y Sergio Uñac (San Juan). En ese lote, pero desde la Cámara de Diputados, también aparece Sergio Massa con un intento por "reorganizar" el Gabinete económico.
La irrupción de Alberto Fernández esta mañana en el Gabinete nacional, en medio de la corrida cambiaria y el dato de la inflación del 5,1% de mayo, con el récord interanual histórico de los últimos 30 años, se enmarca más en la lógica de la interna política que en la del relanzamiento del Gobierno. Al menos hasta que vuelva a reaparecer Cristina Fernández de Kirchner con alguna directiva o publicación en redes sociales que leve al presidente a desprenderse de algún Ministro propio.
Ya ocurrió con Santiago Cafiero, removido de la jefatura de Gabinete, Marcela Losardo, removida del Ministerio de Justicia y Matías Kulfas, renunciado del Ministerio de Desarrollo Productivo. La lista de "traicionados" por Alberto Fernández es más extensa pero la economía del lenguaje en el periodismo obliga a aplicar un recorte.
En medio de este proceso de licuación de Alberto Fernández en el gabinete nacional por la acumulación de presidenciables, sumado al veto que Cristina Fernández de Kirchner le aplicó a su intento de reelección, se produce una "corrida" política del albertismo residual hacia La Cámpora y el kirchnerismo duro. En especial en la provincia de Buenos Aires donde la vicepresidenta conserva su principal caudal electoral. La semana pasada, Gabriel Katopodis, recibió públicamente a Máximo Kirchner en San Martín, el distrito de la primera sección electoral donde ofició como intendente.
El Ministro de Obras Públicas era uno de los principales "albertistas" dentro del gobierno nacional. Pero como otros compañeros que orbitaban en ese efímero proyecto, terminó de confirmar con el despido de Kulfas que hacer albertismo no paga, sino todo lo contrario.
En ese contexto de volatilidad política, y cambiaria, Alberto Fernández le tomará esta tarde juramento a Daniel Scioli para que asuma formalmente al frente del Ministerio de Desarrollo Productivo. La agenda presidencial incluye una visita a la ciudad de Santa Fe junto al gobernador local, Omar Perotti a partir de las 11 El objetivo del viaje es dar inicio a las obras de ampliación de las plantas potabilizadoras de Santa Fe y Rosario donde el Presidente se mostrará con Katopodis.
Anoche, Martín Guzmán, junto con el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, se reunieron en el Palacio de Hacienda con Scioli, con la intención de comenzar a coordinar políticas macroeconómicas y productivas. "Estas políticas apuntan a una continuidad del crecimiento económico con generación de empleo y a fortalecer la estabilidad macro", señaló el parte del Palacio de Hacienda. Guzmán ya tiene bolilla negra de Cristina Fernández de Kirchner y el kirchnerismo duro como uno de los "funcionarios que no funcionan". Pesce se sumó a la lista negra de La Cámpora. Hoy será el turno de darle la bienvenida de Scioli al Gabinete nacional.

