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Cristina Fernández de Kirchner pone a prueba su poder político frente al acuerdo con el FMI

Las negociaciones de último momento para cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional servirá de test para comprobar el grado de influencia y predicamento de Cristina Fernández de Kirchner dentro del Frente de Todos. Todos los escenarios hipotéticos que se especulan la dejan golpeada.

En medio del hermetismo que caracteriza al entorno de Cristina Fernández de Kirchner, lo cierto es que la negociación de la administración del presidente Alberto Fernández con el Fondo Monetario Internacional (FMI) empieza a transformarse en una situación realmente incómoda. La vicepresidenta está poniendo a prueba su capacidad de influencia en un contexto donde no tiene mucho margen ya que cualquier injerencia directa podría afectar sensiblemente a la gobernabilidad de la gestión del Frente de Todos.

“Hasta ahora ha quedado en evidencia que Cristina no se anima a ir al default, más allá de los consejos de algunos de sus gurkas, podría forzar una crisis política y económica sin precedentes que se transforme en el golpe final para Alberto”, dice a MDZ un funcionario que se lleva bien con ambas tribus. Según los trascendidos de las últimas horas, ella está en el peor de los mundos: no quiere incendiar el país, pero tampoco le agrada acompañar un ajuste que va a significar un alto costo político y una especie de renunciamiento a la épica K.

“Es cierto que CFK le viene complicando la gestión al presidente, aunque también hay que admitir que no pudo lograr muchos de los objetivos que trató de imponerle”, sostiene con objetividad un diputado alineado al kirchnerismo. De acuerdo a lo que sostienen varias fuentes oficiales, la vicepresidenta, además de no estar conforme con su elegido en la Casa Rosada, no termina de encontrar la forma de no poder centralidad sin llevarse puesto al jefe de Estado.

“Se viene tragando un montón de sapos que no estaban en sus planes, pero percibe que la primera mitad del gobierno de Alberto también la erosionó a ella porque se le empezaron a acabar las balas”, dicen en la Casa Rosada. Hizo toda clase de intentos por torcer el rumbo y el estilo de la gestión del FDT, cartas misteriosas, discursos aguerridos, y no pudo lograr ni la mitad de lo que se proponía. “Si Cristina y Máximo Kirchner no pudieron lograr que Santiago Cafiero encabezara la lista de diputados en la provincia de Buenos Aires queda claro que su capacidad de daño o influencia empieza a ser relativa”, comenta en el entorno de uno de los gobernadores peronista.

En función de todas estas especulaciones nadie se anima a pronosticar cual será el comportamiento final de los diputado y senadores que le responden cuando se trate el acuerdo con el FMI en el recinto. Probablemente, Máximo vote en contra o se abstenga. Pero aún no queda claro que va a hacer el resto, sobre todo si llega a peligrar la aprobación parlamentaria ¿Se animará voltearle el proyecto y empujarlos a Fernández al default? Aparentemente el proyecto se enviaría el viernes al Congreso.

Todo luce relativo y trabado en la interna del oficialismo. Hay quienes creen que al final privará la cordura y no habrá inconvenientes en el Congreso. Otros especulan con una contraofensiva final de la vicepresidenta en las próximas horas para tratar de imponer modificaciones a la letra chica del acuerdo. Los más audaces, incluso, se animan a pronosticar un fracaso de la negociación con el FMI para evitar el triunfo de Juntos por el Cambio el año próximo. En todos los escenarios Cristina también sale perdiendo ¿Cuál será el menos malo?