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Glaciares: el punto clave de debate de Cerro Amarillo, el proyecto minero que Suarez desea aprobar

El Gobierno busca que el proyecto minero Cerro Amarillo sea aprobado antes de fin de año. La clave está en los glaciares: si la actividad puede o no afectar a esas reservas de agua.

El Gobierno aceleró la búsqueda de aval para el proyecto minero Cerro Amarillo, un tema que estaba fuera de agenda hace tres meses y que ahora buscan que tenga ratificación legislativa antes de que termine el año. El propio gobernador Rodolfo Suarez cambió de opinión sobre el tema, tras recibir los informes ambientales y técnicos que indican que en la etapa de exploración no hay riesgo y se pueden ejecutar sin alterar zonas vulnerables ambientalmente, principalmente los glaciares. Por eso buscan aprobarlo antes de fin de año e inevitablemente durante el mundial. 

Cerro Amarillo había tenido la Declaración de Impacto Ambiental aprobada en 2014, pero en la legislatura no pasó el filtro de las comisiones y nunca llegó al recinto. La base quedó igual y una de las dudas es si cumplió o no con los requisitos administrativos de las leyes 5961, 7722 y el decreto 820. Pero en profundidad el tema de debate es si afecta o no a los glaciares de la zona, que fue lo que frenó el proyecto en el intento anterior. 

El expediente tiene matices: el resumen enviado por el Gobierno dice categóricamente que no se afectarán glaciares en la etapa de exploración porque no hay cuerpos de hielo. En el expediente figura otra cosa, pues sí hay pequeños glaciares en la zona minera, aunque en la etapa de exploración no se afectarían.

En el expediente figura un informe realizado por la propia empresa donde bajo declaración jurada prometen no afectar los glaciares hallados en los bordes de los cateos. Se basan en el Inventario Nacional de Glaciares, imágenes satelitales y recorridas de campo.  "Por todo lo expuesto manifiesto, con carácter de declaración jurada, que las tareas exploratorias a desarrollar en el proyecto Cerro Amarillo no afectan ni afectarán de forma directa ni indirecta, ninguna crioforma existente en el área del proyecto, conforme fuera expuesto y aprobado por las distintas oficinas competentes en un todo de acuerdo con la normativa ambiental vigente", dice la actualización de la Manifestación General de Impacto Ambiental presentada por la empresa y firmada por Jorge Bengochea.

El detalle es más extenso y describe todos los glaciares que hay en el extenso terreno de los cateos. Eso no supone que los trabajos de perforación que se van a ejecutar los impacten. Allí está la clave: la DIA que será tratada en la legislatura es solo para la primera etapa de exploración, donde se van a realizar perforaciones de hasta 400 metros de profundidad para sacar testigos y evaluar el potencial del proyecto. Si el proyecto es económicamente viable, el recorrido ambiental es muy distinto. Incluso difícilmente la empresa minera que tiene los permisos sea la misma que la explote. Si avanza, deberían presentar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental y allí sí evaluar si la explotación impacta sobre la zona glaciar. En el Gobierno hay quienes cuestionaron parte de la estrategia comunicacional, pues se adelantaron a profundizar sobre los métodos de explotación, cuando solo se va a evaluar la exploración.

Cerro Amarillo está en el noroeste de Malargüe, a 60 kilómetros de la ciudad de ese departamento, cerca de Las Leñas. El detalle de los glaciares hallados, pero que no serían afectados, está en el propio informe:

