La crisis del coronavirus pone a prueba el liderazgo de Suarez

La crisis del coronavirus pone a prueba el liderazgo de Suarez

El gobernador se puso al frente del problema del coronavirus, en el marco de un escenario político y económico complejos. Mendoza está en la etapa de contención del virus y se prepara para la mitigación: aislamiento social y la resistencia a la presión nacional para suspender ya las clases.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

La mayoría de los especialistas coinciden: el coronavirus está viniendo hacia nosotros irremediablemente. Y la forma en que Mendoza podrá sortear o no el problema, pone a prueba el liderazgo de Rodolfo Suarez.

A tan poco tiempo de haber asumido, queda claro que el gobernador está frente a un escenario totalmente diferente al que tenía en mente en los dorados tiempos de la campaña que ya a parecen como tan lejanos.

De una estrategia fijada en mantener el orden de las cuentas públicas y apostar a que la provincia creciera apalancada en la diversificación de la economía, pasó en solo tres meses a la obligación de administrar un ajuste importante en las cuentas públicas, a observar cómo las dos o tres fuentes de crecimiento que tenía en mente se desdibujaron y, como agregado, a tener que ponerse al frente de una de las peores crisis sanitarias que se avecinan.

El arranque de la gestión estuvo signado por el fracaso de la minería y, a medida que pasaron las semanas de 2020 y con la caída mundial del precio del barril de petróleo de estos días, el gobernador observó que se alejó cada vez más la posibilidad de apostar al desarrollo de Vaca Muerta. Hace poco menos de un mes, comenzó a oscurecerse el futuro de Portezuelo del Viento, la represa en el Sur que es una apuesta para dinamizar  de la economía y generar miles de puestos de trabajo.

El cierre producido el miércoles del debate por el Presupuesto en la Legislatura, marcó el otro punto. “Ya está, ajustemos todo lo que tengamos que ajustar este año, arreglémonos con lo que tenemos y el año que viene veremos cómo desarrollamos la economía”, soltó Suarez ante un grupo cercano el martes, cuando, otra vez, fracasaba un intento para que el peronismo autorizara la toma de endeudamiento.

Un par de referencias claras ya tiene el gobierno para definir por dónde pasará el ajuste: el ofrecimiento de aumento salarial a los gremios estatales en paritarias y la amenaza de descongelar anticipadamente el precio del boleto, fueron algunas de esas señales.

Dos artículos agregados en la pauta de gastos sobre el final del debate grafican la situación: se podaron $3.150 millones para gastos en personal, algo más de $800 millones para subsidios al transporte y otros $1.500 millones que estaban destinados a la compra de equipamientos en hospitales o que iban a ser destinados a financiar obras como el Polo Judicial o a sostener programas económicos como los fideicomisos para la cosecha y acarreo.

Pero solo un par de días después de dejar de preocuparse por la discusión con el peronismo por la deuda, el gobernador tuvo que ponerse al frente de la crisis por el coronavirus después de que todo lo demás quedara relativizado.

A decir verdad, si bien dentro del gobierno venían trabajando el tema durante enero y febrero, no fue hasta el jueves pasado que el tema que tiene en vilo al mundo cobró otra magnitud en la Casa de Gobierno.

¿Cuál será el impacto de la llegada del virus a la provincia y por cuánto tiempo? Nadie se atreve a anticiparlo.

Desde el punto de vista económico, ya se descuenta que sentirá en el sector turístico por las restricciones de los ingresos al país de viajeros procedentes de los países en riesgo (y de Brasil fundamentalmente) y habrá que esperar consecuencias también cuando se acote, como se espera que suceda, la cantidad de gente que se movilizará dentro de la Argentina en los feriados que se vienen y durante la Semana Santa.

Pero este será el efecto más suave. Si el coronavirus golpea con mayor intensidad, no está descartado que se decidan medidas como el cierre de comercios y centros comerciales con lo que la actividad económica quedará virtualmente paralizada.

Esto hará caer la recaudación y el problema fiscal será más profundo del que ya se está registrando. La caída del precio del barril de petróleo disminuirá los ingresos por regalías y afectará el empleo directo e indirecto por una menor actividad del sector. La coparticipación federal de impuestos también quedará afectada. “El impacto seguro que va ser fuerte, el único tema será saber cuánto durará”, se resignan dentro del Gobierno.

En los trazos gruesos, las autoridades provinciales no se apartan de lo forma en qué están actuando a nivel internacional y nacional con respecto a este problema.

Suarez armó un minigabinete de crisis que él mismo encabeza y que está integrado por el ministro de Hacienda, por la titular de Turismo y Cultura, por el ministro de Gobierno y por el Director General de Escuelas. Las reuniones de este equipo hasta ahora no han sido muchas, solo dos, y la preocupación es qué hacer cuando el coronavirus llegue a la provincia.

