"Todo muy lindo, pero esperá a cuando hable Máximo", la frase que llena de dudas al oficialismo

"Todo muy lindo, pero esperá a cuando hable Máximo", la frase que llena de dudas al oficialismo

Descansando con sus hijos, lejos de los actos y mucho más de los diarios y radios, Máximo Kirchner, el presidente del bloque de diputados nacionales que hizo estallar el pase a cuarto intermedio del tratamiento del presupuesto a fines del año pasado, puede desatar una nueva tormenta si habla.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

"Hasta ahora, no volvió a hablar salvo para asumir como presidente del PJ. Pero en algún momento vuelve en un acto y empieza a decir que el FMI es esto y lo otro y todo lo que hablamos ayer y esta semana no servirá de nada", le dijo a MDZ uno de los más fervientes militantes del "es con todos", la nueva corriente informal que existe en el Frente de Todos en el que saben que a pesar de todas las diferencias internas nadie puede sacar los pies del plato. 

"Como siempre, está en silencio hasta que habla", suelta una carcajada la misma fuente que lo conoce desde que su papá era gobernador de Santa Cruz. Es un "operador" histórico, que se inició en "Compromiso K", la corriente de pingüinos puros que vinieron desde el sur y otras partes del país para consolidar el modelo kirchnerista y que ahora cumple, como siempre lo hizo, funciones de segunda línea en un organismo nacional. 

El hijo de los dos presidentes no está para nada de acuerdo con la negociación encarada por el ministro Martín Guzmán por orden del presidente Alberto Fernández ante el FMI y todas las "rondas con empresarios que se llevaron la plata" y los "gobernadores que solo piensan en sus provincias" encarada esta semana por lo más alto del poder nacional. Por eso eligió el descanso en el Sur con sus hijos. No pueden asegurar siquiera que le interese saber de ninguna tratativa.

 

En esta mirada crítica sobre el ministro de Economía el presidente del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos no está solo. Lo acompaña Sergio Massa, quien no obstante, a diferencia de su aliado político, con el cual se distanció algo luego de la fracasada sesión por el Presupuesto 2022, hizo mucho más de lo que se conoce para acercar todas las partes posibles. No obstante, un viejo aliado suyo como Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba, prefirió no participar de la invitación ni tampoco alguien que le debe mucho más que el cordobés, el jefe de Gobierno salteño, Gustavo Sáenz.

Hoy por hoy el presidente de la Nación descansa en una mesa chica compuesta por Santiago Cafiero, Vilma Ibarra, Gustavo Béliz, Julio Vitobello y Juan Pablo Biondi, el exvocero que se fue pero "aún nos guía", como dice el tango. Si la portavoz se enoja con Horacio Rodríguez Larreta, habría que preguntarse qué le dirá en privado a su jefe de Gabinete, Juan Manzur, cada vez más alejado de las decisiones importantes y con más preocupaciones por lo que sucede en Tucumán que en la Nación. 

"La situación no es la óptima. La mayoría de los gobernadores, que siempre fueron la columna de los presidentes peronistas desde Carlos Menem en adelante, no tienen ni confianza ni creen en la palabra del presidente. No encuentran un interlocutor válido en el Gobierno porque no ven a Alberto con la palabra final. Todos quieren acordar con el Fondo, pero no saben si él lo quiere", relató un secretario de Estado que hace una salvedad. Alberto Rodríguez Saá.

El gobernador de San Luis, quien apoya la corriente Soberanxs, en la que están enrolados el exministro Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Alicia Castro, directamente no quiere saber de ningún acuerdo. El hermano Adolfo, el efímero presidente que declaró el default en 2002 y fue aplaudido de pie por la mayoría de la Asamblea Legislativa reunida en la ocasión, cree que todos los males nacen de las relaciones con los organismos multilaterales de crédito.  

La posibilidad de cambiar el rumbo de los problemas del país, mejorar las perspectivas del Gobierno y definir un criterio preciso es lo que más cuesta en la cima del poder. Tal cual reveló un viejo referente del grupo de pensamiento peronista GESTAR, creado por Juan Carlos "Chueco" Mazzón, "Cualquier decisión fuerte que tome el presidente desequilibra los delicados acuerdos internos".

"Nadie duda que es imprescindible un cambio de ministros, desde el de Economía a todo lo que la política crea necesario. Hay actores con peso y volumen, pero los gurkas de cada lado los objetan, entonces, seguimos paralizados. ¿Qué duda cabe que si un Massa, Scioli, y un ministro de Economía mediterráneo (por el grupo económico empresario cordobés), un Marcos Lavagna o algo parecido esto se endereza en base a la confianza?", disparó el dirigente.

La toma de decisiones no es algo que esté al alcance del presidente, quien siempre elige que los tiempos acomoden sus propósitos. 

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