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Sin espacio para acordar, el Frente de Todos se alista para la ruptura

Mientras que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner insiste con las piedras que le tiraron a su despacho y las discusiones y pases de factura crecen a pasos agigantados con el nonato albertismo, cada sector piensa en los beneficios y perjuicios que traería romper la coalición.
Foto: TELAM
Foto: TELAM

El ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, emprendió un nuevo proceso del nonato albertismo y esta vez eligió su gestión para dar respuestas para las demandas sociales y políticas para todos los márgenes del Frente de Todos. En un mensaje a dos bandas, por un lado alinea el presupuesto oficial del Ministerio de Desarrollo Social que conduce para una nueva etapa de "empalme" hacia el empleo formal y le manda un mensaje a un electorado que ya le empezó a dar la espalda al oficialismo y que exige parar con los planes. 

Tampoco quiere concederle a La Cámpora el discurso de defensa de los desposeídos y que son ellos los que se opondrán a los ajustes que dispondrá el Fondo Monetario Internacional. Por eso no llamó la atención que en cada entrevista dijera lo mismo que transmiten sus funcionarios sobre la necesidad de parar la inflación y saldar la deuda social tan rápido como se pueda.

Sin embargo, no es más el encargado de salir a contestar cuanta declaración pública realice Máximo Kirchner o alguno de sus aliados. Mucho menos se expone Gabriel Katopodis, el primero de los intendentes convocados para ser ministro del gabinete presidencial. Con él se armaría el albertismo, pero no prosperó.

El mayor límite lo trazó el propio jefe de Estado, Alberto Fernández, quien especula que será su vicepresidenta la que terminará rompiendo antes que él le pida la renuncia a muchos de los funcionarios que propusieron desde las cercanías del Instituto Patria. 

Según reconoció un legislador que suele trabajar como nuevo nexo entre las diferentes variantes del oficialismo, "nadie está dispuesto a tirar la piedra desde el lado del presidente. Ellos (por La Cámpora) tiran y tiran, pero ante una respuesta directa, se pudre todo y no hay 2023. Esta es la realidad".

"La situación indica que en ésta Máximo se equivocó. Quedó en minoría y tenía que bancar la situación. Pero me parece que hubo un acuerdo con Sergio (Massa) porque él sabía que a pesar de los votos negativos de parte de La Cámpora alcanzaba para ganar. Y a Sergio le sirve porque termina siendo el que más cobra al aparecer como el garante de la unidad", agregó.

"Sabemos que muchas veces le pegan por su sistema de relaciones humanas, de contactos y negociación personal. Pero tener tantos años en la política y conocer a la mayoría de los actores, compartir un asado o una cena en momentos como estos sirve mucho para encontrar un punto de equilibrio", dijeron, tranquilos, cerca del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. 

Massa no piensa pelearse con Máximo Kirchner, a pesar que vivió en carne propia cómo los resultados se consiguen cuanto más se aleja de los extremos que componen su propia fuerza política. "Pero en algún momento tendrá que elegir, porque así esto no puede seguir", reconoció el legislador que habló en confianza con MDZ. 

Para él, como para buena parte del nonato albertismo, "en algún momento hay que pudrirla. Y mejor sería ahora. Alberto tiene que hacer rodar algunas cabezas para poner en claro quien preside y quien toma las decisiones, y si se quieren ofender, listo", manifiesta, aunque también reconoce que la derrota electoral está a la vuelta de la esquina si sucede eso. 

Por eso son cada vez más frecuentes los sondeos informales que realizan Martín Insaurralde y Andrés "Cuervo" Larroque y Federico Otermín, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense que es el ladero todoterreno de Insaurralde, para saber qué pasaría si proponen desdoblar las elecciones en la Provincia y anticipar la fecha con respecto al día de votación para presidente de la Nación. 

Larroque ya advirtió hoy, sin decir nada sobre el desdoblar la elección o no, sobre la posibilidad de que La Cámpora tome su propia estrategia electoral y acusó por eso al gobierno nacional. "Pareciera que quisieran proscribir a la parte más importante del Frente de Todos", disparó. Sigue enojado porque Aníbal Fernández lo llamó "querido cuervo". Larroque entendió que la ironía del ministro de Seguridad se refería al ave que se come la carroña. Todo muy elevado. 

Si se mantiene la estrategia de escisión electoral bonaerense, los seguidores de Máximo Kirchner podrían fijar nuevas condiciones y pretenderán ir a fondo con las PASO en el mes de marzo de 2023. Para tal fin deberán contar, al menos, con el apoyo del gobernador Axel Kicillof, quien no está muy de acuerdo con esta estrategia.

El ultra kirchnerismo hace cuentas y cree que cualquier candidato propio, sea Kicillof o Insaurralde, ganaría la Provincia en una elección donde la oposición corre desde atrás por la escisión de los libertarios, para los cuales no tiene un plan de contención e integración. Con una victoria provincial, creen, pueden trabajar para la victoria en Nación.

Otros, en cambio, creen imprescindible contar en la boleta con el acompañamiento de Cristina Fernández de Kirchner en la boleta. Y ella estará sólo en el ámbito nacional, ya sea para repetir su actual cargo o como senadora nacional. ¿Presidenta? En ambos casos, ella no estaría en la boleta. 

La única forma que aparezca anticipadamente sería como gobernadora, aunque ahora todos lo nieguen. Nadie da por posible esta decisión, aunque los involucrados en la "operación" aceptarían gustosos ser sus vice o, en todo caso, ser parte de ese nuevo proceso de reivindicación política. 

"El kirchnerismo, por primera vez, está a cargo de la gobernación, y esto no lo vamos a regalar", sostienen en las cercanías de Kicillof. Tanto para él como para su enemigo íntimo, Máximo Kirchner, ni Felipe Solá ni Daniel Scioli merecían participar en el catálogo político armado por La Cámpora y el Instituto Patria.