Enseñanzas de la Selección argentina y de este Gobierno
Trató de ser bendecido con una visita de los triunfadores y como parece no haberlo logrado mientras escribo estas líneas, mandó a sus soldados de la TV Pública a atacarlos. En paralelo, el que sin duda es el peor gobierno democrático de la historia argentina, decretó un feriado nacional, literalmente en la noche de ayer para regir a partir de la mañana de hoy. Con ese típico e inaceptable centralismo porteño que infecta a casi todos los que ocupan el poder federal, parecen haber olvidado que la caravana de la victoria dará una vuelta por la Capital Federal y unos pocos municipios del conurbano, con lo que el 99% del país no tendrá ni siquiera la
posibilidad de irlos a ver y aplaudir.
Condena a un país entero a perder un día de creación de riqueza, dinero, salud y educación. Dejó de lado la enseñanza medular de Scaloni y su gente: hay que trabajar, trabajar y trabajar, no darse por vencidos nunca y luchar hasta el último momento, como bramaba Almafuerte. Este gobierno, fiel a la tradición populista que desde hace casi 100 años nos ha tirado debajo de la lona, pulveriza a la Argentina del trabajo y del esfuerzo, para dar un poco de circo que distraiga a alguna gente de los males que nos acosaban hasta el domingo y volvieron a acosarnos hoy.
Esta eterna crisis surge de las nefastas y casi siempre equivocadas medidas gubernamentales, en un país donde el gobierno lo es todo, como ocurría en los años ’30 en el mundo desarrollado. Tanto es el poder de los gobiernos, que aún hoy decide si se trabaja o no, cuanto, cuando y como se le paga a los que trabajan, si se exporta o no, cuánto vale el dólar, como se administra una empresa, sea pyme o internacional, como se dan servicios, etc. etc. etc.
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Era obvio que este feriado irracional, pernicioso, inútil y destructivo iba a pasar y que volverá a pasar, mientras la clase política en general y la Corte Suprema en particular convaliden violaciones flagrantes a la letra y al espíritu de una Constitución. Porque pese a tener una Constitución que es el epítome de la libertad, somos uno de los países con menos libertad económica del mundo, gobernados por una recua de personas que a diferencia de las mulas, casi no han trabajado jamás en la vida.
¿Qué podemos esperar de un sistema que premia a los que a los 18 años ya consiguieron un conchabo estatal y desde entonces hasta que se jubilan –mejor que los privados- siempre viven de sueldos y prebendas estatales, independientes de sus méritos, de sus esfuerzos y de sus logros? No es casualidad que la Argentina sea el único país del mundo que no sufre cataclismos climáticos,
geográficos ni bélicos (salvo la epopeya de Malvinas, dramática pero fugaz) pero ha logrado lo imposible: decrecer en su riqueza.
El secreto es que somos un país autosecuestrado, una encarnación masiva del síndrome de estocolmo, en el que votamos, revotamos y recontravotamos al mismo tipo de sujetos impresentables que vienen, roban y se van, mientras nosotros esperamos un futuro mejor que no solo no llega sino que se aleja. Nuestros antepasados huyeron de los fracasos que auguraba una Europa en permanentes guerras. uestros descendientes huyen de los fracasos que augura una Argentina involutiva.
¿Es realista creer que cambiaremos? ¿Honestamente? Creo que sí. El panorama es alentador: tenemos una Corte que se insinúa enérgica y rápida; políticos de varios partidos que empezaron a pronunciar la palabra “libertad” con tanto énfasis como la canta el
himno y una ciudadanía que aunque haya sido privada hasta de Instrucción Cívica, está comprendiendo que los que más hablan de la pobreza son precisamente los que más lucran con ella.
Tenemos que apoyarnos en el ejemplo de Messi, Scaloni y de la Selección, porque han demostrado, más claramente que cualquier libro de economía política, cual es el resultado del trabajo y del esfuerzo. Incluso hay que capitalizar que el gobierno ha demostrado, mejor que cualquier utópico, cual es el resultado de tener inútiles y charlatanes en el poder. La clave, el desafío que nos espera, es que el 2023 la inmensa mayoría de gente valiosa que tiene la Argentina en todos sus sectores, decida reinventarnos, votando algo distinto del PJK y de sus colectoras como el lavagnismo y otros pequeños partidos de izquierda que les votan todo lo que pide el PJK
Luego, desde el 10 de diciembre de 2023, tendremos que deslomarnos y exigir que todos se deslomen. No hay otra alternativa.
Deberemos recortar la miríada de gastos estatales que se roban o dilapidan y juzgar, condenar y encarcelar al pequeño pero devastador grupito de ladrones que nos arruinan la vida. Basta de fracasar. Hoy estamos todos orgullosos de nuestra Selección, que casi totalmente vive en el primer mundo.
Hagamos lo necesario para que nuestros seleccionados, cuando se jubilen, estén orgullosos de nosotros y vuelvan a su país, que es el nuestro.
* Alejandro Fargosi es abogado, fue miembro del Consejero de la Magistratura de la Nación.