Cristina copa la campaña del Frente de Todos y hay molestia

Cristina copa la campaña del Frente de Todos y hay molestia

La vicepresidente será el eje de la próxima campaña electoral del Frente de Todos. Su figura aparecerá mucho más que hasta ahora pero, fundamentalmente, sus ideas y criterios deberán ser seguidos al pie de la letra por los candidatos, que hay muchos pero ninguno puesto.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Tal cual adelantó MDZ en el martes, cuando luego de su reaparición política acompañando al gobernador Axel Kicillof dejó sentada su postura sobre todo lo concerniente a su proyecto de país, los diálogos entre los diferentes sectores del oficialista Frente de Todos se reconfiguraron y, nuevamente, se achicó al mínimo de lo imaginable la posibilidad de un futuro mensaje menos explosivo en medio de la campaña.

Los ejes no serán originales pero sí metódicos. Los medios hegemónicos, los poderes concentrados, la Justicia y Mauricio Macri serán los culpables de la incompleta campaña de vacunación, los debates sobre expropiaciones o el aumento de los precios. Con eso se vuelve a generar un "relato" que Alberto Fernández no sólo no consolidó, sino que destrozó al transformarse en el presidente con más "memes" de toda la historia. 

Sentado en su antesala de reuniones, distendido, un importante funcionario nacional decía, apesadumbrado. "No va a haber espacio para la racionalidad y la discusión va a ir por los carriles que impongan los extremos". En su caso, Cristina Fernández de Kirchner es eso. Y el gobernador Kicillof, en la Provincia, su ladero.

Por eso, la semana pasada, antes de emprender hacia un acto oficial, iba pensando lo que tenía que escuchar y cómo actuar en consecuencia. Esta misma situación había sido percibida, hace varios meses, un reconocido operador de la Casa Rosada que solía participar de todas las tertulias oficiales. 

En aquel momento ese "albertista", ya estaba con los brazos caídos. "Hay solo dos personas que, en el Frente de Todos, están autorizados a hacer política. Cristina y Sergio Massa. Nosotros, cada vez que amagamos, nos enteramos que no estamos habilitados porque de los teléfonos aparecen todos los sonidos imaginables".

Ambos funcionarios, como todos los intendentes interpelados por MDZ con cierta frecuencia, tienen con la comunicación oficial un problema de no fácil resolución. Es más. Creen que esa es la base de todos sus problemas de gobierno. Sólo después de una mediana discusión, empiezan a observar que no sólo es eso, o que, inclusive, no es el tema más preocupante para el oficialismo.

El principalísimo, y así lo reconocen espartanos, atenienses y troyanos que conviven en el frentetodismo es la palabra del presidente. Su concatenación de errores no forzados, posturas desprolijas y declaraciones hilarantes lo descalifican contra su vicepresidenta que tiene, en el discurso y las formas, su mayor fortaleza. Y ni que hablar en las ideas, que aprobadas o no, defiende con fiereza. 

Entonces, ahora se avecina un proceso en el oficialismo donde sonarán varias candidaturas, propuestas de campaña y hasta unan agudización de los problemas que serán presentados como soluciones, todo en función de la "mesa de los argentinos". La vacunación, que para el "albertismo" es una de las bases de la campaña, desaparece de a poco de los labios de los referentes más cercanos a La Cámpora y los movimientos sociales, mucho más preocupados en la economía que en la salud. 

No obstante este panorama, algunos siguen envalentonados y creyendo que la victoria, que sólo se concibe si se produce en la Provincia de Buenos Aires, empoderará nuevamente al presidente y que su rol pasará a ser "imprescindible" para los próximos dos años de mandato. Hasta perciben una reelección sin cuestionamientos. 

Las diferencias en las miradas sobre el contexto actual y futuro es monumental. Por un lado, el kirchnerismo, que apelará a la radicalización de su discurso, cree que es esa su mayor virtud y capital político ahora y en el futuro, mientras que los "presidencialistas" sostienen que nada se podrá hacer sin el valor de figuras "dialoguistas" porque, suponen, que sin su protagonismo se pierde en 2023

Y esto también se nota en todos los distritos, fundamentalmente donde los primeros tienen ganas de gobernar. No ceden un centímetro a los que pretenden una postura menos radicalizada y amenazan con internas, inclusive, donde el intendente es de su propio espacio político. 

Con la reelección inhabilitada hasta nuevo aviso, ahora la promesa es que la modificación de la ley que los inhabilita se empezará a discutir en diciembre, cuando pase la elección. "Es como el cuento del camello", se queja uno de los más beligerantes. Y tiene razón. En esa fecha también asumirá Máximo Kirchner la conducción formal del Partido Justicialista bonaerense.

"Si no hay modificación de las reelecciones, muchos ya directamente harán las valijas. Ni siquiera los amarramos con un puesto en el gabinete", se quejó un ministro días atrás, cuando hablaba con uno de sus más fieles dirigentes de la provincia. Y si los intendentes empiezan a dudar, todo entra en revisión. 

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