Hugo Moyano, siempre ligado a la violencia

Hugo Moyano, siempre ligado a la violencia

Hugo Moyano siempre está ligado a la violencia. Ahora las peleas internas del club que preside y conduce con su familia, se trasladan a las calles.

MDZ Política

MDZ Política

Las imágenes de violencia de ayer por la tarde en Avellaneda eran una foto en blanco y negro de la brutal y triste imagen de parte de la realidad habitual que impera en el gran Buenos Aires desde hace largo tiempo. Dos facciones de la barra brava del Club Independiente de Avellaneda, a plena luz del día, sin límites ni escrúpulos y en la cercanía de un colegio, desparramaron violencia enfrentándose a los tiros, puñetazos, golpes con elementos contundentes, espantando a atemorizados ciudadanos ocasionales en el lugar y a padres que iban a retirar a sus hijos del establecimiento educativo.

A la tradicional pelea permanente por demostrar que facción es "la más guapa y controladora" de lo que sucede en torno a lo futbolístico y los negocios paralelos espurios, se sumaron en esta circunstancia dos ingredientes nuevos.

El primero es el regreso a la presencialidad en los estadios de un porcentaje de hinchas. Los barras en esta instancia no pueden quedar afuera bajo ningún punto de vista. Y detrás de ello están activos y agresivos. Las diferencias se saldan a su estilo, porque copar el estadio es primordial. Aprietes, violencia por doquier e imposición de los más fuertes.

La dirigencia asiente en silencio, cómplice o temerosa. El poder cacarea por los medios y en consecuencia permisivo del desmadre y la locura.

Preside el club rojo, Hugo Moyano y su hijo Pablo es vicepresidente. Todo un símbolo.

El otro factor clave del episodio de agresión extrema es el de las próximas elecciones en diciembre donde se renueva la comisión directiva por un periodo de cuatro años.

Allí los Moyano no quieren dejar su posición de conductores y para ello, según afirman los conocedores de la interna del club, han puesto en marcha cualquier mecanismo para mantener las riendas firmes de su poder.

En plena ciudad de Avellaneda, la violencia de los barras jaqueó a todos. 

El tradicional hincha rojo, no acompaña en su mayoría, e incluso repudia, la presencia de los Moyano en la dirección. Hay alternativas de dirigentes dispuestos a enfrentarlos, pese a las dificultades e incluso peligros que ello acarrea y varios de ellos tratan de conformar una lista única opositora, convocando a reconocidos y populares hinchas, como el extenista Gastón Gaudio entre ellos.

Para continuar en el mando, uno de los artilugios de los Moyano es asociar a camioneros que le son fieles en el sindicato que conducen desde siempre y todo terreno para lo que dispongan padre e hijo. Si hay que “asociarse”, siempre listos y dispuestos.

Barras violentos apañados, camioneros socios de ocasión  para el posible fraude y la necesidad de asegurarse la continuidad en la conducción del diablo rojo son el combo perfecto que da sustento a la violencia continua y a la posibilidad de continuar en el poder.

Los hinchas genuinos, los que gozan y sufren, los que aman los colores y los ciudadanos de a pie, padres que buscan a sus hijos, los chicos y los vecinos de Avellaneda las víctimas de las locuras de delincuentes, dirigentes dispuestos a todo y de la autoridad pública ausente y permanentemente ineficaz.

Postal de una parte de la Argentina que duele y entristece y parece eternizarse sin remedio.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?