El ajuste "moderado" y un recorte a la billetera del Estado: qué hay detrás de los eufemismos del acuerdo con el FMI

El ajuste "moderado" y un recorte a la billetera del Estado: qué hay detrás de los eufemismos del acuerdo con el FMI

El Gobierno se compromete a reducir drásticamente la emisión monetaria y a bajar el déficit. Reconocen las causas de la inflación.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

El Gobierno cuidó los discursos para anunciar el acuerdo con el FMI y lo llenó de eufemismos. Por eso el presidente Alberto Fernández primero dijo lo que "no" implicaba ese pacto, con títulos fuertes. Pero luego el detalle brindado por el ministro de economía Martín Guzmán dejó entrever que los "no" no son tan taxativos. El acuerdo no tiene aún los detalles de pago de la deuda por el préstamo de facilidades extendidas. Durante dos años y medio se implementará el programa acordado, pero luego de los cuatro años, y hasta 10 años, Argentina deberá pagar la deuda de ese préstamo, en un cronograma de pagos aún no definido. 

Guzmán fue cuidadoso. No habló de ajuste, pero usó una palabra tibia: moderado. El ministro dijo que se acordó tener una política fiscal que "no inhiba la recuperación". Y un rol “moderadamente expansivo”, en el gasto. Si se lee al revés, lo que dice es que habrá un control del gasto para que no sea exagerado e ilimitado. 

El acuerdo implica cambios importantes en la política económica del Gobierno. Primero, con una obligada reducción del déficit. Segundo, y probablemente más difícil, con un achique enorme de la emisión monetaria. La billetera del Banco Central se cierra casi por completo. Además, hubo un "fugaz" reconocimiento del Ejecutivo sobre las causas de la inflación, donde Guzmán también mencionó a la emisión como una de ellas.

Lo que tampoco pudo evitar el Gobierno es que el FMI revise las cuentas: cada tres meses habrá una misión del organismo para auditar las cuentas y, luego, ejecutar los desembolsos previstos para pagar la propia deuda. 

 

Déficit

Si bien no se exigió "déficit cero" de inmediato, el Gobierno se comprometió a emprender ese camino. De hecho para 2022 el compromiso es que el rojo sea del 2,5. Para el año que viene del 1,9% del PBI y para el año 2024, del 0,9%. La medida más drástica tiene que ver con la emisión. Para este año se permitirá que el Banco Central solo asista al tesoro en un volumen igual a un punto del Producto Bruto Interno. Es decir, reducirlo a menos un tercio de lo que ocurrió el año pasado, cunado fue del 3,7% (en 2020 había sido de más del 7%). En 2023 la emisión no podría ser mayor al 0,6% del PBI y en 2024 de cero. 

Otra de las claves del plan es la inflación. Guzmán reconoció que es un problema multicausal e incluyó a la emisión como uno de ellos. De la misma manera explicó que hay un factor productivo clave: la incapacidad de producir y mantener el nivel de exportaciones y de importaciones sin alterar de manera drástica las reservas. Por eso el plan antiinflacionario acordado incluye atacar el "esquema fiscal monetario", reduciendo la emisión, y activando el "rol cooperador que el Estado juega para anclar expectativas". Las políticas de precios e ingresos se mantendrán. Es decir habrá acuerdos de precios y la intención es que haya un equilibrio favorable respecto a los ingresos.

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