La alianza entre Belocopitt y los K por instalar la cuarentena divide al sector de la Salud
La tensión y la interna entre el kirchnerismo y Horacio Rodríguez Larreta por volver a instalar una cuarentena estricta terminó arrastrando al sector privado y a las obras sociales sindicales. Se percibe una alianza entre el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, ariete del camporismo, y el dueño de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, que divide a las prepagas.
Gollan, logró quebrar el frente de unidad de la medicina privada. El jueves hizo una reunión en su despacho de La Plata y pudo quebrar a la Unión Argentina de Salud (UAS), organización que nuclea a las empresas de medicina prepaga. Belocopitt, socio de Daniel Vila y José Luis Manzano, decidió subirse a la ofensiva por la cuarentena junto a Luis Fontana, su aliado en OSDE.
El socio de Manzano, además presidente de UAS, decidió firmar junto a Fontana un comunicado que no avalaron el resto de los integrantes de la medicina privada: Galeno, CEMIC, OMINT, Hospital Italiano, además de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (ADECRA), Asociación de Entidades de Medicina Privada (ADEMP), Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario (ASCLISALUD), Cámara Argentina de Empresas de Servicios Odontológicos (CAESO), Cámara Argentina de Laboratorios de Análisis Bioquímicos (CALAB), Cámara Argentina de la Seguridad Social (CAPRESS), Cámara de Entidades de Diagnostico y Tratamiento Ambulatorio (CEDIM), Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina (CEMPRA), Cámara de Entidades Prestadoras de Salud (CEPSAL), Cámara de Instituciones Medico Asistenciales de la República Argentina (CIMARA), Confederación Argentina de Clínicas, Sanatorios y Hospitales (CONFECLISA), Federación Argentina de Mutuales de Salud (FAMSA), Federación Argentina de Mutuales de Salud (FAOSDIR) y Federación de Cámaras de Emergencias Médicas y Medicina Domiciliaria (FEM).
“Acompañamos las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional que fijan un punto de partida para intentar frenar los casos, pero estamos convencidos que, en este escenario de emergencia sanitaria, es necesario tomar medidas más drásticas para reducir la escalada en la transmisión de manera rápida y contundente. A este ritmo, no hay sistema de salud que aguante”, sostiene el comunicado redactado por Soberanía Sanitaria, la ONG K que conduce Gollan y Kreplak.
La movida del camporismo y del Instituto Patria apunta a volver a cuarentenas estrictas tratando de revertir la negativa de la gestión de Rodríguez Larreta. Y firman, además de Swiss Medical y OSDE, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, el IOMA que conduce Homero Giles, el PAMI camporista, OSECAC de Armando Cavalieri, OSPE la obra social de los petroleros de Antonio Cassia, OSCHOCA de Camioneros, FECLIBA, la Federación de Clínicas de Buenos Aires, Emergencias S.A., de Julio Marino, mano derecha de Andrés Rodríguez, y los gremios Sindicato de Salud Pública, ATE, CICOP, AMRA y UPCN.
Con esta movida el kirchnerismo sanitario apuesta a imponer una cuarentena estricta de dos semanas como mínimo. “Todo es bastante cierto, pero también hay una operación de pinzas entre algunos miembros de la medicina privada y del gobierno de la provincia”, dicen a MDZ voceros del sector privado “Esto es en contra de Rodríguez Larreta y también de Alberto y Carla. Los quieren llevar a una cuarentena dura y no se sabe cuando termina”, agregan.
“Los números son críticos. Pero con una buena coordinación y algunas medidas el sistema puede soportar. Pero se politizo. Nos dan migajas y nos hacen enfrentar entre nosotros. Quieren que todo fracase?...”, comenta un alto directivo de una empresa prepaga, muy enojado con Belocopitt y Fontana de OSDE.
No pueden perdonarle al socio de Vila y Manzano que juegue con el kirchnerismo cuando este sector apunta a estatizar la medicina privada y las obras sociales sindicales.
Además, comentan que toda esta movida ha puesto más de mal humor a Ginés González García, quien aún no superó su enojo con el presidente Alberto Fernández por haberlo echado por una metodología de Vacunatorio VIP que era una política de estado. El ex ministro, más allá de su enojo con Carla Vizzotti, considera que la primera línea de esa cartea están en más cerca de su visión sanitarista que la de los K. No puede entender como Swiss Medical, OSDE y varios gremios han avalado al camporismo.
De todas formas, Rodríguez Larreta está decidido a resistir la ofensiva kirchnerista de “volver a encerrar a todos” porque cree que esa una movida en su contra para seguir desfinanciando al estado porteño. “Si nos meten en cuarentena, además de los fondos que nos recortaron por coparticipación, se va a caer la recaudación de ingresos brutos”, dicen en el larretismo.