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Mauricio Macri bendice un acuerdo en Buenos Aires con Patricia Bullrich y su primo Jorge

El expresidente no sólo recupera su protagonismo mediático, también opera en el seno del PRO. Ha decidido bendecir un acuerdo de Patricia Bullrich, su primo Jorge y el resto de los intendentes bonaerenses para "ordenar" el distrito y neutralizar el desembarco de Santilli.

Todo parece indicar que el regreso tan comentado de Mauricio Macri al centro de la escena pública viene de la mano de movidas internas en el seno del PRO. Según fuentes confiables de esa fuerza política, el expresidente impulsa un acuerdo en la provincia de Buenos Aires entre Patricia Bullrich y su primo Jorge, intendente de Vicente López, junto a otros jefes comunales. Esta iniciativa será anunciada en las próximas semanas para intentar reordenar el armado territorial en el principal distrito del país.

“La provincia de Buenos Aires está acéfala”, le dijo Bullrich hace algunas semanas a Horacio Rodríguez Larreta en un comentado Zoom. Los dardos de la presidenta del PRO apuntaban a la dilación de María Eugenia Vidal en torno a su eventual candidatura a diputada. Obviamente, el jefe de Gobierno porteño defendió con energía a la exgobernadora y aliada histórica. Pero la tensión quedó latente ya que el Plan B de Larreta sería el desembarco de Diego Santilli en territorio bonaerense, alternativa que genera reparos en la mayoría de los intendentes de ese espacio.

El plan avalado por el expresidente incluye una alianza entre Bullrich y la mayoría de los jefes comunales que conforman el Grupo Dorrego. La única duda la genera Néstor Grindetti, de Lanús, que está más cerca de Rodríguez Larreta y más distante del ex jefe de Estado. Los voceros comentan que Macri se comunicó telefónicamente para convencerlo de este armado.

Quien anticipó que va a incorporarse es el senador Esteban Bullrich. Paradójicamente, quedaría afuera Miguel Pichetto, quien pese a su proximidad con el fundador del PRO hoy apuesta la reconstrucción del peronismo no K junto a Joaquín De la Torre.

Tampoco formaría parte de esta movida Cristian Ritondo, presidente del bloque de diputados del PRO y vidalista, Emilio Monzó y los dirigentes locales que lanzaron el lunes la agrupación “Territoriales”, a quienes perciben como subordinados del jefe de Gobierno porteño. Semejante movida dejaría en offside a Elisa Carrió, quien vienen amenazando con lanzar su candidatura en Buenos Aires. Además, quieren anticiparse al eventual anuncio de Facundo Manes para participar desde la UCR en esa contienda.

Entre las coincidencias alcanzadas no se descarta que el intendente de Vicente López pueda ser el candidato a diputado para disputar una PASO, aunque Bullrich impulsa la postulación de la mediática Florencia Arrieto para liderar esa lista. Por eso no fue casual la foto del lunes entre Jorge y Patricia a propósito de la presentación de su libro.

Pese a que los sondeos lo muestran bien posicionado, el objetivo de máxima de este plan es neutralizar el traslado de Santilli a territorio bonaerense, tan resistido por los Barones del PRO. Además, dicen que el expresidente no se está llevando bien con el vicejefe de gobierno de CABA.  

Obviamente, pese a que este armado se da en la provincia de Buenos Aires, Bullrich ha ratificado su intención de competir como diputada en la Capital, a pesar de los resquemores que genera esa postulación en el larretismo. Muy cerca de la ex ministra de Seguridad no descartan que Rodríguez Larreta le pueda armar una lista para enfrentarla en el distrito porteño.

Ahí comienzan las especulaciones sobre un regreso de Vidal para medirse con Patricia. Si se confirmara ese hipotético escenario anticipan que Macri no sería neutral y respaldaría a su ex ministra de Seguridad. Poco probable que eso ocurra ya que se transformaría en una competencia entre Mauricio y Horacio en el territorio donde el PRO mantiene una fuerte hegemonía electoral. Sería jugar con fuego y elevar la tensión interna a niveles irreparables.

Sea como fuere, parece que Macri no sólo ha vuelto al redil mediático, sino que además quiere reafirmar su peso dentro del PRO y, por ende, en Juntos por el Cambio. Es obvio que no conservará el poder absoluto que ejerce desde 2003 pero tampoco aparece dispuesto a que “lo jubilen por las malas”, como suelen plantear en su entorno. Quiere ser protagonista del armado electoral en cada uno de los distritos y, si es posible, manejar la lapicera sin dejar afuera a Rodríguez Larreta y a los radicales.