Un plan por la paz de fin de año y las dudas sobre el 2021

Un plan por la paz de fin de año y las dudas sobre el 2021

El Gobernador se muestra entero en un contexto adverso. Buscan gestionar un fin de año tranquilo. El 2021 será más complejo por las cuentas pendientes. La pandemia seguirá, pero con exigencias mayores. Sigue la presión por los "dólares congelados" de Portezuelo.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El poder suele ser cruel con las personas que lo ejercen. Desde lo trivial de las canas y arrugas que aparecen, hasta problemas más profundos de salud y bienestar. Rodolfo Suarez da otra imagen un año después de asumir y con una crisis profunda en la provincia producto de la pandemia y la decadencia económica. Mantiene algunas rutinas extrapoder, aun a pesar de problemas personales que debió enfrentar. Equilibrio y una frase que repiten sus más allegados: "tiene inteligencia emocional" para enfrentar las tensiones del poder. "No lo van a quebrar, es una persona sensata y muy firme", aseguran. Eso, o como dicen sus detractores: no se despeina para ejercer el cargo.

El Gobernador está por encarar un 2021 que se avizora más complejo y que le pondrá enfrente un nivel de exigencia superior. La pandemia seguirá, pero deberá buscar soluciones nuevas y el nivel de exigencia será mucho mayor. Cerrar las escuelas no es solución. Lamentar la falta de atención nacional tampoco alcanzará para justificar la malaria económica. La dureza de la oposición será un argumento desgastado para cubrir carencias políticas propias. 

Por lo pronto, el Gobierno comenzó a ejecutar un plan para gestionar un fin de año en paz. O al menos con menos tensiones. El pago del aguinaldo, la propuesta de aumento salarial a los estatales y un incremento de la ayuda social. Ese paquete apunta a evitar sumar tensiones a una situación social que es dramática en la base. En este mismo diciembre se cumplirá un aniversario del "ida y vuelta" del intento de política minera con que empezó la gestión, un recuerdo traumático para el oficialismo. Tanto que el Gobernador no deja de lamentarse por "el no poder ser" de la minería.

Como quien tilda los objetivos cumplidos, Suarez acumula propuestas presentadas pero aún no concretadas y que también esperan resolución el año que viene. El último de esos ítems es el Consejo Económico Social y Ambiental que tuvo como hito la presencia de todos los exgobernadores de la provincia. Ese organismo aparece como un salvoconducto a la grieta y así lo presentó el propio Suarez. La idea de que en Mendoza se pueden sentar a dialogar personas de distintos partidos y con intereses encontrados parece contrastar con lo que ocurre en el resto del país. Pero por ahora es solo una cáscara; una gota de agua dulce en el mar. Los dos últimos intentos de hacer planes de largo plazo fueron el del Consejo Empresario Mendocino, que elaboró un plan estratégico para una década y que aunque estaba listo no fue tomado, y el que elaboró la Universidad Nacional de Cuyo, que era más un diagnóstico que un plan de acción. 

Ese Consejo funcionará "a demanda" de los poderes del Estado y por ahora es una enorme maquinaria burocrática que debe ponerse en movimiento. "Tiene sentido si lo hacemos funcionar. Y lo vamos a hacer", repiten en el Gobierno. No saldrá de ahí un plan estratégico y tampoco alguna solución mágica. El mecanismo de funcionamiento está en proceso de armado: habrá comisiones por temas y la agenda la marcará el Gobierno o quienes demanden esos servicios. La intención es que sea representativo, pero nació con algunas carencias en ese sentido: hay sobrerepresentación de algunos sectores (como los cultos) y baja en otros (de la Legislatura hay 2 y oficialistas). No se respeta la equidad y ni siquiera el cupo femenino y la mayoría de los integrantes tienen más expertise en el pasado vivido que en el futuro por venir. El propio Rodolfo Suarez lo dijo en su discurso: Mendoza atrasa. Quienes están en el Consejo pueden dar cuenta de las razones de ese atraso porque han convivido con él. El Consejo ya tiene un reglamento interno y, como todo, que tenga razón de ser dependerá de la energía, el volumen de trabajo y la voluntad que tengan quienes lo integran.

Los dólares inmovilizados

Uno de los primeros temas que podrían enviar al Consejo el año que viene es algo que podría incomodar al Gobierno. Y es qué hacer con los dólares guardados de Portezuelo del Viento. Es decir, los millones de dólares que cada cuatro meses envía la Nación y que harán 1024 en total, tienen un fin específico que es construir la represa. Pero las trabas políticas a la ejecución de la obra genera nervios y muchos ponen en duda que el año que viene pueda comenzar. Por eso hay quienes dentro del propio oficialismo plantar revisar los objetivos y usar esos dólares en inversión inmediata.  Ya hay acumulados 88.821.936 dólares en total  y el año que viene comienzan las transferencias más gruesas y llegarán otros 230 millones de dólares. Mucho más de lo que el Gobierno tiene autorizado a endeudarse para obras. "Con esos recursos bien invertidos se da vuelta Mendoza", explicó un funcionario de Suarez, tentado por volcar el ahorro en gestión más tangible. 

Pero incluso apareció otra propuesta. Las cámaras empresarias piden seguir con el proceso de Portezuelo, pero usar una porción de dinero para otras inversiones. En sus cálculos prevén que haya un excedente  139 millones de dólares por la diferencia del presupuesto oficial de la obra y el total de dinero que la Nación transferirá. Claro, aún no se sabe la oferta económica del único consorcio que se postuló para  hacer los trabajos. Pero suponiendo que no se excedan de lo previsto por el Ejecutivo, los empresarios de la construcción creen que esos recursos podrían usarse para financiar proyectos que están listos, pero sin financiamiento. Sin la planta de Portezuelo el presupuesto de obras se desinfla. Los 139 millones de dólares servirían, por ejemplo, para hacer de inmediato casi 5 mil viviendas. 

En el Gobierno no toman esa propuesta y aseguran que es innegociable. Que por más que sean 1024 millones de dólares y la obra salga poco menos de 900 millones "no sobrará nada". Es que aseguran que hay otros trabajos complementarios que se financiarán con esa cada. Entre otras cosas, la inspección de la obra que será tercerizada y otros estudios de consultoría. 

Suarez se resiste a esas ideas y a las presiones internas. Confía en que Alberto Fernández "quiere" hacer Portezuelo. La duda es cuándo y también quién la capitalizará. Aunque aseguran que es la obra más estudiada de la historia y que están todos los planes armados, hay algunos cabos sueltos que sirvieron de detonante para que La Pampa y la Nación frenaran el proceso. Por eso se exigen estudios complementarios y audiencias públicas nacionales nuevas.  El 2021 será un año complejo, donde Suarez enfrentará decisiones duras. 

 

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