El discurso del presidente y la maniobra que hizo olvidar un desastre
Todos los que estaban en el Parlamento en el día de hoy sabían que la mayor parte de los legisladores del PRO se iban a levantar de las bancas cuando Alberto Fernández mencionara de manera supuestamente agraviante al ex presidente Mauricio Macri, cuestión que casi estaba obligado a realizar porque sino las ausencias de Máximo Kirchner y Wado de Pedro serían mucho más notorias, porque la jefa de todos, Cristina Fernández de Kirchner, hubiera tenido más de una excusa para expresar corporalmente toda su tensión.
El otro vocero autorizado y permanente de las ideas nacidas en el Instituto Patria fue Oscar Parrilli. La fractura, en el seno del Frente de Todos, había quedado expuesta. De hecho, a lo largo de la jornada, fueron pocas las opiniones de los dirigentes oficialistas que salieron en apoyo del discurso presidencial.
Sin embargo, Fernández también demostró, con sus expresiones acusatorias al gobierno de Macri, las múltiples grietas que atraviesan al frente opositor, que casi se ven expuestas cuando no habían podido unificar un criterio, momentos antes a la votación del presupuesto, que finalmente fue rechazado.
"Parece que todas las votaciones, de ahora en más, serán así. Algunos votaremos una cosa, otros otra y según sea la ocasión otros diputados decidirán no dar el quorum", le confesó a MDZ un diputado nacional de Juntos por el Cambio. Sin embargo, en esta rara posibilidad que tienen los políticos de encontrar algo positivo ante cualquier escándalo o situación adversa, otro dirigente también presente se alegró porque "en esta, el PRO quedó en minoría" ya que ni el radicalismo ni la Coalición Cívica y mucho menos los legisladores que responden a Emilio Monzó se levantaron de sus bancas.
"Fue algo muy raro. Media hora antes, en el grupo de WhatsApp del interbloque apareció la noticia ya confirmada de lo que antes era un rumor y varios comentarios extraoficiales. Oficialmente, los del PRO dijeron que se levantarían de sus bancas si Fernández se pasaba de la raya en sus diatribas contra Macri. Y estábamos en el recinto, era de locos todo", explicó un radical bonaereense que se quedó sentado.
El desconcierto en el espacio opositor es notable. No sólo porque el radicalismo tiene dos bloques, sino porque tampoco pudieron unificar personería en una jefatura general del conjunto de Juntos. Hasta Elisa Carrió los sorprende y los hace replantear sus estrategias al formular cuestiones de lógica política, como promover una normativa que derogue la anterior impulsada por el kirchnerismo que, cuando era opositor al gobierno de Cambiemos, pidió una ley que sancionase cualquier acuerdo con organismos internacionales.
En el PRO, en esta oportunidad, no fueron ni los bravos Fernando Iglesias o Waldo Wolff los que promovieron la levantada en masa. El propio Cristian Ritondo, que es el alfil de María Eugenia Vidal, también presente en la ocasión, fue el que sostuvo la decisión que partió visualmente al bloque opositor.
"Ahora parece que no quieren despegarse mucho de Macri. Andá a saber cómo viene esa interna y cuánto lo necesitan", se quejaba uno de los que se quedó sentado. Un PRO puro que no tiene banca legislativa pero que conoce los pormenores de esa fuerza consideró "todo una locura lo sucedido".
"Expusimos a toda la oposición a discutir nuestras miserias. Además, ¿qué es sino un espacio de discusión política, fuerte, encendida, el recinto legislativo? ¿Cómo nos vamos a ofender si cuando debemos responder o exponer más de uno también dice lo que siente por más agraviante que parezca?", se preguntó.
Tras la sesión, todos quisieron bajar las tensiones y explicar que lo que sucedió fue un tema puntual pero no lo es. Las diferencias son extremas en varios aspectos y en la mayoría de las Provincias hay dos o tres tácticas con sus diferentes subgrupos expresándolas.
Tal cual reflejó un ex funcionario nacional, "lo único que nos mantiene unidos es la proximidad al poder. Pero así es muy difícil volver mejores".


