Presenta:

En medio de la crisis interna, cómo funciona la mesa de comunicación política de Alberto Fernández

Se conformó una mesa que se reúne diariamente para ordenar la agenda mediática del Gobierno de Alberto Fernández en medio de la crisis interna y el desorden. La integran Gabriela Cerruti, Valeria Zapesochny y Juan Ross. La coordinación está a cargo del consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí.
Foto: Télam
Foto: Télam

“Tenemos que ponerle un paraguas a las internas, nosotros somos profesionales de la comunicación y tratamos de ordenar nuestro laburo”, dice una fuente que colabora en una de las áreas más sensibles de la administración del presidente Alberto Fernández. Funcionan como un equipo para elaborar lo que debe difundir la Casa Rosada en medio de la tormenta interna y sabiendo que al oficialismo no le va nada bien en la calle luego de la derrota electoral del año pasado y mucho peor con los medios de comunicación. Obviamente, no pueden hacer milagros.

El “día a día” está en manos de un trio heterogéneo que conforman la vocera presidencial Gabriela Cerruti, la secretaria de Medios, Valeria Zapesochny, y el secretario de Comunicación, Juan Ross. Tienen orígenes políticos y profesionales diferentes. La más conocida es Cerruti por su alta exposición como periodista y diputada nacional, probablemente es la que más experiencia tiene y es mayor su afinidad con el kirchnerismo duro y con Horaco Verbitsky, unos de sus mentores.

La portavoz representa a los Fernández. Tiene una excelente relación con Cristina Fernández de Kirchner y con el jefe de Estado, casi una figura de síntesis en tiempos de demasiada tensión interna. Zapesochny llegó a la Casa Rosada de la mano de Juan Manzur. Al igual que su jefe político, Zapesochny tiene una carrera profesional ligada a la salud pública, ámbito del periodismo en el que se ha especializado. Fue secretaria de Estado de Comunicación Pública en Tucumán durante cuatro años y directora de Comunicación del Ministerio de Salud de la Nación. Pero al revés del tucumano es una reconocida militante feminista.

Mientras que Ross, el sucesor de Juan Pablo Biondi, es un abogado administrativista nacido en Gualeguaychú, Entre Ríos, con experiencia en la gestión pública de la comunicación, ya que había trabajado en la Secretaría de Medios tanto en el Gobierno de Néstor Kirchner como en la gestión de Cristina. Es el del más bajo perfil de los tres, pero según ha trascendido tiene buena relación profesional con sus colegas.

“Valeria se lleva mejor con Cerruti y Ross que Manzur que con Alberto”, comentan en la Casa Rosada. No es una novedad que el vínculo entre Fernández y el jefe de Gabinete no pasa precisamente por un buen momento. De todas formas, en materia de comunicación que el que coordina los grandes trazos es el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, quien suele tener encuentros quincenales con el trío.

Hasta la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de diputados del Frente de Todos los viernes se agregaban a esa mesa dos patas centrales de la coalición oficialista: Hernán Reibel, en representación de la vicepresidenta, y Santiago García Vázquez, responsable de comunicación del massismo. “La relación no es mala, pero Reibel es más áspero y reservado, tiene la responsabilidad de manejar la agenda política de Cristina que evidentemente no está en sintonía con la del presidente”, comenta un funcionario que recorre los pasillos de la Casa Rosada.

De todas formas, por más buena voluntad que pongan los encargados de la comunicación no se pueden hacer milagros cuando se percibe tanto desorden político en el oficialismo, una crisis que siempre termina generando sospechas y desconfianzas mutuas que afectan a la gestión diaria. “No es fácil hacer comunicación cuando la gestión no brinda buenas noticias y varios ministros están peleados, se trata de ordenar un poco”, comenta un vocero de otra cartera que suele colaborar con ese grupo.