Mendoza entiende que corre con cierta ventaja: estiman que con las medidas que ya se tomaron, como por ejemplo cortar una posible circulación prohibiendo los actos con público, cerrando los boliches y con la cuarentena obligatoria de los que llegan del exterior impuesta a nivel nacional, la provincia cuenta con una ventaja de una o dos semanas.

Pero más allá de esto, se notó una falta de coordinación en la toma de decisiones. Las Heras se cortó solo, lo mismo San Rafael al restringir la actividad de los boliches y hasta la Universidad Nacional de Cuyo sacó los pies del plato: mientras las autoridades nacionales y provinciales consideraban innecesario por el momento suspender las clases, el rector Daniel Pizzi fue en sentido contrario.

El Gobierno rezongó un poco contra el exministro de Salud, Sergio Saracco, por un audio que se viralizó en donde el especialista en cuestiones epidemiológicas criticó algunas acciones oficiales. Pero Saracco aportó una mirada sensata: "La emergencia no es democrática, existe una disciplina unidireccional en donde se toman las decisiones basadas en la evidencia científica y asesorada por los expertos. Esa directiva debe cumplirse en forma vertical para lograr un impacto", dijo. Al ver lo que ha ocurrido hasta ahora, esa premisa no se ha cumplido. 

El concepto que se maneja a nivel de Poder Ejecutivo es que las regiones que están preparadas al momento en que se produzca la circulación social del virus, responderán mejor con sus servicios sanitarios y se bajará la tasa de mortalidad. Los que se vean abrumados, como demostró China en un primer momento o Italia en una etapa posterior, colapsarán y la cantidad de victimas serán mayores.

Actuar rápido, entienden los especialistas, también reduce los casos. Estamos ante los efectos de una pandemia, no quedan dudas. El punto es cómo reducir el impacto y el ministerio de Salud está en ese sentido apostando a la etapa de contención del virus.

El Gobierno está analizando por estas horas la capacidad instalada en los hospitales públicos y sumará, esta semana, a los efectores privados a ese trabajo. No está claro todavía con cuántas camas contará efectivamente para internar pacientes que así lo requieran, así como tampoco la cantidad de respiradores disponibles en un sistema que, como se sabe, no está preparado para enfrentar catástrofes de estas características.

Algunos estudios previos establecieron que la provincia posee, del total de camas disponibles, entre un 8% a un 10% para destinarlas a terapia intensiva.

Los casos que están en estudio por posible coronavirus, que son 7 hasta el momento, están internados. Pero esa no será la estrategia a aplicar cuando llegue el pico que se estima podría producirse aquí dentro de un mes o un mes y medio a más tardar.

En ese momento se calcula que el 80% de los infectados por coronavirus podrían tratarse de casos leves, con lo que podrían seguir el tratamiento aislados en sus casas. Quedaría solo un 20% con necesidad de internación hospitalaria, fundamentalmente las personas mayores de 65 años y las personas inmunodeprimidas.

Ahora bien. ¿Qué sucederá cuando el coronavirus, como se descarta, comience a circular y ya no solo se trate de casos importados? La experiencia mundial, Mendoza está tomando esa pauta también, indica que lo mejor que se puede aplicar es el aislamiento social. Es decir que la gente se quede en sus casas y la mayor cantidad de tiempo posible para proceder a la etapa de mitigación de la enfermedad.

Y eso abarca, claro está, no solo a los comercios sino a los chicos y docentes en las escuelas. Tras la reunión del viernes en Buenos Aires, se decidió entre el ministerio de Eduación de la Nación y casi todas las provincias que por ahora no es necesario suspender el ciclo lectivo. 

Sin embargo, en menos de 48 horas todo eso cambió. La Nación instó a las provincias para suspender inmediatamente el ciclo lectivo, que no es el camino elegido por el gobernador. 

Dos planos se estaban manejando aquí. Mendoza no es de la idea de suspender las clases en toda la provincia al mismo tiempo, sino ir evaluando la situación escuela por escuela y región por región, para poder focalizar el problema.

Y por otro lado, se iba a trabajar desde este lunes en un protocolo para que, cuando los chicos tengan que quedarse en sus casas, lo hagan acompañados de al menos uno de sus padres y no de sus abuelos, por caso, que son la población de mayor riesgo de contraer coronavirus. Aunque esto dependerá de la realidad de cada hogar, claro está.

Pero para que esta medida general resultara efectiva, se necesitaban tomar dos decisiones al menos. Una era suspender además todas las actividades públicas ya que de nada servirá dejar a los chicos en los hogares si los shoppings están abiertos, por ejemplo. Y la otra era dotar a los padres de la posibilidad de que puedan seguir con sus actividades laborares en sus hogares, tarea que hoy suena como imposible.

Pero el vértigo del coronavrirus amenaza con modificar esos planes. Mendoza resiste el planteo nacional y analiza terminar accediendo para no generar un conflicto con Alberto Fernández en un tema por demás delicado. La definición podría tomarse hoy domingo, en otro desafío para el liderazgo del mandatario provincial.

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