Las revelaciones del alfil de Mauricio Macri que acompaña a Facundo Manes
Nicolás Massot es uno de los raros ejemplos donde luego de "ser Papa" se acepta a volver a ser "cura". Presidió el bloque de diputados nacionales de Cambiemos durante la gestión de Mauricio Macri, es el ladero de Emilio Monzó en esta nueva etapa de la política de Juntos en la provincia de Buenos Aires y ahora decidió ir a las PASO para ser concejal en Tigre.
En Tigre hay una tensión electoral tanto a nivel nacional como local. ¿Cómo se convive con esta situación?
Las PASO son una herramienta nueva y se utilizaron muy pocas veces. La sociedad y nosotros debemos mejorar su utilización y en Juntos arrancamos con el pie izquierdo, mostrando diferencias personales que irritaron a nuestro electorado.
Tenemos que sacar el debate de la interna política y presentarlo al electorado en general. Es importante discutir política, no cuestiones personales, sin agravios. Si compartimos un montón de cosas, por eso compartimos un espacio político, no podemos exponer diferencias personales por encima de todo.
Acá en Tigre vimos como Segundo Cernadas tuvo una relación muy cercana al oficialismo de Massa y Zamora y no discutió el presupuesto, las tasas, las rendiciones de cuentas o la fiesta de excepciones a los códigos de edificación urbana. No se hizo ningún tipo de oposición. Ojo, que no estamos trabajando contra una persona sino discutimos otra mirada sobre la política de Tigre.
¿Por qué esta PASO es más traumática que otras en la oposición?
Yo creo que es porque no hay cultura de PASO. Si se normaliza su utilización, no habrá incomodidades. Esta competencia, como las de Córdoba o Santa Fe, son expansivas, y conseguiremos muchos más votos que con la unidad. En Tigre sacaremos muchos más votos que los que consiguieron en los años anteriores. Si no nos toca vencer, hay que ir con fuerza y control, y no ser empleados de los intendentes.
Pero esto pasa en todos los concejos deliberantes de toda la Provincia. Pero lo que se está dando acá es que hay una competencia de partidos diferentes dentro de un mismo frente.
No comparto eso. Las PASO son del Frente y si ves las listas hay integrantes entreverados en todos lados. Está plagados de candidatos del PRO que trabajamos con Manes, como Ramón Lanús o mi propio caso. Gustavo Posse está con Santilli… No hay discusiones de partidos, sino hay mezcla en todos lados.
Lo que irritó mucho acá es la intromisión de Horacio Rodríguez Larreta en la interna de la Provincia de Buenos Aires, y hay muchos que están con Diego (Santilli) comparten esta mirada.
¿Por qué crees que los extremos tienen más credibilidad que aquellos que tienen una mirada más proclive a la encuesta?
Me parece que lo segundo es más artificial. El político y dirigente tiene que transformar la realidad con sus ideas. No hay muchos de ellos. Y en muchos casos se acompaña los humores de la sociedad y eso es muy visible y como la realidad es tan cambiante, a la larga o a la corta eso se nota.
¿Qué esperas para la gente de Tigre que ya viene soportando una pelea dentro del oficialismo?
Es una gran distracción… Las peleas, cuando son internas, son irrelevantes. En política, lo único que importa, es lo que se hace público. Y entre Massa y Zamora no hay peleas significativas, son lo mismo. Por eso estoy discutiendo con los referentes de Cambiemos de Tigre, que creen que nos podemos colar en la discusión por el medio, entre las diferencias Massa y Zamora que terminan siendo lo mismo.
¿Es un volver a empezar para vos?
No, para nada. Para mí hay que mirar el pago chico, porque cuando perdimos la elección, la perdimos en los municipios, en las ventanillas de gobierno donde la gente tiene contacto cotidiano, en el PAMI, en el ANSES, en los municipios. Quiero dar la discusión donde estoy viviendo, donde elegí que mis hijos crezcan y se formen porque acá fue la gente la que nos dio la espalda. Es acá donde hay que empezar a dar la batalla por las ideas.