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La falsa sensación de tranquilidad que inquieta dentro del Gobierno

Faltan camas y los servicios de salud se complican. La nueva ola tomó al gobernador y a la ministra de vacaciones. Por el enorme volumen de contagios de covid, también se tensa la situación sanitaria. Las dudas y quejas dentro del propio Gobierno.
Foto: Prensa Gobernación
Foto: Prensa Gobernación

Llamadas, gestiones cruzadas y pedidos desesperados. “No hay camas”, es la respuesta inicial que reciben muchas familias ante la crisis que vive el sistema de salud; realidad que no se condice con la idea de tranquilidad que se trasmite desde Casa de Gobierno. Esa diferencia ya irrita incluso dentro del propio equipo de gestión.

La nueva ola de contagios de covid ha generado una situación que se agrava y tomó al gobernador Rodolfo Suarez y a la ministra de Salud Ana María Nadal de vacaciones, quienes coincidieron en sus días de descanso y dejaron en manos del vicegobernador Mario Abed el manejo de la situación. La falta de camas repercute en todas las áreas. Lo saben los médicos de cada centro asistencial que ordenan traslados que nunca llegan a realizarse por falta de espacio.

La subestimación de la situación sanitaria inquieta. Esa idea de tranquilidad está basada en el efecto positivo de la vacunación, que redujo la hospitalización, la mortalidad y los casos graves. Pero el volumen de contagios ya impacta. La ocupación de camas de terapia intensiva se duplicó en dos semanas, crecen los fallecidos y hay una cifra escondida: la cantidad de personas que necesitan camas y no consiguen, las demoras en los traslados para tener atención mejor y el subdiagnóstico.

La positividad de los testeos roza el 60% por lo que la cantidad de personas que tienen covid es mucho mayor. Con tantos contagios, también aumentará la tensión en el sistema de salud. La mitad de las camas UTI están ocupadas, mientras que a principio de enero la ocupación era solo era el 21%. Sin embargo el número que marca cierta tranquilidad no se condice con el día a día de los hospitales y clínicas. En el sector privado acusan que ya hay saturación. Y lo saben los afiliados a PAMI y OSEP, que son los más demandados.

En el sector privado la ocupación de camas críticas es casi total. 

Las tensiones internas por el manejo de la situación sanitaria crece. Ocurrió en varios planos. A finales de diciembre, por ejemplo, hubo problemas con los testeos y comenzó a retacearse el acceso a los PCR. En simultáneo a nivel privado se promocionó con énfasis la posibilidad de pagar por los análisis privados. Lo que molestó es que hay protagonistas que están de los dos lados del mostrador.

La red provincial de testeos para detectar covid dependen de Carlos Espul; el mismo profesional que es propietario del Laboratorio Virológico de Cuyo, uno de los principales efectores privados que aprovechó la pandemia para ofrecer testeos. “Mientras la gente se quejaba por las demoras en los testeos en los centros de salud, el que maneja el tema promocionaba en los medios su clínica privada para testearse. Al menos hay que cuidar las formas”, se queja un funcionario cercano a la anterior gestión. Esa situación generó una guerra enmudecida puertas adentro del Gobierno. Incluso hasta se frenaron designaciones que estaban listas para que otros allegados a Espul fueran parte del equipos de Salud.

En los círculos de poder del oficialismo temen que haya una sensación de relajo, de exceso de confianza que deje flancos abiertos como ocurrió en Seguridad con la salida escandalosa de Roberto Munives, quien usó como quiso los recursos del Estado.