El plazo de Suarez para tomar una dura decisión y negociar qué hacer con los dólares de la "obra del siglo"
Por Laura Fiochetta y Pablo Icardi
Si hay algo que ha pasado alrededor del proyecto Portezuelo del Viento es tiempo. Desde que se "pensó" la obra, hasta ahora que es pura incertidumbre, pasando por varios presidentes, gobernadores, un convenio, la llegada de dólares y una licitación aún no adjudicada. Pues Rodolfo Suarez acordó ayer darse más tiempo para tomar una decisión y, en caso de que la obra no se haga, que tenga menos repercusión negativa. Por eso en los próximos dos meses Suarez será el "abanderado" de la cruzada de Mendoza para que el presidente Alberto Fernández autorice la obra o sea el "culpable" del fracaso.
En paralelo, como adelantó MDZ, el Gobierno busca construir una alternativa para resolver un problema insólito: qué hacer con 1.023 millones de dólares que la provincia tiene disponibles. Hoy no hay proyectos ejecutivos para hacer de manera inmediata y también entrará en debate cómo administrar esos recursos. Curiosamente los recursos que han sido tentación de varios mandatarios, pueden terminar en manos de otro "gobernador": el Superintendente General de Irrigación. Los objetivos del "gobernador del agua" cuajan con los destinos puestos en el convenio con la Nación para el uso de los recursos y Mendoza los necesita.
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Qué hacer
Sergio Marinelli apuesta a que los dólares vayan en esa dirección y se suma un dato político: este año Suarez debe elegir al sucesor en ese cargo, tema que puede generar algunas tensiones. Irrigación tiene para ejecutar "en seis meses" obras por 80 millones de dólares y todos los proyectos de inversión pautados suman 230 millones de dólares. Menos de un cuarto de todos los recursos disponibles. Aguas Mendocinas es otro de los posibles destinos. Suarez busca englobar las ideas en un "plan hídrico" que no existe, pero podrían construir en estos dos meses.
En el medio hay un gran perdedor y es el departamento de Malargüe. La idea de potenciar la impronta política para hacer Portezuelo viene en respuesta al reclamo del intendente Juan Manuel Ojeda, que ve nuevamente que se le escapa por entre los dedos una nueva chance de inversión en la zona. Por eso, en caso de no hacerse la obra, parte de los recursos tendrían como destino el Sur provincial. Incluso el lobby también incluye la posibilidad de habilitar, como ha pedido Ojeda, más actividades como la exploración minera. En el gobierno se les eriza la piel al recordar los conflictos que puede traer.
En la reunión de ayer hubo redundancias. Se acordó embanderar Mendoza a favor de Portezuelo, junto con una estrategia legal y política. Y, en paralelo, cranear el plan sin la obra. Suarez convocará a los intendentes y legisladores del PJ, a los sectores productivos y todos los decisores para esa misión. Eso ocurrirá aún con algunas hipocresías en el medio, pues varios de los presentes no están de acuerdo con insistir con la obra. De hecho desde el propio oficialismo hubo zancadillas para que se cambie le rumbo.
Portezuelo del Viento es la obra que se “eligió” para que la Nación compensara a Mendoza por los perjuicios por la promoción industrial. El acuerdo contempla el pago de 1.023 millones de dólares para eso u “otras obras hídricas”. La idea es regular el Río Grande, que es afluente del Colorado. Allí surgen los problemas porque las provincias del Coirco se oponen. En ese consorcio La Pampa logró tener más influencia política y la gran traba es el miedo; el temor a que la obra se adjudique, que haya juicios en la Corte Suprema (que ya existen) y que la inversión se frene.
Desde el Coirco exigen nuevos estudios ambientales de toda la cuenca, Mendoza asegura que eso ya está hecho y la intención es que Alberto Fernández laude en el diferendo. El presidente ya dio señales de que no arbitraría a favor de nadie sino que quiere “un acuerdo” entre todas las provincias; un acuerdo que no va a llegar.


