Los secretos que la mayoría guarda en las reuniones del Frente de Todos
Parece que esta es una semana de confesiones para los referentes importantes del peronismo territorial. Los intendentes, siempre con el compromiso del off, revelan datos y conceptos que jamás harían ante un micrófono o sabiendo que alguien lo está filmando.
“La verdad, la gente está en otra. No pasa lo que nos pasaba hace cuatro o cinco años que sufría al macrismo y nos pedía que nos juntemos a como dé. Ahora, nadie te exige unidad, sino que hagas algo con la inseguridad y la inflación”, fue la confesión de un importante jefe comunal que sabe que las reuniones a las que lo invitan no sirven de mucho.
El intendente, que transitó como la mayoría de sus pares al gobierno de Cambiemos, tenía muchísimas esperanzas en la llegada del Frente de Todos. “La verdad que nada funcionó”, reconoció y si bien tiene una mirada mucho más crítica de la vice que del presidente, termina consintiendo que “ninguno estuvo a la altura de las circunstancias”.
Días atrás, otro intendente aceptó que “no nos sobra nada. Tenemos que hacer un gran trabajo territorial para empujar la boleta para arriba”, comentó, y agregó: “Nuestra preocupación, que la expresamos ante el gobernador, el presidente y luego en la cena con la vice, es que es imprescindible que no se paren las obras y si todos dan aumento a nosotros no nos sobra nada para darle a nuestros empleados”, reconoció.
Estas y otras frases parecidas suelen ser dichas mientras proyectan obras, inauguran otras y trabajan en proyectos que saben pueden concretar. Pero las urgencias de la gente está pasando por otro lugar.
Consultado sobre cuánto cobraban sus empleados, el intendente aceptó que tiene trabajadores que no cobran más que $50.000 pesos mensuales. “Estamos bajísimos”. Y, con respecto al otro gran reclamo, la inseguridad, los dos jefes territoriales admitieron que hay un gran problema porque “los gendarmes no llegan y Berni no los sabe pedir”.
“La verdad que nadie puede reclamarle nada al ministro. Siempre te atiende. Lo que sucede es que después, ante la primera respuesta, la segunda y la tercera llega a cuenta gota”, reconoció otro de los que estuvo en la conversación en la que Cristina Fernández de Kirchner dejó en claro su preocupación por el tema pero al que más fustigó es a Aníbal Fernández, el responsable nacional que, según su mirada, no quiere enviar gendarmes al conurbano.
“A Berni lo quieren echar los pibes. Nosotros no lo volveríamos a elegir, pero la fuerza lo respalda, y no podemos hacer experimentos en la situación en la que estamos y sin saber cómo viene diciembre”, reconoció quien más preocupado se mostró sobre el tema.
Mientras esto sucede, todos sienten que hay que apoyar a Sergio Massa. Aunque algunos todavía le critican que “sobreactúa” o, directamente, que no le dice toda la verdad “ni al presidente ni a la vice”.
No lo criticarán, y el único que marca en on sus diferencias, porque ahí descansa su futuro político, es Julio Zamora, quien hace casi una década lo sucedió en Tigre y ahora está enfrentado con el ministro de Economía que ya ha dado claras muestras que pretende recuperar lo que le dejó en cuidado.
En las últimas horas hubo declaraciones durísimas y otras que pretendieron poner paños fríos a la tensión. Andrés “El Cuervo” Larroque empezó la semana sosteniendo que el presidente debe entender que lo que le conviene es hacer lo que le pide su vice. Sin embargo, cuando le preguntaron qué vendría en un futuro gobierno no supo explicar lo que harían.
“Me parece que cuando hablan los compañeros lo hacen desde la buena fe. Cada uno tendrá su mirada sobre los temas y sobre las prioridades, pero yo no tengo dudas de que el Frente de Todos está unido, que no se quebró. Debe ser más fuerte y más duro de lo que parecía, porque en estos años no solo no se rompió, sino que está más unido que nunca. Esa unidad es la que tiene que evitar que vuelva Macri, que vuelva la derecha a gobernar al país”, le contestó sin hacerlo Gabriel Katopodis.