  • Glaciares cubiertos con glaciares de escombros: En la propiedad minera del Proyecto Cerro Amarillo, el ING ha mapeado cuatro cuerpos que corresponden a esta definición, uno de los cuales ya fue analizado en la subcuenca de Cajón Chico en el punto 3.1.1.
  • Los otros dos cuerpos de esta definición están ubicados en subcuencas al NO del arroyo Cajón Grande, mayormente dentro del área del cateo EX 2022-07034685-GDEMZA-DMI#MEIYE, en una zona donde no se va a realizar ningún tipo de trabajos de exploración porque se corresponde con un área sin alteración hidrotermal e indicios geológicos de posible mineralización en superficie. No está previsto realizar trabajos exploratorios en la cuarta crioforma, que ya fue analizada en el punto 3.1.2 de glaciares descubiertos, porque no hay indicios geológicos que indiquen presencia de alteración hidrotermal y mineralización. 3.3 Glaciares de escombros activos y glaciares de escombros inactivos: En la propiedad minera del proyecto Cerro Amarillo, el ING ha mapeado, en base a imágenes de 2011, los siguientes glaciares de escombros activos e inactivo
  • En el área del proyecto el ING a identificado 18 pequeños glaciares de escombros activos, que en total tienen un área 93 ha y una superficie promedio de 5 ha; del total hay 16 pequeños glaciares que están ubicados en zonas fuera de áreas mineralizadas donde no se van a realizar operaciones de exploración. En las imágenes de los años 2016 y 2019, los otros 2 glaciares de escombros activos en la subcuenca de Cajón Grande, mapeados por el ING, están ubicados en laderas de fuertes pendientes, muestran frentes muy irregulares, no continuos, de escasos metros de espesor, con ángulos muy bajos (muy menores a 35 grados como para ser definidos como glaciares de escombros activos).
  •  El ING a mapeado en base a imágenes de 2011, 24 glaciares de escombros inactivos, que cubren un área de 70 ha con una superficie media de 3 ha. Del total, 22 muy pequeñas crioformas también están ubicadas en zonas fuera de áreas mineralizadas donde no se van a realizar operaciones de exploración. Los otros 2 glaciares de escombros inactivos ubicados en la subcuenca Cajón Grande mapeados por ING en 2011, presentan un espesor mínimo en una fuerte pendiente. Estas crioformas están reducidas a una mínima expresión y en imágenes de 2019, prácticamente han desaparecido y también han sido en parte erosionadas por flujos de agua de fusión de nieve en época estival.
  • Manchón de nieve permanente o glaciarete: Un solo cuerpo de esta categoría ha sido identificado por el ING en el sector sudeste del cateo EX 2022-07021427-GDEMZA-DMI#MEIYE, alejado del límite este del cateo con un área de 3ha, en una subcuenca que drena en dirección al este, hacia el arroyo Infiernillo, es decir, fuera de la propiedad minera del proyecto. 

Según el informe de la empresa, los ríos de la zona se nutren exclusivamente de la nieve acumulada y no reciben aportes de los glaciares y los glaciares descubiertos están alejados de la zona de operaciones. "El glaciar descubierto descripto se ubica a 3 km al SO de las perforaciones a realizar en la etapa 1- Cajón Grande y 2 km al E de las perforaciones a realizar en la etapa 2 – La Blanca",  aseguran. "La campaña de exploración se realizará en los cuatro pórfidos antes mencionados que, analizados en función del ING, permiten concluir: La inexistencia de cuerpos de hielo en las subcuencas donde se ubican tres de esos pórfidos, a saber: La Blanca, Cerro Apero y Vaca de Cobre.  La existencia de 2 pequeños glaciares de escombros activos y 2 pequeños, someros, glaciares de escombros inactivos, en la subcuenca del restante pórfido, Cajón Grande", concluye el análisis. 

Los glaciares, en todas sus formas, están protegidos por una ley nacional. En Mendoza representan el 0,83% del territorio y son la "caja de ahorro" de agua para los momentos de extrema escasez. El Instituto Nacional de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) fue el encargado de hacer el primer inventario, que debe actualizarse. El artículo 6 de la ley de glaciares se indica que " quedan prohibidas las actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones", y se determina en particular la "exploración y explotación minera e hidrocarburífera2 y se incluyen la restricción "aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial". 

En Mendoza la minería tiene un doble control y necesita triple aval para ejecutarse. Primero, la Secretaría de Ambiente y la Dirección de Minería son quienes evalúan los proyectos y analizan la Manifestación General de Impacto Ambiental, que debe cumplir con la ley 5961 y el decreto 820, además de las leyes nacionales. La DIA la firman ambas reparticiones, pero la ley 7722 incluye el control legislativo para todos los proyectos mineros. Esa norma obliga a que diputados y senadores avalen la DIA para poder ejecutarse. Justamente es lo que no consiguió en 2014 Cerro Amarillo, algo similar a lo que le pasó a San Jorge.