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En pie de guerra: Alberto enfurecido y con 18 gobernadores de su lado

Los llamados de los lobistas oficiales fracasaron y el Presidente no quiere hablar con los ministros del máximo tribunal. Los gobernadores quieren la rebelión frente a la Corte Suprema y su juicio político. Insultos y conversaciones hasta la madrugada en Olivos.
Foto: Télam
Foto: Télam

Alberto Fernández está convencido, confiado de su embestida y apoyado por la casi totalidad de gobernadores que aterrados por su futuro financiero le dieron una muestra de acompañamiento que hace tiempo no se veía. Hay ahora 18 gobernadores que terminaron más furiosos que el propio gobierno nacional. Incluso ayer a la noche en Olivos los llamados cruzados incluían insultos y pedidos de juicio político a la Corte suprema que fueron analizados por el propio Presidente.

"Con esos corruptos de mierda no hablo más", dijo un gobernador mientras otros escuchaban y coincidían. Alberto Fernández asintió con la mirada y les pidió que se mantengan unidos en el reclamo. Nadie entiende el fallo que le exige al Gobierno nacional que devuelva plata que, según supo MDZ, no tienen salvo que aumenten impuestos o se endeuden con el permiso del Congreso, tal como lo dicta el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Alberto frenó una vez el pedido de juicio político a la Corte por una cuestión institucional, no lo hará dos veces. 

Alberto Fernández está enfurecido con la Corte, cree que son simplemente un organismo que hace política desde la falsa careta de un poder judicial independiente pero que lo que hace sistemáticamente es perjudicar sus iniciativas. "El dinero público que aprueba el Congreso es el presupuesto y lo administro yo, no estos cuatro tipos", les dijo Alberto a los gobernadores, que enfurecidos explicaban que la quita de ese dinero iba a repercutir directamente en el día a día de las provincias.

No todas se ven igual de perjudicadas, por caso Buenos Aires produce y cobra miles de millones de dólares, mientras que La Rioja vive esencialmente del Estado y no produce lo que consume. Tarea para Alberto Fernández, chequear el desfalco riojano y el faltante de miles de millones de pesos que han generado una provincia desolada, pobre, sin inversión y más pobreza en promedio que toda la Argentina en manos del autoritario Ricardo Quintela. Hoy en La Rioja existen mas de 82.871 pobres y mas de 11.165 indigentes. La canasta básica alimentaria superó a la inflación durante 3 meses consecutivos, pero Quintela es el que más cobró por habitante, ¿dónde está la plata?.

La Corte le dejó en claro al Gobierno que la escalada recién empieza y tomaron nota. "Si nos quieren perjudicar y subordinar, que se agarren el culo para lo que viene", dijeron dos distintos gobernadores mientras hablaba Alberto en la reunión, donde primó el consenso y las ganas de ir a fondo contra el máximo tribunal. Las provincias no saben qué hacer y dependen de sus legisladores para lograr más enduadamiento si la andanada sigue creciendo y se recortan fondos provinciales.

"La Ciudad más rica del país les quiere sacar 200.000 millones extras y que les financiemos la policía que ustedes pagan en cada Provincia, esa es la realidad que le expliqué a Macri en privado hace casi veinte años, pero que no lo entienden", detalló el presidente, en base a las charlas privadas que tuvo con Mauricio Macri por la famosa Ley Cafiero que traspasaba conducción y financiamiento de la fuerza de Seguridad local. 

Lo único que le jugó a favor al presidente en medio del conflicto político/judicial más importante del año fue la carpeta médica de su siempre errática vocera, Gabriela Cerrutti, quien filtró en carácter de primicia al diario Clarín que dejaría el Gobierno. Tal vez sea el momento para que las futuras encerronas y conflictos de poderes sean explicados por alguien con mínimo conocimiento de comunicación política y menos arrogancia y brutalidad propia del peor feminismo nacional, cada día más verde y menos lúcido.

La Corte no tiene algo personal con Alberto, simplemente quiere sacarse el tema de encima y esperar que termine esta gestión, no hay otra cosa de fondo. La relación del fuero federal y de el máximo tribunal con Alberto no era mala, hasta que obviamente llegaron los fallos en contra de Cristina Kirchner y el cristinismo lógicamente denunció: persecución ideológica, golpe de estado, violencia de género, todo junto, así es el cristinismo, incluído el ministro de Justicia Martin Soria, que sin saber demasiado de Derecho, acusa de salomónico al fallo de la Corte y lo desconoce como órgano de aplicación, anómala interpretación para quien se supone, conduce las políticas públicas nacionales de un gobierno democrático. 

Lo que el Gobierno entiende es que el máximo tribunal cometió errores básicos desconociendo las leyes, que no se le puede pedir que no aplique una ley que está aprobada y promulgada por el Congreso, que sólo un loco pensaría que puede suceder eso sabiendo el daño que genera en las Provincias. No sólo Alberto puso el grito en el cielo, siente entonces ahora que está más fortalecido que nunca teniendo el apoyo explícito de los gobernadores de cara a fin de año. Cristina Kirchner sigue mientras homenajeando a Marcel Marceau, como cada vez que un conflicto jurídico no afectó sus intereses personales. 

No es nuevo, la tensión con la Justicia empezó apenas llegaron al Gobierno, cuando muchos pensaban que por su pasado, Alberto Fernández podría ser el lubricante entre el cristinismo más torpe y la visión moderna que no comulga con el "law fare" si es que existe. Faltando horas para terminar el año, entonces la Corte puso primera y el Gobierno quinta directamente para que una sociedad que no tiene la más mínima idea de lo que está pasando, quede de rehén de una situación preexistente: el futuro judicial de Cristina y el año electoral que ya empezó. No son 180.000 millones más para la Capital, es la sensación de que cuando un poder falla a favor es independiente, y cuando no es un órgano conducido por la oposición.

Los gobernadores llegaron con las manos rojas de aplaudir el federalismo que cubre si incapacidad, y así se sentaron: Axel Kicillof y Milton Capitanich por videoconferencia, Sergio Uñac (San Juan), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gerardo Zamora (Santiago del Estero); Gildo Insfrán (Formosa); Osvaldo Jaldo (Tucumán); Mariano Arcioni (Chubut); Gustavo Bordet (Entre Ríos): Ricardo Quintela (La Rioja); Sergio Ziliotto (La Pampa), Raúl Jalil (Catamarca), y de manera virtual Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Oscar Herrera Ahuad (Misiones). Todos pidiendo que se desfinancie a la Ciudad. Los que saben de esto dicen que no se puede desacatar, que es directmaente un delito y así lo entendió Elisa Carrio, quien denunció penalmente a Alberto Fernández.